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08.03.2018

Día de la Mujer: 32 millones de desplazadas en todo el mundo corren más riesgos solo por ser mujeres

Cada mujer que encontramos en más de 70 países es un reflejo de nosotras mismas. Al fin y al cabo, sus necesidades son las mismas que las nuestras: salud para su familia y para ellas mismas. Gloria y Fouzia son nuestras protagonistas del #DíaDeLaMujer2018.

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En la actualidad, al menos 32 millones de mujeres y niñas en todo el mundo se ven forzadas a desplazarse de sus lugares de origen. Mientras lees estas líneas, algunas siguen en su camino. Durante su viaje, necesitan acceso a métodos anticonceptivos, un lugar seguro para dar a luz a sus bebés, y apoyo después de haber sufrido violencia sexual. Necesitan poder cuidar a sus propios hijos. Ellas no son diferentes de cualquier otra mujer o niña en el mundo.

Porque todas las mujeres que encontramos son un reflejo de nosotras mismas. Al fin y al cabo, sus necesidades son las mismas que las nuestras: salud para su familia y para ellas mismas.

Al ser desplazadas, se enfrentan a desafíos mucho mayores simplemente por el mero hecho de ser mujeres. Como respuesta a esta realidad, hemos ampliado nuestras actividades para atenderlas durante su trayecto en diversos lugares como Tanzania, Bangladesh y Grecia.

A lo largo de sus trayectos, las mujeres y niñas desplazadas necesitan urgentemente atención médica en cinco áreas clave: atención obstétrica, planificación familiar, atención para el aborto seguro, atención para víctimas de violencia sexual, y atención en salud mental.

Prevenir las muertes maternas: atención obstétrica

Gloria es una mujer refugiada originaria de Burundi y espera su tercer hijo. Tuvo muchas dificultades para llegar a Tanzania. Ahora está en el campo de refugiados de Nduta, donde tiene acceso a una atención obstétrica de urgencia.

Como ella, son muchas las embarazadas desplazadas que buscan seguridad dentro o fuera de su propio país. La falta de acceso a una atención de rutina pone en riesgo sus vidas y la de sus bebés, pero la falta de atención de urgencia puede ser mortal. Huir cuando se está embarazada aumenta el riesgo de abortos espontáneos y de partos prematuros.

La evidencia demuestra que la muerte de una madre también afecta la supervivencia de sus hijos.

En Nduta, Tanzania, las clínicas móviles, los puestos de salud, nuestra maternidad y el hospital externo de Kibondo trabajan entre sí para garantizar una atención amplia y disponible para mujeres embarazadas y niñas.

Darles opciones: planificación familiar y anticoncepción

En septiembre de 2016, abrimos un Centro Diurno de Atención diaria en Atenas, en Grecia, para proporcionar servicios de salud a personas en tránsito o asentadas en Atenas. El objetivo, garantizar el acceso continuo a la atención médica.

Cerca del 40% de los embarazos a nivel mundial no son planeados; en términos de planificación familiar, las mujeres desplazadas corren más riesgos. Para aquellas que ya tomaban anticonceptivos, escapar precipitadamente y emprender un largo viaje hace que las pastillas de toma diaria puedan perderse o acabarse, o que la inyección de acción más prolongada, expire.

Sin anticonceptivos, las mujeres y niñas corren el riesgo de quedarse embarazadas muy jóvenes, demasiado pronto o bajo circunstancias que ellas no desean.

Embarazos no deseados: atención para un aborto seguro

A nivel mundial, uno de cada cuatro embarazos termina en un aborto inducido, y casi la mitad de ellos son no seguros: estos son la causa de un 13% de las muertes maternas. Con una atención médica adecuada, podrían evitarse.

En Grecia, por ejemplo, el sistema sanitario tiene muy pocos recursos para responder a estas y otras necesidades de las mujeres en tránsito. Así, nuestro Centro Diurno de Atención diaria en Atenas ayuda a cubrir algunas de estas brechas y dispone de mediadores culturales y traductores.

Aliviar el sufrimiento: atención a supervivientes de violencia sexual

Jonquil es comadrona en el Aquarius, el barco de búsqueda y rescate que SOS Mediteranée gestiona con nuestro apoyo. Para las mujeres que lograr cruzar el Mediterráneo, el tiempo a bordo del Aquarius suele ser la primera vez en que reciben atención médica en su durísima travesía.

Dondequiera que encontramos mujeres y niñas desplazadas, vemos embarazados no deseados fruto de violaciones. A bordo del Aquarius, los testimonios de violación y otras formas de violencia sexual son muy habituales.

En 2017, dos de cada tres mujeres y niñas a bordo eran solteras, lo que las convertía en otro grupo muy vulnerable. Dos de cada cinco procedía de Nigeria y, según informes oficiales, son objeto de trata para el comercio sexual en Europa.

Ruksana es una comadrona lleva seis años trabajando en Kutupalong, en  Bangladesh. En agosto de 2017, la clínica fue testigo de un importante aumento del número de pacientes víctimas de violencia sexual, procedentes de Myanmar. Los refugiados rohingyas no paraban de llegar.

La violencia sexual puede ser el motivo de la huida, pero también puede suceder en cualquier etapa del desplazamiento. Se trata de una emergencia médica que requiere tratamiento dentro de plazos urgentes para evitar embarazos no deseados o posibles infecciones de enfermedades como el VIH.

Además, el apoyo psicológico es esencial, aunque es posible que las supervivientes de no busquen atención debido al estigma, a la vergüenza o porque se sienten abrumadas por otras necesidades.

Una de las maneras más efectivas de llegar a ellas es haciéndolas saber que nuestros servicios están disponibles gratuitamente, garantizándoles confidencialidad y asistencia sanitaria con personal preparado.

La fuerza interior: atención en salud mental

La mitad de la población siria ha tenido que desplazarse a la fuerza. Salma huyó con sus hijos y su cuñado de Damasco (Siria), al sur de Daraa, y después cruzó la frontera hacia Jordania. Tras una estancia breve en el campo de refugiados de Zaatari, se mudó a Irbid.

En Jordania, por ejemplo, muchas mujeres sirias necesitan recurrir a toda su fuerza interior para asumir responsabilidades complejas. Ya sea luhcar para mantener a su familia o, si perdieron a sus maridos, para criar solas a sus hijos. En general, es el sufrimiento de sus hijos lo que las lleva a acudir a una clínica como la de MSF.

En Irbid y Mafraq (Jordania), ofrecemos atención en salud mental a niños y a sus madres. Un equipo de asesoras -totalmente femenino- trabajan para ayudarles a comprender lo sucedido y para responder de manera efectiva a estas situaciones. Fortalecidas con un nuevo sentido de resiliencia, las mujeres desplazadas y sus familias pueden comenzar a prosperar en lugar de, simplemente, sobrevivir.

Siguiendo sus pasos

En los últimos años, la cifra de desplazadas en todo el mundo ha aumentado considerablemente. También el número de mujeres y niñas en tránsito, sean desplazadas internas, migrantes, solicitantes de asilo o refugiadas.

En busca de seguridad, sus viajes también se han diversificado y alargado. No necesitan nuestro juicio, sino protección, atención médica y apoyo en salud mental a lo largo de su arduo camino. Para muchas, estas necesidades a menudo se superponen.

Aunque muchas permanecen invisibles, seguimos sus pasos para brindarles atención médica a lo largo de todo su viaje y donde nos es posible. También les capacitamos con conocimiento y herramientas para que sean capaces de tomar decisiones sobre su salud mientras su incierto trayecto continúa.

En la encrucijada: la historia de Fouzia