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18.10.2017

Irak: la dura realidad de quienes vuelven a Mosul

Denunciamos que los ciudadanos que están regresando a Mosul y a sus alrededores se han encontrado con un panorama el que las ciudades se hallan completamente destrozadas y en el que muchas de las casas están llenas de explosivos, de elementos sin detonar y de bombas trampa.

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La destrucción de edificios e infraestructuras hace que las familias que vuelven a Mosul (Irak), especialmente a la zona oeste de la ciudad, se vean obligadas a vivir en edificios en ruinas y en vecindarios donde prácticamente no tienen acceso a agua limpia, electricidad o atención médica.

“Los casos que vemos en nuestras instalaciones médicas son un claro reflejo de las condiciones de vida que hay el exterior”, asegura Myriam Burger, nuestra coordinadora de proyectos en la zona oeste de Mosul, donde a principios de este año tuvo lugar una feroz batalla entre el autoproclamado Estado Islámico y las fuerzas iraquíes de la coalición. “Hasta hace poco, atendíamos mayoritariamente a pacientes con heridas de guerra, pero ahora que la gente ha comenzado a volver a sus casas, estamos notando más casos de infecciones intestinales, causadas por beber agua sucia, y de intoxicaciones alimenticias, la mayoría a causa de la falta de electricidad y gas para cocinar y conservar la comida. Además, muchos niños están desarrollando erupciones y otros problemas en la piel; fruto de la falta de higiene y de que juegan en las aguas residuales, alrededor de las tuberías rotas”.

En estos últimos días, dos adolescentes de una familia de cinco personas murieron cuando trataban de mover una bomba trampa que había sido colocada en el salón de su casa, al oeste de Mosul. En otro punto de esta misma ciudad, un niño murió al recoger un juguete lleno de explosivos. Su hermano resultó herido. La familia de estos chicos acababa de regresar a casa; una vez terminada la guerra en esta zona de Mosul.

Nuestros equipos también están tratando a cada vez más pacientes con picaduras de escorpión y mordeduras de serpientes. Esto se debe a que muchas de las casas a las que vuelven las familias tienen las tuberías rotas o las fosas sépticas estropeadas, lo que permite a animales e insectos esconderse en ellas. Además, los especialistas están tratando a un alto número de niños que han sufrido traumatismos al caerse desde los tejados de las casas.

Acceso limitado a atención sanitaria

El acceso a los servicios médicos sigue siendo muy limitado, ya que muchos centros de salud y hospitales fueron destruidos, y las carreteras y puentes están en tan mal estado que no pueden usarse para el transporte. Aquellos que necesitan de atención médica a menudo tienen que posponer su viaje: los problemas de salud en un principio menores acaban agravándose y poniendo en peligro sus vidas. Además, las pocas ambulancias aún operativas se enfrentan a grandes retrasos, pues suelen quedarse atrapadas en medio del tráfico y muchas veces tienen que optar por tomar largos desvíos.

“El tan ansiado regreso a casa se está tornando amargo para muchas personas, pues se enfrentan a niveles desalentadores de destrucción y están abocados a vivir en una miseria que parece interminable”, sostiene Burger. La gente, que ya está agotada por tantos años de violencia en Irak, tiene que superar ahora otro enorme obstáculo. Necesitan retomar sus vidas lo antes posible, pero aún están muy lejos de poder hacerlo con unas condiciones mínimas”.

Pese a todas las dificultades, las tiendas y comercios de Mosul están reabriendo poco a poco, incluidos los que se encuentran en edificios medio destrozados. Los camiones de cemento comienzan a verse en la calles y los vecinos trabajan juntos para reconstruir sus vecindario; casa por casa.

MSF en Mosul y en Irak

Nuestro hospital en el oeste de Mosul abrió en junio de 2017. Desde entonces, proporcionamos cirugía para heridos de guerra y de emergencia, atención postoperatoria a corto plazo, y apoyo a la maternidad. Disponíamos de una unidad de urgencias y de una enorme sala para llevar a cabo triajes en momentos de afluencia masiva de pacientes. Cuando los combates terminaron, nuestros compañeros pasaron a dedicarse principalmente a la atención materna y a la pediatría, a la vez que seguían atendiendo a los pacientes que necesitasen cirugía.

También proporcionamos apoyo médico en otras partes de Irak; en concreto en Zummar, Qayyarah, Kirkuk, Dohuk, Tikrit, Sulaymaniyah, Diyala, Babylon y en los campamentos del noroeste de Nínive, donde se alojan personas desplazadas por los enfrentamientos en esta región.

Ofrecemos asistencia médica neutral e imparcial a todos los pacientes, independientemente de su raza, religión, género o afiliación política. Con el fin de garantizar nuestra independencia, no aceptamos financiación de ningún organismo gubernamental o internacional para nuestros programas en Irak. Nuestros recursos económicos provienen únicamente de las donaciones privadas de nuestros socios y colaboradores de todo el mundo.

Irak: la dura realidad de quienes vuelven a Mosul