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Moria: la vergüenza de Europa

Calcinado por las llamas tras varios incendios, los 13.000 hombres, mujeres y niños que malvivían atrapados en el campo de refugiados se encuentran ahora en la calle.

Jueves 17 de septiembre

Poco más de una semana después de que varios incendios destruyeran por completo el campo de refugiados de Moria, en la isla de Lesbos, en Grecia, un nuevo campo está siendo construido por orden de las autoridades locales.

El objetivo, reubicar y encerrar de nuevo a muchas de las más de 13.000 personas que tuvieron que huir a causa del fuego. Ahora siguen en la calle, sin refugio ni apenas comida ni acceso a atención sanitaria. Así, una operación policial se centra ahora en trasladar a estas personas al ‘nuevo Moria’, incluso en contra de su voluntad.

 

Un ‘nuevo Moria’ no es en absoluto la solución

 

Martes 15 de septiembre

Se cumplen 7 días desde los incendios en el campo de refugiados de Lesbos (Grecia). Una semana para más de 13.000 personas que duermen en la calle, sin refugio.



“Si la única forma de lograr tu libertad es quemando tu casa, está claro que hay algo que no funciona”.

Lee el artículo de Aurélie Ponthieu, especialista en movimientos migratorios de Médicos Sin Fronteras

 

Lunes 14 de septiembre

Lo que está sucediendo en Moria no es ninguna sorpresa.

La UE hizo oídos sordos y miró hacia otro lado. Llevábamos meses, incluso años, avisando. No se puede mantener a 12.000 personas prisioneras en condiciones inhumanas con acceso básico a agua, electricidad, servicios, obligándolas a hacer cola durante horas para conseguir comida y aseo. No se puede, además con la COVID-19, restringirles aún más su movimiento y pedirles que respeten la distancia física y las medidas de higiene. ¿Cómo pueden creer que lo estás haciendo por su salud? Presionamos durante semanas a las autoridades sanitarias y migratorias griegas para que establecieran un plan de respuesta de COVID-19 adecuado para Moria donde las personas y su dignidad fueran lo primero. Pero ni las autoridades griegas ni los Estados miembros de la UE se responsabilizaron. No hicieron nada para resolver esta situación. Las cenizas de Moria son la prueba del abandono y el fracaso de la UE.

13.000 personas en Moria -cada una de ellas-, necesitan un refugio con urgencia. Pero estos refugios deben responder a estándares mínimos y permitir la prevención de la COVID-19. Seamos claros: estas solo deben ser consideradas medidas urgentes. Las presentes en el campo de Moria antes de los incendios no deben ser replicadas en otros lugares. Nada similar debe construirse sobre las cenizas de Moria. Estas personas deben ser trasladadas fuera de la isla lo antes posible y deben recibir un alojamiento digno y seguro. Médicos Sin Fronteras seguiremos brindando asistencia médica-humanitaria de urgencia a nuestros pacientes en Moria. Continuar con su atención es vital. Pero lo que sucede ahora mismo en Lesbos es una crisis humanitaria. Una catástrofe. Todos los agentes deben garantizar rápidamente el acceso humanitario sin trabas a la población afectada.

En lugar de culpar a las 13.000 personas solicitantes de asilo en Moria, las autoridades deben reconocer el fracaso de sus políticas de contención en las islas griegas. Deben centrarse ya en brindar una respuesta humanitaria de urgencia a cada una de las personas afectadas y desplazadas por los incendios, sobre todo a las más vulnerables. Estas personas necesitan un lugar seguro fuera de Lesbos. Los Estados europeos deben hacer mucho más. No valen palabras de solidaridad. No valen lágrimas de cocodrilo. UE, ¿cuándo vas a reconocer que Moria es el resultado de tu inacción deliberada? ¿Que tus políticas europeas de migración y asilo son inhumanas y que han fracasado?

La UE es la responsable de esta catástrofe humanitaria.

Seis días después de los incendios de Moria, miles de personas siguen en la calle. Nuestros equipos están haciendo todo lo que pueden, pero la situación es desesperante.

 

Sábado 12 de septiembre

Las personas del campo destruido de Moria llevan cuatro días en la calle, sin suficiente agua ni comida, sin ni siquiera un lugar donde dormir. Merecen ser tratados con un mínimo de dignidad.

Nos preguntamos hasta donde van a llegar los Presidentes y Gobiernos de la Unión Europea.

 

Jueves 10 de septiembre

14.30 h

Esta mañana hemos hablado con Mario López Alba, nuestro responsable del programa de Salud Mental en Lesbos y nos ha contado la situación actual en el campo de Moria y cómo han pasado la noche las 13.000 personas refugiadas afectadas por el incendio:

“Durante la noche de hoy, el segundo día después de los primeros incendios, se han vuelto a producir nuevos fuegos que han quemado las pocas partes que quedaban en pie del campo de desplazados. Esto ha provocado que muchas personas hayan huido de nuevo a zonas en teoría más seguras; lejos de los incendios.

Ayer por la tarde pudimos contactar a aproximadamente la mitad de nuestros pacientes. La mayoría de ellos están muy preocupados y muy asustados por lo que estaba sucediendo. Nos pedían agua, comida o algunas mantas, porque, a pesar de que durante el día hace calor, algunas horas de la noche son muy frías.

Vivimos escenas terribles al final del día de ayer: muchas familias con niños muy pequeños, adolescentes huyendo, durmiendo en mitad de la calle entre Moria y el pueblo de Mytilene.

Hemos hablado con muchos de nuestros pacientes. Estamos muy preocupados porque no tienen acceso ni siquiera a un lugar dónde cargar los móviles, por lo que estamos perdiendo la posibilidad de contactarles o de que nos llamen.

Estamos teniendo muchos problemas para acceder a nuestra clínica, que está a 30 metros de la entrada principal de lo que era el campo de desplazados. Hay un grupo de personas (locales) que están impidiendo el acceso a nuestras instalaciones y no estamos pudiendo dar servicio médico a las pocas personas que quedan en el campo.

Tenemos noticias de que los cerca de 300 o 400 menores no acompañados que había en la isla están siendo evacuados.

A través de nuestros pacientes, tenemos noticias de que todas las personas que huyeron anoche del campo de Moria han dormido al raso en la colina o a lo largo de la carretera. Los padres nos cuentan que los niños están muy asustados y que ellos están muy preocupados porque no logran ni siquiera cubrir las necesidades más básicas: agua, comida, medicación... Nosotros estamos tratando de por lo menos llegar a aquellas personas que están bajo tratamiento médico.

Esto no debía haber sucedido nunca. No nos ha pillado por sorpresa. Llevábamos avisando meses, incluso años, que podía llegar a ocurrir una catástrofe de estas dimensiones. Especialmente durante los últimos meses, estábamos avisando de que la situación se estaba volviendo insostenible.

Pedimos por favor y urgentemente que haya una respuesta coordinada, humana y eficaz por parte de todas las autoridades competentes para que se encuentre una solución a las necesidades de estas personas. Hay que trasladarlas urgentemente fuera de la isla; al continente.

 

 

Miércoles 9 de septiembre

21:32 H
El Gobierno griego anuncia que ha declarado el Estado de Emergencia en la isla.

Según los anuncios, los solicitantes de asilo serán alojados en tres barcos diferentes: uno llegará esta noche y los otros dos, mañana jueves. Mientras, se han habilitado tiendas de campaña como refugios de urgencia. Cerca de 400 menores no acompañados serán evacuados esta noche al continente. MSF supervisaremos la implementación de estas medidas de emergencia, aunque se necesitan más: esto es demasiado poco y demasiado tarde. Seguiremos trabajando en proveer a la población de un alojamiento seguro y digno en el continente y en otros Estados europeos, lo antes posible.

Además, hemos reabierto nuestra clínica con un equipo básico y empezado a brindar asistencia a algunos de las personas refugiadas. Nos preocupa que solo se han encontrado ocho de los 35 casos positivos de COVID-19, por lo que es extremadamente importante adoptar medidas de emergencia que tengan en cuenta la pandemia.

 

17:32 h
Las 12.000 personas se han trasladado hacia la ciudad de Mytilini, pero han sido bloqueadas más allá del campo de Kara Tepe. Alrededor están ahora en la calle sin ningún lugar adonde ir y muchas están comenzando a esconderse en las colinas y a dispersarse. No olvidemos que también hay 35 casos positivos de COVID-19 entre ellos. Deben ser trasladadas de inmediato a un lugar seguro en el continente o en otros países europeos. Estos hombres, mujeres y niños lo necesitan de inmediato.
 
Ahora mismo, nuestros equipos están evaluando las necesidades inmediatas de la población de refugiados y estamos en contacto con las autoridades pertinentes para ver cómo podemos ayudar. Para nosotros la prioridad debe ser encontrar un lugar seguro para todas estas personas. No contemplamos trasladar a estas personas de regreso a Moria. Las autoridades griegas deben implementar urgentemente un plan de emergencia y evacuación. Estamos listos para apoyar y ayudar con nuestra capacidad médica.

17:12 h
Instamos a las autoridades griegas y de la UE a evacuar inmediatamente de la isla a las personas a un lugar seguro.

El incendio también ha destruido el centro médico COVID-19 donado por los holandeses y obligó a interrumpir todos los servicios médicos disponibles para la población de refugiados, incluida nuestra clínica pediátrica

Casi cinco años atrapadas a personas en condiciones extremas han provocado tensiones y desesperación. Con la COVID-19 y las crecientes de movimiento de refugiados y migrantes, que han estado confinados casi cinco meses, la situación se había vuelto simplemente insoportable.

Hemos estado presionando a las autoridades sanitarias y migratorias griegas para que establecieran un plan de respuesta a la COVID-19 adecuado para Moria. “Sin embargo, las autoridades griegas no han implementado tal respuesta, y la UE y otros estados miembros de la UE han renunciado a su responsabilidad y no han hecho casi nada para resolver esta situación”, se lamenta Aurélie Ponthieu, nuestra asesora humanitaria sobre Desplazamiento.

“La orquestación de años de sufrimiento humano y violencia producida por las políticas migratorias europeas y griegas es la culpable del incendio, y solo podemos esperar que el mismo inhumano sistema de contención no renazca de las cenizas de Moria”.

El hecho de que este incidente ocurra justo después de los primeros casos de COVID-19 no es ninguna sorpresa. Lo sabemos por nuestra experiencia trabajando en otros brotes: sin la confianza y la comprensión de la población, no se puede controlar un brote. ¿Cómo pueden las autoridades mantener confinadas a 12.000 personas en condiciones inhumanas, decirles que tienen que respetar el distanciamiento físico en un espacio de 26 km2, que tienen que hacer cola incluso para recibir un poco de comida todos los días, y luego pensar que van a confiar en ellas cuando implementen restricciones por la COVID-19?

Nuestra clínica en las afueras del campo no se ha quemado y nuestros compañeros han pasado la noche intentando proteger la clínica del fuego. No obstante, los servicios sanitarios se han interrumpido temporalmente y estamos trabajando para reanudarlos lo antes posible.

10:05 h
ÚLTIMA HORA
. Ha explotado la bomba de relojería. Lo sabíamos y lo avisamos en muchas ocasiones.

El campo de refugiados de Moria (Lesbos, Grecia) se ha quemado hasta los cimientos tras varios incendios que comenzaron la noche del 8 de septiembre. Unos 12.000 hombres, mujeres y niños han sido evacuados y están ahora en la calle.

“Vimos cómo el fuego se extendía por Moria y se avivaba durante toda la noche. Todo estaba envuelto en llamas, un éxodo de personas iba sin dirección en medio de un infierno en llamas. Niños asustados y padres en estado de shock. Estamos trabajando ahora para abordar sus necesidades". Marco Sandrone, coordinador de nuestro proyecto en Lesbos.

¿Qué es Moria?

Es el mayor campo de refugiados de Europa y se encuentra en la isla de Lesbos, en Grecia. Aquí malviven hacinadas y atrapadas unas 13.000 personas: hombres, mujeres y niños (400 menores no acompañados, entre ellos) que no pueden conseguir asilo ni volver a su país de origen tras huir de la guerra, el conflicto y la violencia extrema.

¿Quiénes son los refugiados?

Desde el acuerdo entre la Unión Europea (UE) y Turquía en marzo de 2016, los migrantes y refugiados que estaban en tránsito en las islas griegas quedaron atrapados a la espera de que se determinara su estatus. Pasan largos periodos en centros de recepción inadecuados, con escasa atención médica y con el temor de que los envíen de regreso a Turquía; todo ello agrava sus problemas médicos y de salud mental.

En 2018, llegaron a Grecia más de 50.000 personas migrantes y refugiadas de países como Siria, Afganistán, Irak, Libia, Sudán del Sur…atravesaron el Mediterráneo -la frontera marítima más mortífera del mundo- huyendo del infierno para llegar a otro, quizás aún peor.

¿Cuáles son los problemas del campo?

Moria se construyó para albergar a 3.000 personas. Sin embargo, más de cuatro años después, nada menos que 17.000 personas se hacinan dentro y fuera del campo en condiciones terribles.

El resultado, muchos pacientes, incluidos menores, nos han contado que sienten una desesperación absoluta y que las peligrosas e inhumanas condiciones en Moria son un factor importante en los episodios de desesperanza, las conductas de autolesión o los pensamientos suicidas que han sufrido.

Y es que El día a día que viven miles de refugiados en los campos de las islas griegas es una guerra contra la dignidad y los derechos humanos, una resistencia contra quienes huyen en busca de seguridad. Mientras, Europa mira deliberadamente hacia otro lado.

Marco Sandrone, nuestro coordinador de proyectos en Lesbos describió así la situación en el inhumano campo:

"Las tensiones de estos días en la isla de Lesbos demuestran una vez más el fracaso de Europa. Una Europa cruel, cínica y despiadada ante al destino de hombres, mujeres y niños que huyen de conflictos, como el que está ocurriendo en Siria. Es una total inconsciencia continuar fingiendo no entender lo que está sucediendo en Lesbos.

La situación que vivimos aquí todos los días no es muy diferente de la de una zona en conflicto, una guerra que se libra contra la dignidad, los derechos humanos y la resistencia de quienes huyen en busca de seguridad. En Europa, un continente teóricamente seguro, hemos elegido deliberadamente mirar hacia otro lado

 

¿Y qué sucede con la pandemia de COVID-19?

El 4 de septiembre,
el Gobierno griego está aplicando una cuarentena mal planteada y potencialmente dañina en el campo. Una cuarentena masiva y peligrosa que, como ya anunciamos, debía evitarse a toda costa.

Una medidas restrictivas que se usaron para encubrir la falta de una estrategia integral para reducir la transmisión de la COVID-19 en el campo y proteger la dignidad de las personas que viven allí.

El número de casos confirmados de COVID-19 entre los residentes no migrantes de la isla de Lesbos había aumentado últimamente, pero hasta el momento solo hay un caso confirmado de COVID-19 entre los habitantes del campo de Moria. El Gobierno griego tenía el deber de poner en marcha una respuesta de salud pública para las personas solicitantes de asilo de Moria, no de encarcelarlas en condiciones infernales con la excusa de proteger a la isla de la propagación del virus.

El campo de Moria nunca ha sido seguro para nadie, pero hay más de 200 personas identificadas que por su edad y condiciones de salud corren un grave riesgo ante la COVID-19. 

¿Qué hace MSF?

Desde 2016, hemos dirigido una clínica en Lesbos
 para brindar atención primaria, servicios de salud sexual y reproductiva y apoyo en salud mental. A finales de 2017, establecimos otra clínica fuera del centro de recepción de Moria y prestamos los mismos servicios a menores de 16 años, mujeres embarazadas y víctimas de violencia sexual.

También tenemos un equipo en la ciudad de Mitilene que atiende a pacientes con problemas graves de salud mental causados por el trauma y la violencia en su país de origen o en su viaje a Grecia.

A finales de julio, nov vimos obligados a cerrar el centro de aislamiento de COVID-19 que habíamos instalado en Lesbos, después de que las autoridades locales nos impusieran varias multas, con potenciales cargos penales, relacionadas con la normativa urbanística.