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Kenia

En 2017, seguimos prestando una muy necesaria atención médica en los campos de refugiados y los barrios marginales de Kenia; también respondimos a varias alertas de salud pública y a brotes de enfermedades en todo el país.

Mapa de proyectos MSF Kenia
211.000 
consultas externas
20.800 
pacientes hospitalizados
15.200 
pacientes con VIH en tratamiento ARV de primera línea
10.800  
partos
5.500 
consultas individuales de salud mental
2.100  
cirugías
2.000 
víctimas de violencia sexual
290 
pacientes con TB iniciaron tratamiento
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El cierre de muchos centros de salud públicos a consecuencia de las huelgas de los trabajadores del sector dejaron a miles de personas sin atención médica básica durante gran parte del año. Los primeros en declararse en huelga fueron los médicos, en el primer trimestre, y les siguió el personal de enfermería desde junio hasta noviembre. El impacto en nuestras actividades fue inmediato: aumentó el número de pacientes y sus servicios se desbordaron. Para responder a esta crisis, abrimos centros médicos adicionales e incluso ofrecimos asistencia económica a los pacientes que necesitaban atención especializada en clínicas privadas.

Campos de refugiados de Dadaab

En febrero de 2017, el Tribunal Supremo de Kenia puso fin a los planes del Gobierno para cerrar los campos de refugiados de Dadaab, que acogen a más de 230.000 refugiados somalíes. Es una sentencia satisfatoria, ya que en Somalia la atención médica de que podrían disponer los repatriados es muy escasa y persiste la falta de seguridad.

En el campo de Dagahaley, seguimos administrando dos puestos de salud (que atendieron a más de 10.000 pacientes por mes) y un hospital para casos más complejos. Los equipos en Dagahaley ofrecieron servicios de salud sexual y reproductiva, cirugía, asistencia médica y psicológica para víctimas de violencia sexual, salud mental, tratamiento del VIH y la tuberculosis, paliativos para enfermos crónicos, manejo domiciliario del tratamiento con insulina para diabéticos y respuesta a emergencias.

Nairobi

Seguimos atendiendo a víctimas de violencia sexual y de género en los barrios de Eastlands, en la capital. En los últimos años, aumentó el número de pacientes, lo que podría ser resultado no de un aumento de los incidentes, sino más bien de las campañas de sensibilización llevadas a cabo por nuestros equipos y por grupos de la comunidad local para que las víctimas busquen ayuda médica.

El programa de atención de emergencia que dirigimos en Eastlands trató a más de 1.900 pacientes en 2017. El proyecto cuenta con un centro de llamadas las 24 horas del día y un servicio de derivación con ambulancias.

En junio, transferimos a las autoridades de salud las instalaciones en las que veníamos trabajando desde hace 20 años en Kibera, el mayor barrio chabolista de Kenia. El proyecto, que comenzó como una pequeña clínica, se ha convertido en un importante centro de salud, que brinda atención primaria y secundaria, servicios pre y posnatales, maternidad, atención a personas con tuberculosis, VIH y enfermedades no transmisibles (como la epilepsia y el asma) y programas para víctimas de violencia sexual y de género. Estos programas serán gestionados ahora por el Departamento de Salud del Condado de la Ciudad de Nairobi.

Hasta junio de 2017, atendimos a pacientes con tuberculosis resistente a los medicamentos (TB-DR) en Nairobi, y en la actualidad colaboramos con los centros de salud públicos para prestar este servicio. También ofrecimos tratamiento para la hepatitis C durante 2017 y continuaremos haciéndolo hasta que todos los pacientes hayan completado sus tratamientos en junio de 2018.

El tratamiento del VIH en Homa Bay

Más del 24% de la población del condado de Homa Bay es VIH positiva: es la tasa más alta de infección con VIH en el país. En 2017, seguimos trabajando en 33 centros y puestos de salud del subcondado de Ndhiwa (atendiendo a pacientes hospitalizados y ambulatorios) y en dos centros especializados en pacientes con enfermedades avanzadas relacionadas con el VIH.

Colaboramos estrechamente con el Ministerio de Salud y las comunidades locales para organizar campañas de sensibilización, que incluyeron visitas puerta a puerta, pruebas y asesoramiento. El objetivo era reducir la propagación del virus y las muertes relacionadas.

También dimos apoyo al servicio de TB del hospital de referencia del condado de Homa Bay, tratando a pacientes que presentaban tanto cepas de la enfermedad sensibles a los medicamentos como cepas resistentes.

Atención obstétrica en Mombasa

A principios de 2017, abrimos un quirófano dentro de una instalación temporal construida en 2016 con contenedores de mercancías en Likoni, en el condado de Mombasa. Esto permitió al equipo ofrecer atención obstétrica de emergencia a una población que hasta ese momento no la tenía: las futuras madres debían tomar un ferri para acudir a los servicios médicos en Mombasa, barco que a menudo sufría retrasos, lo que pone en peligro la vida de las mujeres y sus bebés. También seguimos apoyando la construcción y rehabilitación de un hospital permanente, que se abrirá en 2018.

Nuevos proyectos

Iniciamos un proyecto piloto en el condado de Embu para probar modelos de atención para enfermedades no transmisibles dentro de los centros de atención primaria. Actualmente, nuestros equipos están asesorando al personal del Ministerio de Salud en siete ubicaciones. Los resultados se están compartiendo con otras organizaciones para que estas afecciones sean atendidas también en otros lugares.

Respuesta a emergencias

Tras las elecciones generales de agosto de 2017, se produjeron enfrentamientos violentos entre manifestantes y fuerzas de seguridad en varias partes del país. Atendimos a un total de 217 víctimas en los condados de Nairobi, Kisumu, Homa Bay y Garissa.

En los condados de Baringo, Turkana y Marsabit, respondimos a un aumento en los casos de malaria: ayudamos al Ministerio de Salud a hacer la prueba a más de 5.000 personas, tratar a unas 1.800 y distribuir más de 49.000 mosquiteras.

Los equipos también respondieron a los brotes de cólera en Nairobi y Dadaab, de chikungunya en Mombasa y de desnutrición en la antigua provincia Nororiental.

 

Este artículo ofrece una visión general de nuestro trabajo en Kenia entre enero y diciembre de 2017; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo. En 2017, contábamos en Kenia con 796 trabajadores, entre personal nacional e internacional, y gastamos 25,5 millones de euros en nuestras actividades médico-humanitarias. Trabajamos por primera vez en este país en 1987.

 

Testimonios de pacientes:

Mohamed Farah Abdi, refugiado somalí que llegó a Dadaab en 1992 (su hijo de 7 años sufre una discapacidad)

"Cuando huimos, yo aún era un niño. No sé adónde volver. Hui de la guerra y ahora tengo un hijo discapacitado que ni siquiera puede sentarse solo. Si me voy de aquí, ¿dónde lo van a atender? En Somalia no encontrará los servicios que tenemos aquí. No podremos encontrar hospitales adecuados. Si eres pobre, hace falta mucho dinero para recibir atención médica. No hay hospitales del Gobierno donde te atiendan gratis".

Brownkey Abdullahi Abdi, de 22 años, nacido en Dadaab

"Vivir en Dadaab tiene sus cosas buenas y malas. No se puede ir a ninguna parte, es como una prisión abierta. Pero es el único lugar que conozco y el único al que puedo llamar hogar. He crecido aquí y me han educado aquí. Quiero quedarme porque es tranquilo. No sé qué es Somalia".