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20.07.2022

Sahir Dawud: “Mosul es como una flor a punto de florecer”

Te presentamos a Sahir Dawud, nuestro promotor de salud en el hospital que gestionamos en Nablus, en el oeste de Mosul, en Irak.

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Hace cinco años, durante la batalla de Mosul, Sahir huyó de la ciudad para terminar sus estudios. Durante cuatro meses tuvo muy poco contacto con su familia, pero finalmente se reunieron en los campamentos de Qayará, ubicados a unos 60 kilómetros en el sur de Mosul. Trabaja con nuestra organización en Mosul desde febrero de 2018.

“Mosul ha visto cambios radicales en los últimos cinco años. La primera vez que volví a la ciudad, justo después del final de la batalla, parecía un pueblo fantasma. Miraba a mi derecha, a mi izquierda, y lo único que veía eran escombros, edificios destruidos y calles vacías, con algunas personas exhaustas aquí y allá. Pero ahora, cuando voy por la ciudad, veo gente trabajando y saliendo. Veo edificios en pie, farolas encendidas durante la noche. Las cosas van mejorando paso a paso.

“Cuando comencé con MSF, solíamos recibir pacientes con problemas mentales. Recuerdo un paciente de unos 40 años que llegó a la sala de urgencias. Quería que le revisaran la presión arterial porque no se sentía bien. Después del examen, los signos vitales eran normales. Como promotor de salud, tenemos un contacto cercano con los pacientes, y para este, sentí que tenía algo que decir, pero no pudo expresarlo.

Le ofrecí ir a un espacio privado donde podría contar su historia si así lo deseaba. Me dijo que durante la guerra se quedaron en Mosul. Y un día, su esposa e hijos estaban sentados afuera cuando ocurrió el bombardeo. Toda su familia murió en ese momento. Estaba en estado de shock, no podía moverse ni siquiera llorar. Me dijo: “Hubiera preferido morir con ellos en lugar de vivir esta vida tortuosa desde entonces”. Desde entonces, tiene pesadillas en las que se ve corriendo a rescatarlos, pero lo único que ve son escombros. Escucho muchas historias como esta, y estas personas necesitarán tiempo para sanar. Lo que ha pasado Mosul no es simple. No creo que ninguna otra ciudad haya experimentado eso. Y volver a la misma vida que antes de la guerra requiere mucho tiempo, porque no existe una solución mágica para arreglar todo rápidamente.

“Para mí, Mosul es como una flor que no fue regada por un tiempo y comenzó a marchitarse. Pero afortunadamente, Mosul no murió. Se volvió a regar y la flor se está recuperando. Mosul está a punto de florecer”.