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Nuestra respuesta a la COVID-19 en España: así actuamos durante 80 días

El testimonio de nuestros compañeros italianos fue demoledor. El 15 de marzo empezamos a desplegar nuestra respuesta en Madrid y Cataluña. Descongestionar hospitales, reforzar la asistencia de nuestros mayores, y asesorar a las autoridades fueron nuestros ejes de acción.

Desde la aparición de este nuevo virus, Médicos Sin Fronteras vigilamos de cerca su evolución. A finales de enero, enviamos un equipo al sureste asiático para que evaluara la situación y se preparara para una posible intervención de emergencia. Entonces, asumimos que la propagación de la enfermedad pasaría primero por países como Corea, Vietnam y Tailandia, debido a su proximidad con China y a su elevada densidad poblacional.

Hasta principios de marzo, no fuimos conscientes de que esta enfermedad iba a golpear a Europa con la dureza con que lo haría. A principios de marzo, un equipo de MSF desplegado en el norte de Italia para dar apoyo a tres hospitales de Lombardía nos informó de lo que allí estaba ocurriendo. El testimonio fue tan demoledor que entendimos que, si esa era la realidad en Italia, España sufriría lo mismo en pocos días.

Médicos Sin Fronteras, al igual que otros actores implicados en la respuesta, no teníamos experiencia previa con la covid-19, pero sí en el manejo y gestión de otras enfermedades infecciosas, como el síndrome respiratorio agudo grave (SRAS), el Ébola o el cólera. A pesar de ser patologías diferentes, hay denominadores comunes, sobre todo los relacionados con la prevención y el control de la infección: triaje de pacientes, establecimiento de circuitos limpios y contaminados y uso de equipos de protección individual (EPI), entre otros.

Por ello, el 13 de marzo, decidimos poner toda nuestra experiencia a disposición de las autoridades sanitarias españolas. Dos días después, comenzamos a desplegar nuestra respuesta operacional, que se inició de manera simultánea en Madrid y Cataluña, al ser las zonas más afectadas, para luego ampliarse a más comunidades autónomas y a Portugal.

Una de las primeras medidas que tomamos, tras prever la dura situación que se viviría en España a causa de la epidemia, fue la de contactar con todo nuestro personal sanitario que se encontrara en España (habitualmente expatriado a otros países) para que se incorporara al sistema de salud de forma inmediata si era requerido. Esta decisión implicaba reducir las posibilidades de una intervención de manejo directo de pacientes por parte de MSF en España, pero estimamos que era la decisión correcta para no drenar recursos de un sistema sanitario enormemente necesitado de personal cualificado.

Realizamos diversos análisis y evaluaciones, en parte gracias a las experiencias de primera mano de colaboradores que se encontraban trabajando en hospitales y otros centros sanitarios del país, y optamos por una estrategia de intervención que fuera amplia. Con ella, buscábamos compartir nuestro conocimiento técnico y de gestión en el manejo de epidemias con el máximo número de instituciones posible, así como poder intervenir sin equipos de gran envergadura.

 

Establecimos tres objetivos para nuestra intervención:

 

• Contribuir a expandir la capacidad hospitalaria y descongestionar hospitales y centros de salud, para que estos pudieran concentrarse en atender los casos más graves, y asesorar en control y prevención de infecciones, circuitos y zonificación, para que el personal de salud estuviera lo más protegido posible.

 

• Reforzar la asistencia y la protección de las personas mayores en las residencias.

 

• Influir y apoyar a las plataformas de coordinación, Administraciones y responsables sanitarios involucrados en la respuesta a la epidemia, ofreciendo nuestra experiencia en gestión de crisis en forma de asesoría y a través de un sitio web dirigido a profesionales sanitarios y gestores de las Administraciones públicas y las residencias. Por ello, desde el primer momento, centramos parte de nuestros esfuerzos en la búsqueda activa y adaptación de EPI (como mascarillas y batas impermeables), equipamiento médico para posibles extensiones hospitalarias (camas, goteros), oxígeno y otros materiales indispensables para prevenir la infección y ayudar en la atención a pacientes.

 

Cronología de la intervención de MSF en España

 

Proponer soluciones operativas y proteger al personal de salud

Las primeras estructuras afectadas por el impacto de la epidemia fueron los hospitales. Debido a la llegada masiva de pacientes a las ucis y a las urgencias, el sistema se colapsó por falta de espacio, camas, recursos humanos y materiales.

Por ello, pusimos en marcha una estrategia de intervención basada en dos ejes. Por un lado, propusimos dar apoyo a los hospitales en situación más crítica para descongestionar los servicios más afectados, buscando soluciones operativas viables y rápidas que se pudieran implementar tanto dentro como fuera de las estructuras. En este caso, centramos nuestra actividad en los hospitales de la Comunidad de Madrid y de la Región Sanitaria de Cataluña Central y el Área Metropolitana de Barcelona, por ser las zonas con más incidencia de covid-19.

Por otro lado, junto con los equipos responsables de dichas estructuras, adaptamos materiales de protección (cuando escaseaban) para personal sanitario y sociosanitario y pacientes, y trabajamos para contener la infección dentro de los hospitales.

En la Comunidad de Madrid, mantuvimos conversaciones con numerosas gerencias de hospitales para escuchar sus necesidades y ponernos a su disposición.

Conseguimos poner en marcha dos extensiones hospitalarias anexas, una en el Hospital Universitario Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares y otra en el Hospital Universitario Severo Ochoa de Leganés. También trabajamos junto al Hospital Universitario Infanta Leonor de Vallecas y el Hospital Universitario Fundación Alcorcón para apoyarles en la definición de estructuras intrahospitalarias (para habilitar gimnasios y cafeterías, entre otros). En total, conseguimos habilitar 453 camas.

Al derivarles todos los casos leves o moderados de covid-19, el objetivo de estas extensiones hospitalarias era descongestionar las urgencias.

En la Región Sanitaria de Cataluña Central, apoyamos la creación de cinco extensiones hospitalarias, en pabellones deportivos y centros municipales en Vic, Manresa, Sant Andreu de la Barca, Igualada y Girona, y de tres ampliaciones dentro del Hospital Sant Joan de Déu de Manresa, del Hospital Sociosanitario de Sant Andreu de la Barca y del Hospital de Berga. En total, conseguimos habilitar 847 camas.

Finalmente, en el Área Metropolitana de Barcelona, nuestros equipos trabajaron junto al Ayuntamiento, el Consorci Sanitari, el Servei Català de la Salut (CatSalut), hospitales y el cuerpo de Bomberos para poner en marcha ocho estructuras hospitalarias, de las cuales cuatro se habilitaron en pabellones deportivos de la ciudad de Barcelona, dos en pabellones de Badalona y Sabadell, y el resto dentro de los hospitales de la Mutua de Terrassa y en la Clínica Nuestra Señora de Guadalupe. En total, se habilitaron 2.837 camas.

El esfuerzo realizado para apoyar el desarrollo de estas extensiones hospitalarias fue fundamental para garantizar que aquellas que se pusieran en marcha contaran con todas las garantías en lo que a prevención y control de la infección se refiere.

Nuestro impacto se tradujo, por un lado, en el diseño de un modelo de extensión hospitalaria de 100 camas que se puede replicar, el reparto de materiales a estructuras sometidas a mucha presión (oxígeno, EPI, camas, etc.), el diseño de una solución provisional de suministro de oxígeno con garantías para espacios hospitalarios y el establecimiento de alternativas y adaptaciones de material cuando los equipos de protección individual escaseaban, y, por otro lado, en el diseño de herramientas para la evaluación rápida de recursos, la ampliación de capacidad de transporte sanitario y la coordinación de derivaciones.

Asistir a las personas mayores en las residencias

Al comienzo de la intervención, nuestros esfuerzos estaban principalmente enfocados en el apoyo a hospitales. Sin embargo, rápidamente constatamos que la enfermedad estaba afectando enormemente a las residencias geriátricas. Sin el apoyo institucional adecuado durante esas primeras semanas de la epidemia, estas tuvieron que reinventarse sin contar con el conocimiento, la infraestructura, el personal o el material de protección necesario, ya que las residencias de mayores no son consideradas estructuras médicas.

Por ello, establecimos un equipo en Barcelona para que iniciara actividades de apoyo a residencias, con un modelo que replicaron rápidamente los equipos de Madrid, Castilla y León, Castilla-La Mancha, País Vasco y Andalucía, así como en Portugal. Nuestro objetivo era la evaluación de riesgos y la implementación de medidas de higiene y protección para reducir la transmisión dentro de estos centros, así como para mejorar la atención a residentes.

Respuesta de MSF a residencias en España

Dimos apoyo o formación al personal de las residencias (equipos sanitarios, cuidadores y de limpieza), y siempre enfatizando el hecho de que cada profesional desempeña un papel fundamental en la reducción del contagio. Las actividades se enfocaron en la elaboración de circuitos y protocolos, la preparación de planes de contingencia, las formaciones y evaluaciones sobre medidas de control y prevención de infecciones, y las donaciones de EPI y las formaciones sobre su uso correcto y su adaptación.

Sectorizar el interior de las residencias fue la clave; al tratarse de recintos cerrados y con personas muy vulnerables, esta medida es la que permite cortar la trasmisión. Diseñar circuitos (para separar los espacios donde viven los casos positivos y los espacios sin casos) tiene un doble objetivo: la seguridad de los pacientes y la protección de quienes los cuidan, para evitar que el personal de la residencia se convierta en un vector de trasmisión.

En un principio, nuestros equipos tuvieron que establecer con rapidez procedimientos estructurados, que les permitieran a todos trabajar de forma sistemática. Con la mayor inmediatez posible, creamos herramientas que nos permitieran tomar decisiones basadas en aspectos cuantitativos y cualitativos, y establecimos criterios de admisión en nuestros programas de apoyo y asesoramiento según las necesidades y carencias detectadas durante nuestras evaluaciones, haciendo hincapié en las regiones más castigadas epidemiológicamente.                                                                           

Voluntarios del cuerpo local de bomberos en la Residencia Nuestra Señora de las Mercedes. © OLMO CALVO/MSF

El criterio de elección de residencias se basó en primer lugar en peticiones de ayuda directa, que nos llegaban de personas que eran socias o donantes de MSF, de familiares de residentes, de contactos personales o de Ayuntamientos; posteriormente, desarrollamos una mayor proactividad para ofrecer nuestro apoyo a las más de 5.000 residencias del país y a las Administraciones públicas regionales responsables (Diputaciones, Consejerías de Salud y Bienestar Social y gerencias de las residencias).

También diversificamos nuestra forma de brindar asesoramiento, pasando de visitas totalmente presenciales a visitas en parte presenciales y en parte virtuales, lo que nos permitió aumentar exponencialmente el número de residencias a las que pudimos dar apoyo durante la intervención.

Nuestros equipos interactuaron con 563 residencias, de las cuales visitamos (presencial o virtualmente) 486, es decir un 86 %. Se priorizaron las zonas en situación más preocupante: se pudieron realizar 200 visitas en Cataluña, 114 en Castilla y León, 79 en Madrid, 58 en el País Vasco, 17 en Andalucía, 10 en Castilla-La Mancha, 3 en Galicia, 2 en Aragón y una en Extremadura, Melilla y La Rioja, respectivamente. Además, realizamos donaciones de material de protección individual a 57 centros y mantuvimos nuestras líneas telefónicas abiertas para contestar preguntas, resolver dudas prácticas o compartir materiales formativos. En total, estimamos que más de 27.400 residentes pudieron beneficiarse de nuestras

intervenciones.

Mapa del número de residencias apoyadas por MSF en España

Acompañamiento institucional y formación a profesionales

Desde el inicio de la emergencia, insistimos sobre el punto crítico en cualquier catástrofe: la gestión de esta epidemia requería una mentalidad de emergencia humanitaria y una gestión coherente. En la situación excepcional en la que nos encontrábamos, era clave contar con una coordinación eficaz, que dedicara todos los recursos disponibles a aumentar la capacidad de manejo de casos, reducir la mortalidad y frenar el contagio, sin desatender el resto de enfermedades.

Por ello, como parte de nuestro tercer objetivo, ofrecimos nuestra participación en órganos de coordinación y comités de crisis y de respuesta a la epidemia, para aportar nuestra experiencia y conocimientos.

Participamos de forma activa en el Plan Territorial de Protección Civil de la Comunidad de Madrid (PLATERCAM); colaboramos con los comités de crisis organizados por los Ayuntamientos de la zona de Cataluña Central (Ayuntamientos y Consorcios hospitalarios, Dirección de Atención Primaria, CatSalut, Bomberos, Cruz Roja y Sistema de Emergencias Médicas); y formamos parte, en calidad de organización asesora, del dispositivo organizado por el Ayuntamiento de Barcelona, el Consorcio de Salud de la ciudad, CatSalut y Bomberos. Si bien es cierto que en algunos entornos nuestra participación fue bien recibida, en otros nuestra contribución no fue tenida en cuenta.

Expandir las buenas prácticas, diseminarlas y replicarlas fueron pilares clave de nuestra intervención. Así pues, con el objetivo de llegar al máximo de profesionales en primera línea, desarrollamos herramientas digitales, de fácil acceso, que permitieran compartir el conocimiento con todas aquellas personas a quienes pudieran ser útiles dichas formaciones.

Como resultado, la última semana de marzo, habilitamos el portal msfcovid19.org, creado en ocho días para facilitar el acceso a toda la información. Esta web especializada, dirigida a profesionales de la salud, personal de centros sociosanitarios y gerentes y coordinadores de estructuras, ofrece documentación, vídeos, sugerencias prácticas y sesiones de formación en línea sobre temática variada, enfocada en la gestión de la epidemia.

Para facilitar el acceso a la información, también se publicó una aplicación para dispositivos Android y Apple y se habilitó un chatbot que ayudaba a acceder a la información concreta que se estuviera buscando. Desde el lanzamiento de la web hasta el final de nuestra intervención en España, más de 68.000 personas visitaron este portal y más de 9.500 participaron en alguno de los 38 seminarios en línea organizados. La web sigue abierta para que cualquier persona interesada pueda acceder a la documentación y las formaciones publicadas.

Hacia nuevos contextos de covid-19

Nuestra intervención en España duró dos meses y medio. Conseguimos dar nuestro apoyo a hospitales desbordados y acompañar a residencias de mayores totalmente sobrepasadas por la epidemia. A pesar de no contar con experiencia previa en esta enfermedad, logramos ayudar a muchos actores de la respuesta que, en diferentes zonas del país, se estaban enfrentando casi a ciegas a la epidemia.

La integración entre nuestros diferentes equipos repartidos por el territorio nacional fue fundamental para modelizar las respuestas, aprender y adaptarlas de forma continua para ofrecer soluciones oportunas.

Responder a una emergencia significa desarrollar acciones operativas rápidas, prácticas y flexibles, que puedan adaptarse a la evolución del escenario. Esto vale aún más con la covid-19, una pandemia en evolución para la que no existen respuestas o modelos definitivos.

El 31 de mayo, finalizamos nuestras actividades en España, al comprobar que el punto crítico de la epidemia ya se había superado y el sistema de salud parecía tener la situación bajo control, por lo que nuestra intervención ya no era necesaria.

Igualmente, a fecha de cierre de este informe (14 de julio de 2020), continuamos monitorizando de cerca con un equipo mínimo la evolución de la enfermedad en España, por si fuera necesario volver a intervenir; además, mantenemos operativos los recursos en línea (web y app) para facilitar la consulta y trabajamos en la capitalización de las lecciones aprendidas, para asegurar que una posible futura respuesta sea mejor.

Ahora, nuestras actividades de lucha contra la covid-19 continúan en más de 30 países con sistemas de salud saturados y poblaciones vulnerables amenazadas por esta nueva enfermedad. La experiencia, el conocimiento y los materiales que hemos adquirido en los últimos meses en España se ponen ahora a disposición de todos los equipos de MSF que trabajan en contextos afectados por esta enfermedad, como India, Bangladesh, México, Perú, Senegal o Yemen.

 

Consulta aquí el informe completo
 

COVID-19: así ha sido nuestra intervención en España