Back to top
20.10.2006

Irak: un sistema de salud colapsado

El Dr. Bassam es un médico iraquí especialista en cirugía ortopédica que participó en el lanzamiento de este proyecto. Ahora vive con su familia en Bagdad y es miembro del equipo que trabaja como contraparte de MSF. El Dr. Bassam habla de la situación actual del sistema de salud iraquí y de su colaboración con MSF.

-A A +A

¿Cómo describirías el sistema de salud en Irak actualmente?
El nivel de la medicina se ha deteriorado considerablemente en Irak. Desde la Guerra del Golfo ya no era muy bueno, pero realmente ha empeorado en los últimos años. Antes de la guerra, muchos pacientes de Siria, Jordania y otros lugares venían a Irak para ser intervenidos quirúrgicamente. No era caro, había muchos especialistas y la atención médica dispensada tenía buena reputación. La situación se deterioró después de la Guerra del Golfo, pero empeoró todavía más a partir de 2003. Ahora, las cuestiones de seguridad son prioritarias para los pocos recursos financieros existentes, relegando las necesidades médicas a un segundo plano. Esta mañana, docenas de personas han sido asesinadas en Faluya. Ayer, le tocó a Bagdad. Eso sin contar los heridos que se suman a la larga lista de casos urgentes que se aglomeran en los hospitales. Cada día que pasa la lista de muertos y heridos aumenta*. En este contexto, los pacientes simplemente no pueden recibir tratamiento adecuado de un sistema de salud colapsado. Algunos se ven obligados a vender su coche o incluso su casa para conseguir algún tipo de asistencia en los pocos hospitales capaces de proporcionarla.

¿Qué campos de la medicina son los más afectados por esta situación?
Cualquier tipo de asistencia especializada es muy difícil, particularmente cuando se requieren técnicas sofisticadas. Por ejemplo, ahora mismo es casi imposible realizar intervenciones de cirugía reconstructiva, malformaciones congénitas, microcirugía o neurocirugía. Y la situación ha empeorado desde que muchos médicos se han ido hacia el norte o han abandonado el país en busca de un lugar más seguro. Como resultado de ello, hay cada vez menos especialistas y además hay que añadir que se trata de un colectivo que se ha convertido en el blanco de amenazas y víctimas de incidentes de seguridad. Desde que empezó la guerra en 2003, muchos han sido secuestrados. Se encuentran entre la espada y la pared. O trabajan para el sistema de salud iraquí y ganan un salario que les convierte en blanco de secuestros y peticiones de rescate o consiguen trabajo con ONG arriesgándose a ser percibidos como que están trabajando del lado de los americanos.

¿Cómo continuáis trabajando en un contexto así?
La labor es especialmente dura cuando, además de la falta de médicos y especialistas, tienes hospitales colapsados, equipamiento poco adecuado y corrupción, la inseguridad y los toques de queda restringen nuestra práctica. Por este motivo, en colaboración con MSF, estamos intentando localizar pacientes en espera de someterse a cirugía reconstructiva. Les ofrecemos la oportunidad de venir a Jordania para recibir tratamiento; nos encargamos de todo el papeleo y de la logística de su traslado a Ammán. Además estamos en contacto con varios hospitales iraquís, que permitan a MSF suministrarles regularmente, en función de sus necesidades. Los problemas de seguridad, sin embargo, nos impiden actuar y dar a conocer públicamente el proyecto de la forma que nos gustaría. En efecto, MSF se considera una organización extranjera, que expone a sus colaboradores al peligro de ser secuestrados o peor. Por eso tenemos que ser cautos y no hacer mucho ruido, tanto por el bien de nuestra seguridad como por la de los pacientes. Por este motivo, tenemos que ser extremadamente discretos para que un proyecto así tenga éxito. Por otra parte, contamos con una excelente red de médicos en Irak, que conocemos y con quienes estamos en contacto. Me gradué en los años 80 y otros incluso antes. Así que tenemos muchas relaciones en el país pero a pesar de nuestra experiencia respectiva, topamos con muchas dificultades.

¿A qué dificultades deben hacer frente los pacientes que intentan ir a Jordania?
Antes de la guerra, resultaba muy fácil para la gente en el norte de Irak desplazarse al sur. Por ejemplo, si alguien que vivía en Ninawa quería ir a Bagdad, a 400 millas de distancia, tardaba cuatro horas de viaje. Hoy, el viaje dura el doble o el triple. Debido a los números controles, el riesgo de convertirse en blanco y los bombardeos, la gente tiene miedo de venir a Bagdad; prefieren tratarse ellos mismos y quedarse en casa. El segundo punto importante tiene que ver con la obtención de pasaportes, son muy difíciles de conseguir en estos momentos. Por ejemplo, uno de mis colegas, amenazado en Irak, tuvo que abandonar el país y ahora trabaja para MSF en Jordania. Pero su esposa tuvo que esperar más de un mes antes de conseguir el pasaporte. El tercer punto tiene que ver con la naturaleza del proyecto, que se centra en tres áreas específicas y muy delimitadas: cirugía maxilofacial, ortopédica y plástica. Hay muchos pacientes que necesitan otro tipo de cirugía que no podemos proporcionar en Ammán. Pronto empezaremos a realizar transplantes de cornea. Seguramente empezaremos a ofrecer este servicio a finales de septiembre. Además, fue el ministro de salud de Irak quien nos lo sugirió. De nuevo la misma historia, cuando había especialistas oftalmológicos en Bagdad era posible operar a los pacientes y hacer trasplantes de cornea. Pero ahora, nadie puede realizar este tipo de intervenciones.

* Según un informe del Pentágono escrito a petición del Congreso de los EEUU y hecho público el 1 de septiembre, en tres meses el número de ataques semanales ha aumentado un 15% y el de víctimas iraquíes –civiles y soldados– en un 51%.

Comentarios