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MSF trabajó por primera vez en Níger en 1985
La quimioprevención de la malaria estacional (SMC) se utilizó en Níger por primera vez en 2013: combinada con la evaluación del estado nutricional de los niños y su tratamiento, esta estrategia aspira a reducir el sufrimiento y la mortalidad infantil.
Los niños esperan con sus madres durante una de las rondas de quimioprevención. © Narcisse Wega/MSF

Durante los meses entre cosechas, en el llamado periodo de escasez, la desnutrición infantil se dispara. Los más amenazados son los menores de 5 años: tienen pocas reservas y al mismo tiempo grandes necesidades nutricionales para crecer y desarrollarse. Durante este periodo también llega la estación de lluvias, y con ella proliferan los mosquitos transmisores de la malaria. Se genera así un círculo vicioso para los niños: la desnutrición debilita su sistema inmunológico, haciéndoles más vulnerables a la malaria, que causa anemia, diarrea y vómitos, lo que les lleva a la desnutrición o la complica. A menudo, esta combinación de malaria y desnutrición es mortal.

Con el fin de priorizar la prevención de la malaria en Níger, Médicos Sin Fronteras (MSF) amplió en 2013 el alcance de sus actividades preventivas. Por primera vez, implantó la SMC, que ya había demostrado su efectividad en Chad y Mali. Durante los cuatro meses de lluvias, los niños recibieron un curso completo de medicación antipalúdica: 225.000 niños en cada una de las cuatro rondas realizadas en los distritos de Guidan Roumdji, Madarounfa (región de Maradi), Bouza, Madaoua (Tahoua) y Magaria (Zinder). La cobertura fue de entre el 94 y el 99%.

Aunque métodos habituales de prevención como las mosquiteras impregnadas siguen siendo la base de los programas, la SMC está demostrando ser muy útil para proteger a los niños más amenazados por la malaria severa allí donde la atención médica escasea. En paralelo, se desarrollaron los programas nutricionales de evaluación y tratamiento ambulatorio u hospitalario de los niños con desnutrición severa.

La meta de estos programas de nutrición y malaria es colocar la atención básica lo más cerca posible de quien la necesita, mediante la estrategia llamada PECADOM (Prise En Charge À Domicile o atención domiliciaria). En Bouza y Madaoua, MSF proporcionó diagnóstico y tratamiento domiciliarios a niños y embarazadas mediante agentes comunitarios de salud desplegados en 111 puestos rurales: este personal recibe formación médica para detectar y diagnosticar la malaria, tratar los casos simples y referir los complicados. También está preparado para comprobar el estado nutricional de los niños y si están vacunados. Tras un brote de sarampión en marzo en Madaoua y Sabon Guida, MSF lanzó en mayo una campaña de inmunización que cubrió a 84.460 menores de 14 años.

Otro enfoque novedoso para prevenir la desnutrición aguda severa en algunas aldeas de Tahoua es el de las mamans lumière (las mamás luz): estas mujeres son instruidas sobre la mejor forma de preparar la comida para asegurar una nutrición óptima. Ellas, a su vez, comparten lo aprendido con otras mujeres de la comunidad.

En Madarounfa (Maradi), MSF proporcionó atención pediátrica en colaboración con la organización local FORSANI (Forum Santé Niger). Además, gestionó un programa de prevención de la malaria para niños menores de 2 años en tres de las cinco áreas de salud: se distribuyeron suplementos nutricionales y mosquiteras y los niños recibieron el paquete básico de vacunación. Por otra parte, tras las intensas lluvias que destruyeron casas y cosechas en julio, MSF distribuyó kits con mosquiteras, bidones para agua, jabón y mantas a 6.630 personas.

En Magaria (Zinder), MSF siguió descentralizando sus actividades nutricionales. Las consultas médicas se realizaron en las llamadas chozas de salud y en las propias viviendas de los pacientes, ahorrándoles así largos desplazamientos y permitiendo que los más vulnerables recibiesen atención en sus comunidades. En los centros de salud de Magaria, Dungass y Bangaza, se reforzó la observación y tratamiento de casos de desnutrición de grado intermedio, para mejorar el triado de pacientes y reducir las referencias hospitalarias. Finalmente, el centro de nutrición hospitalaria al que MSF ha apoyado en el hospital de Zinder durante años fue traspasado al Ministerio de Salud a finales de 2013. En todo caso, MSF está preparada para abrir un centro de tratamiento de 450 camas durante los picos de desnutrición.

Atención a los refugiados malienses

Desde 2012, el conflicto en Mali ha causado desplazamientos masivos de población a través de las fronteras. MSF proporcionó atención básica y especializada (incluyendo vacunación) a los refugiados malienses y a las comunidades locales de la región de Tillabéri: en total, unas 57.500 consultas. También respondió a un brote de cólera en mayo, con 1.500 pacientes tratados. En septiembre, la atención médica a los refugiados se traspasó a la Media Luna Roja de Qatar y al Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR). MSF también trabajó en el campo de Abala (a unos 250 kilómetros al norte de Niamey), prestando atención primaria y especializada a 14.000 refugiados malienses y a unos 33.000 residentes locales. Las urgencias obstétricas y quirúrgicas fueron referidas al hospital del distrito.

En Bouza, MSF trabaja para mejorar la atención médica a los menores de 5 años y a las mujeres embarazadas: se centra en el tratamiento temprano y la prevención, especialmente de la desnutrición y la malaria. © Ramón Pereiro/MSF

Mariana Assoumane, de 26 años

Aldea de Tounfafi, Madaoua

Los promotores comunitarios de MSF nos dijeron que viniésemos aquí para recibir la medicación que previene la malaria. Nos hemos dado cuenta de la importancia de este tratamiento y por eso tantas personas acuden aquí para tomarlo. Mis hijos suelen contraer malaria. Sus cuerpos hierven de fiebre, y sufren convulsiones, vómitos y diarrea. Este año, hay menos casos de fiebre.