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27.04.2006

Colombia: Vivir con miedo. El ciclo de la violencia

MSF presenta un informe sobre el impacto en salud del conflicto colombiano

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MSF ha presentado el informe Vivir con Miedo. El Ciclo de la Violencia en Colombia, con el que espera llamar la atención sobre las consecuencias directas del conflicto para la población civil colombiana, un colectivo que merece más atención y prioridad por parte del Gobierno de Colombia y las autoridades políticas.
Durante más de 40 años, la vida en Colombia se regido por el miedo y el conflicto. Miles de colombianos en zonas remotas o centros urbanos viven sumidos en un círculo vicioso de violencia sin un lugar seguro donde sentirse en casa. Como resultado de ello, miles de personas carecen de acceso a la atención médica y viven traumatizadas una existencia en la que reina el miedo y la incertidumbre.

El informe está basado en testimonios y datos médicos recogidos por MSF durante su trabajo en clínicas móviles en más de 40 aldeas en las provincias de Norte de Santander y Córdoba y de datos estadísticos del puesto de salud de MSF situado en el barrio marginal de Sincelejo (provincia de Sucre) donde se trata a los pacientes de la zona. Las historias personales incluidas en este informe fueron recogidas durante los dos últimos años. Para proteger las identidades de sus protagonistas, se han omitido nombres y otros datos personales.

“Cuando empezó la violencia no nos quedó otra elección más que dejarlo todo e irnos a la ciudad. Nunca imaginamos que el desplazamiento iba a convertirse en un viaje sin fin, sin punto de llegada. Aunque vamos de un sitio a otro no conseguimos avanzar. Mirando atrás, hemos estado ya en tres ‘lugares’ diferentes y experimentado tres situaciones durante nuestro periplo: la violencia en casa antes de marcharnos, la miseria de los barrios marginales después de huir y la falta de sueño ahora que hemos regresado a lo que solía ser nuestro hogar. Uno nunca deja de ser ‘desplazado’. Es un estigma, una forma de vida”. Un campesino padre de cuatro hijos que huyó de su comunidad rural y después regresó.

Violencia y miedo
En Colombia, el número de personas que se han visto obligadas a huir es más grande que nunca: más de tres millones de colombianos han tenido que abandonar sus hogares. En zonas de conflicto, las masacres, ejecuciones e intimidaciones provocan un miedo insoportable en la población. La violencia es la causa más frecuente de muerte: 221 de cada 100.000 hombres que mueren son víctimas de asesinatos y homicidios; 17 de cada 100.000 mujeres que mueren son víctimas de actos violentos. Las historias contadas a nuestro personal revelan un mundo de una violencia sin fin, desplazamientos e incesantes combates: de aldeas a peligrosos barrios marginales y vuelta a las mismas circunstancias de las que un buen día intentaron escapar.

“Todas las familias han sufrido. Una vez pregunté a los alumnos de mi clase, niños de 11 años, cuántos de ellos habían perdido a un familiar cuando los paramilitares estaban aquí. De 28 niños, 20 habían perdido por lo menos a un miembro de sus familias asesinado a manos de grupos armados”. Maestro de una comunidad rural.

Si su salud física constituye un serio problema, el impacto psicológico del conflicto es todavía mucho más grave. Influye en su capacidad de supervivencia y de adaptarse a los enormes cambios en sus vidas: verse obligados a huir, vivir como desplazados y las consecuencias de regresar a sus hogares. A pesar de la gran necesidad de atención psicosocial en este tipo de situaciones, esta clase de ayuda ocupa un lugar increíblemente bajo en la lista de prioridades. En algunas provincias, apenas hay un psicólogo disponible para proporcionar la atención necesaria.

Para la mayoría de los colombianos que padecen el conflicto en su país, huir de la violencia no es algo puntual sino que se ha convertido en una odisea incesante con enormes consecuencias para su salud y su bienestar. Tan pronto como entran en este círculo vicioso, se ven invadidos por un estado de miedo permanente y de incertidumbre, aunque regresen a sus ‘hogares’. Se ven asimismo confrontados con una ayuda humanitaria limitada y de corto plazo, especialmente en lo que respecta a la atención médica. La violencia resultante del incesante conflicto constituye una importante amenaza para la salud pública y aunque debería ser motivo de gran preocupación para el gobierno, no lo es, al no conceder una alta prioridad a la atención médica.

El informe está ilustrado con imágenes tomadas por el prestigioso fotógrafo y documentalista belga Stephan Vanfleteren, la reconocida fotógrafa americana-holandesa Dana Lixenberg y el fotoreportero colombiano Jesús Abad Colorado. Los tres han creado un ensayo fotográfico sobre el miedo que padece la población colombiana. Su trabajo puede verse en la Biblioteca Luis Ángel Arango en Bogotá hasta el 8 de mayo. Después la exposición fotográfica viajará por toda Colombia y también se mostrará en Ámsterdam, Madrid, Londres y Estados Unidos.

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