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11.11.2021

Un preocupante aumento de la desnutrición en el oeste de Afganistán augura una crisis inmimente

La toma de los talibanes al poder ha provocado la suspensión de la mayor parte de la ayuda internacional en un país ya de por sí debilitado e inestable desde hace años. En nuestro centro de alimentación terapéutica en Herat, los casos de desnutrición han aumentado en un 40% en comparación con 2020 y los ingresos se han duplicado.

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El sistema de salud afgano lleva años debilitado y plagado de importantes brechas, y la suspensión de la ayuda internacional como resultado de los recientes acontecimientos políticos ha deteriorado aún más la situación. En Herat, estamos viendo un aumento preocupante de los casos de desnutrición, según Mamán Mustafá, ex coordinador de nuestro proyecto en la provincia.

 

Una de las habitaciones del centro de alimentación terapéutica del Hospital Regional de Herat. El centro está abarrotado: hay 84 pacientes para 60 camas.

¿Cómo ha sido la situación sanitaria en Herat durante los últimos meses, desde que los talibanes tomaron el poder?

El sistema de salud está en riesgo de colapsar en todo el país mientras que las necesidades son enormes, y esto también se refleja en lo que observamos en Herat. El acceso a la atención ya era un problema importante en Afganistán mucho antes de la toma de poder de los talibanes, pero hoy la situación se ha degradado aún más; pues se ha suspendido la mayor parte de la ayuda internacional, incluida la financiación del Banco Mundial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para los programas de atención básica y esencial, que cubrían también a la provincia de Herat.

Las instalaciones de salud en el área están cerrando o reduciendo sus actividades, proporcionando servicios mínimos con los recursos aún disponibles. No sabemos qué va a pasar con estas instalaciones. Las personas están desempleadas y viven en la pobreza, no pueden pagar por una atención privada. Además, algunas de las organizaciones humanitarias que anteriormente trabajaban en la zona aún no han reanudado sus actividades por completo.

El Hospital Regional de Herat, donde tenemos un centro de alimentación terapéutica para pacientes hospitalizados (ITFC), perdió parte de su personal clave, como su director y parte de su personal médico de mayor jerarquía. Abandonaron el país justo antes de la caída de la ciudad ante los talibanes.

El resultado ha sido una falta de gobernanza en el hospital y muchos desafíos administrativos. Fuera del ITFC que gestionamos, los salarios no se han pagado desde hace cinco meses, no hay suficientes suministros médicos ni dinero para pagar el mantenimiento. Y mientras tanto, las salas están llenas de pacientes. En pocas palabras, las necesidades están en todas partes y el sistema está fallando.

 

Centro de alimentación terapéutica del Hospital Regional de Herat. Solo las mujeres, exceptuando al personal, tienen permiso para entrar en el recinto.

Muchos, incluyendo Naciones Unidas, indicaron que actualmente la desnutrición es una gran crisis en el país. ¿Qué se ha visto a través de nuestro programa de nutrición?

Nuestros indicadores muestran que la desnutrición es un problema importante. Probablemente lo definiría como una crisis inminente que comenzó mucho antes de los acontecimientos recientes. Entre mayo y septiembre de 2021, observamos un aumento de casi un 40% en el número de ingresos a nuestro programa en el centro de alimentación terapéutica en comparación con el mismo periodo de 2020. El pico de desnutrición de este año superó sus niveles habituales en términos de intensidad y duración. Esperábamos una disminución en septiembre, pero en realidad estamos viendo un aumento adicional en el número de casos.

Últimamente la situación ha empeorado aún más. Nuestro centro de alimentación terapéutica ha estado muy ocupado, con más de 60 nuevas admisiones cada semana, y el número de pacientes hospitalizados ha duplicado nuestra capacidad máxima. Esto motivó la decisión de aumentar el número de camas disponibles. Muchas y muchos de nuestros pacientes y sus familias viajan por más de 15 kilómetros para buscar atención médica, algunos vienen de lugares tan lejanos como las provincias de Badghis, Ghor y Farah, ubicadas a más de 100 kilómetros de distancia.

Probablemente hay varias razones detrás del aumento de la desnutrición en el área, probablemente indicativas de la situación más generalizada en Afganistán: la falta de instalaciones sanitarias en funcionamiento en el área, la recesión económica (con una tasa de inflación de hasta el 30% para los alimentos), la falta de liquidez, el cierre de bancos y una sequía que se espera persista a lo largo de 2021.

 

Recién nacido prematuro en el centro de alimentación terapéutica del hospital de Herat, Afganistán.

Los recientes ataques en Kunduz y Kandahar fueron un impactante recordatorio de que la inseguridad sigue siendo una preocupación. ¿La seguridad de nuestros equipos en la zona es una preocupación?

En primer lugar, nos esforzamos para que la comunidad sepa que estamos allí para brindar asistencia médica y no para tomar partido en ningún conflicto. Nuestro principal activo es nuestra imparcialidad y la calidad de los servicios que brindamos, respetando siempre la cultura local.

Dicho eso, los ataques en Kunduz y Kandahar fueron realmente impactantes. Se los adjudicó El Estado Islámico en la provincia de Khorasan (ISK), que tiene un historial de atacar a grupos -como chiíes y hazaras- grandes comunidades que viven en Herat y, en general, a civiles inofensivos en el país.

Es posible que esta amenaza se haya visto agravada por la reciente fase de inestabilidad. Hacemos nuestro mejor esfuerzo para monitorear el contexto y minimizar el riesgo de quedar atrapados en un ataque, a sabiendas que no hay forma de eliminar por completo ese riesgo, que en realidad se aplica a cualquier persona en Afganistán, incluyendo Herat.

Afganistán: estructuras de salud cerradas