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Myanmar

Los conflictos, los desplazamientos, las tensiones entre comunidades y la condición de apátridas de algunas de ellas causaron una importante crisis en 2017; simultáneamente, la atención médica disponible en el país se redujo todavía más al denegarse el acceso a las organizaciones humanitarias.

Mapa de proyectos MSF Myanmar
123.400  
consultas externas
34.700 
pacientes con VIH
1.000 
pacientes con TB iniciaron tratamiento
300 
pacientes con hepatitis C iniciaron tratamiento
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Estado de Rakáin

Las seis encuestas realizadas por MSF en los asentamientos de refugiados rohingyas llegados a Bangladesh desde Myanmar pusieron de manifiesto lo extremadamente violento y desproporcionado de la campaña lanzada contra esta comunidad por las fuerzas armadas birmanas en respuesta a los ataques contra varios puestos policiales en agosto. Según los datos más conservadores, al menos 6.700 rohingyas murieron en esta campaña militar en Myanmar en un periodo de un mes, entre ellos al menos 730 niños menores de 5 años.

Para finales de año, más de 660.000 personas, en su mayoría rohingyas, habían huido a Bangladesh. Tres de las cuatro clínicas que gestionábamos fueron incendiadas junto con las aldeas en las que estaban. Desde principios de agosto y hasta finales de año, tuvimos que restringir las operaciones en el norte de Rakáin tras prohibirse la presencia de personal internacional y sernos retirada la autorización para las actividades médicas.

Seguimos manteniendo contactos con las autoridades de Myanmar para poder ofrecer atención básica y de emergencia a la población que se había quedado en Rakáin. En septiembre, dirigimos un llamamiento público al Gobierno para que permitiera un acceso independiente y sin restricciones a las organizaciones humanitarias internacionales.

Hasta agosto, proporcionamos atención médica primaria y salud reproductiva en clínicas fijas y móviles en el distrito de Maungdaw y colaboramos con los hospitales del Ministerio de Salud y Deportes en Maungdaw y Buthidaung para atender a pacientes con VIH. Nuestros equipos atendieron más de 36.000 consultas médicas y se encargaron de la derivación de 1.043 pacientes. En el interior y en los alrededores de Sittwe y Pauktaw, ofrecimos servicios de atención primaria, salud reproductiva y derivaciones de emergencia a través de clínicas móviles desplegadas en aldeas y cinco campos de desplazados, con una media de 1.820 consultas mensuales en los campos.

A finales de año, seguíamos esperando la autorización para trabajar, mientras los rohingyas cruzaban la frontera para huir a Bangladesh. Muy pocas organizaciones humanitarias lograron obtener acceso al estado de Rakáin.

Shan y Kachin

También se reavivó el conflicto en los estados de Kachin y Shan, donde se estima que hay unas 100.000 personas desplazadas. Prestamos ayuda a las comunidades vulnerables: tratamos a 16.586 pacientes con VIH y 504 con tuberculosis, entre ellos 28 con TB multirresistente (TB-MDR).

Yangón

En Yangón, atendimos a pacientes con VIH y tuberculosis en dos clínicas. El equipo inició el tratamiento de 21 pacientes con tuberculosis extrarresistente, 42 con VIH y TB-MDR y 194 con VIH y hepatitis C.

Región de Tanintharyi

Seguimos gestionando una clínica en Dawei para apoyar a los hospitales y ofrecer atención descentralizada para el VIH. Asumimos las pruebas de carga viral de todos los pacientes con VIH en la región y trabajamos con la comunidad para mejorar la detección precoz y el tratamiento. También atendimos a personas con TB y hepatitis C.

Wa y Naga

Debido al deterioro de la situación política y a la incapacidad de garantizar el acceso del personal internacional, nuestras actividades médicas en la región especial Wa 2 concluyeron a mediados de 2017. Hasta ese momento, habíamos atendido más de 2.430 consultas ambulatorias en clínicas fijas y móviles. Finalmente, pusimos en marcha un nuevo programa en Naga, uno de los lugares más remotos del país, para ofrecer atención primaria y promoción de la salud.

Este artículo ofrece una visión general de nuestro trabajo en Myanmar entre enero y diciembre de 2017; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo. En 2017, contábamos en Myanmar con 1.234 trabajadores, entre personal nacional e internacional, y gastamos 17,1 millones de euros en nuestras actividades médico-humanitarias. Trabajamos por primera vez en este país en 1992.