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Cómo nos financiamos

Somos una organización independiente: evaluamos libremente las necesidades de las poblaciones en crisis y decidimos también libremente qué asistencia les proporcionamos, sin estar condicionados por los intereses políticos, económicos o religiosos de los países donantes de fondos u otros grandes financiadores. Para ello, necesitamos independencia financiera, y por eso, la mayor parte de nuestros fondos son privados: en 2020, procedían de las más de siete millones de personas y entidades privadas que son socias o colaboradoras de MSF en todo el mundo, de las cuales más de 583.000 en España. En 2020, el 97,2% de nuestros ingresos mundiales eran de origen privado y el resto correspondía a organismos públicos, como las agencias de ayuda humanitaria de algunos Gobiernos.

No tenemos ánimo de lucro: no generamos beneficios para nosotros mismos, y destinamos los fondos recibidos a nuestra misión social –acción médica y testimonio– y a las tareas de administración y captación de recursos necesarias para cumplirla.

Nuestra sólida estructura financiera nos permite lanzar intervenciones de emergencia sin tener que esperar a la movilización de los países donantes o de la sociedad, algo que puede no llegar a ocurrir en el caso de crisis olvidadas. Para ello creamos, hace unos años, el Fondo de Emergencias de MSF. Además, no aceptamos fondos que estén en contradicción con nuestra misión social y nuestro código ético (por ejemplo, de los Gobiernos implicados en un determinado conflicto). Por esta razón, toda financiación pública se examina caso por caso, así como la de fundaciones y empresas que puedan tener intereses en un determinado contexto.

Basamos la captación de fondos en las necesidades que vayamos a cubrir, según nuestras propias evaluaciones directas. Además, respetamos escrupulosamente el deseo de los donantes que deciden asignar su aportación a un proyecto o emergencia específicos; y si por alguna razón no pudiéramos respetarlo, nos comprometemos a pedir autorización a cada donante para destinar esos fondos a otros proyectos. Así ocurrió tras el tsunami de 2004: el desastre movilizó a la sociedad mundial y MSF recibió más fondos de los que iba a ser capaz de gastar como organización de emergencias, por lo que suspendió la recaudación y dio la opción a los donantes de reasignar sus aportaciones a otras crisis o recuperarlas si así lo deseaban.

Nuestras finanzas están sometidas a estrictas supervisiones internas y externas: nuestras cuentas son auditadas y evaluadas por diferentes entidades nacionales e internacionales, y nuestros informes son públicos: somos muy estrictos con la ética del gasto y rendimos cuentas de forma detallada. Este ejercicio constante de evaluación, además de construir nuestra transparencia, nos permite mejorar la pertinencia y calidad de todo lo que hacemos.

Nuestra información financiera está disponible en las Memorias anuales de MSF España e Internacional. Y más abajo puedes acceder directamente a nuestros balances.

Siete millones de personas y entidades privadas nos apoyan como socias o colaboradoras en todo el mundo: hacen posible nuestro trabajo y garantizan nuestra independencia.