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30.09.2020

Y la COVID-19 también llegó a los pueblos indígenas de Brasil…

“Se propagó rápidamente. Una semana después, comenzaron a morir familiares”, recuerda Alcery Marques Gabriel, líder indígena en Mato Grosso del Sur, en Brasil, donde asistimos a la población local y trabajamos por prevenir la propagación del coronavirus.

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Históricamente, los pueblos indígenas de Brasil se han visto una y otra vez marginados. Y a menudo, sus necesidades en múltiples áreas, incluida la atención médica, se han visto completamente desatendidas.

Su acceso a la atención médica resulta complicado no solo por las largas distancias que separan a sus poblaciones de las áreas urbanas, sino también por los recortes presupuestarios y por la histórica falta de médicos que sufren las áreas más remotas del país. Esta tendencia ha empeorado en los últimos años y se ha visto agravada aún más por la pandemia de Covid-19.

Además, vemos cómo muchos indígenas son especialmente vulnerables a sufrir enfermedades crónicas como hipertensión y diabetes, debido en gran parte a los cambios que ha sufrido su forma de vida en los últimos años, con estilos de vida sedentarios y dietas cambiantes.

Estas comorbilidades los han puesto en mayor riesgo de perder la vida o de enfermar gravemente durante la pandemia de COVID-19.

"Donde ha llegado el COVID-19 ha dejado un rastro de destrucción", dice el líder indígena Oto Lara, de la aldea indígena Colonia Nova, en la tierra indígena de Taunay / Ypegue. “Nuestra preocupación aumentó cuando supimos que la enfermedad ya estaba en las ciudades vecinas, porque sabíamos que no teníamos ningún centro médico aquí”, recuerda.

“Se propagó rápidamente. Una semana después, comenzaron a morir familiares”, recuerda Alcery Marques Gabriel, líder indígena local.

Desde el 27 de agosto, nuestros equipos móviles han estado visitando 11 pueblos de la región, brindando consultas en los puestos de salud locales y realizando visitas domiciliarias para monitorear a las personas que dieron positivo por coronavirus y detectar nuevos casos.

Edivaldo Félix es un agente comunitario de salud indígena que vive y trabaja en la aldea de Limao Verde. Como trabajador de la salud, estaba en primera línea cuando el nuevo coronavirus llegó a su comunidad. Fue una de las primeras personas de su aldea en contraer COVID-19. Experimentó dificultades respiratorias y pasó 31 días en el hospital de Aquidauana.

"Es una enfermedad horrible", dice Félix. “Intentas respirar pero siempre te falta el aire. Debido a mi trabajo, tenía algunos conocimientos y creo que me ayudó. Creo que podré brindar una mejor asistencia a mis pacientes después de pasar por esto". Ahora de regreso a casa, Félix recibe visitas regulares de nuestro equipo para controlar su salud.

Nuestros compañeros también están difundiendo mensajes de educación sanitaria para proporcionar a las personas información clara sobre la enfermedad y cómo prevenirla. "La concienciación y la prevención son muy importantes para que la población esté más informada y tranquila y pueda seguir nuestras recomendaciones", afirma nuestro médico, Pedro Ueda.

Además, apoyamos al personal médico del departamento de salud local y del Distrito Sanitario Especial Indígena de Mato Grosso do Sul (DSEI MS), responsable de la salud de los pueblos indígenas de la región.

Pero nuestras actividades no se limitan a las comunidades indígenas. También trabajamos en el hospital regional de Aquidauana, supervisando y formando al personal sanitario local, así como acompañamos a los trabajadores sanitarios locales en visitas domiciliarias por la ciudad de Aquidauana para controlar el estado de las personas enfermas y detectar nuevos casos entre sus familias.

“En la clínica móvil urbana, monitoreamos a las personas que han tenido contacto con los pacientes o los que han dado positivo, así como a los pacientes que han regresado a casa”, explica José Lobo, coordinador de nuestro proyecto en Mato Grosso do Sul. “Nuestro objetivo es comprobar si las personas necesitan ser remitidas al hospital o necesitan tratamiento especializado”.

Hemos estado brindando atención médica a grupos vulnerables de personas en Brasil desde el inicio de la pandemia, comenzando con la población sin hogar en São Paulo a principios de abril, y luego brindando atención en Río de Janeiro y Amazonas, inicialmente en Manaus y luego en los municipios de São Gabriel da Cachoeira y Tefé. Actualmente, nuestros equipos están trabajando en Mato Grosso do Sul, São Paulo y Boa Vista, y realizando capacitaciones en prevención y control de infecciones en el estado de Goias.

La COVID-19 llega a las comunidades indigenas de Brasil