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25.05.2020

No poder respirar y miedo a morir: la cara emocional de la lucha contra la pandemia

La atención en salud mental es un factor clave en la recuperación de pacientes de COVID-19 en Tijuana, en México. Nuestros psicólogos les ofrecen un espacio de catarsis en el que pueden desahogarse, comprender todo lo vivido y procesar que cada día están mejor.

Cancha de baloncesto en Tijuana convertida en hospital auxiliar por la pandemia de COVID-19
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En el hospital auxiliar de Tijuana, donde tratamos a enfermos de COVID-19 en fase de recuperación, nuestros psicólogos ofrecen atención en salud mental tanto a los pacientes como a sus familiares, un factor fundamental que contribuye en el proceso de recuperación.

Todo empieza con una carta. La atención psicológica se ofrece vía telefónica y el primer contacto con los pacientes se hace con una carta que explica el trabajo que realiza nuestra organización; cómo trabajamos y quiénes son los psicólogos que estarán a su cargo.  

“Estas cartas tienen fotografías de los psicólogos. Cada uno de ellos se presenta, les da la bienvenida e incluye una serie de preguntas que permiten indagar el estado emocional del paciente a su ingreso, conocer cómo se ha sentido, cómo ha dormido, cómo se siente con respecto a todo lo que ha atravesado, qué aspectos son los que más le preocupan y a partir de ahí podemos saber cómo ayudarles”, comenta Lucia Samayoa, responsable de nuestra estrategia psicosocial en Tijuana.

Según señalan nuestros psicólogos, las condiciones físicas que presentan los pacientes con COVID-19 tienen repercusiones emocionales. “No poder respirar y el temor de morir aumentan sus niveles de ansiedad. Son personas que han tenido una lucha muy fuerte a nivel emocional por estar bien, cuyos síntomas y condiciones físicas los han hecho pensar en temas de vida y muerte; preocupaciones constantes sobre qué pasará si ya no pueden volver a ver a su familia, si ya no podrán volver a abrazarlos. Esto aumenta la ansiedad y les dificulta aún más el poder respirar”, señala Samayoa.

En la llamada, los psicólogos ofrecen un espacio de catarsis en el que los pacientes pueden desahogarse y comprender todo lo que han vivido y procesar que cada día están mejor. “Hemos ido identificando estos temas, les brindamos algunas técnicas de respiración, como recuerdos positivos y ejercicios de relajación y otros mecanismos que les ayuden a expresar lo que sienten. Todo esto aminora la ansiedad, la cual se incrementa también cuando no tienen información del exterior ni de cómo están sus familiares”. 

Desde que comenzó la atención, hemos identificados que la mayor preocupación de los pacientes es saber de su familia. “Parte esencial de esta atención incluye la posibilidad de que los pacientes se comuniquen con sus seres queridos a través de una llamada telefónica, la respuesta por supuesto ha sido muy positiva ya que esto los hace sentir más tranquilos y contribuye en su proceso de recuperación,” señala Lucía.

Los psicólogos y trabajadores sociales atienden tanto la necesidad del paciente como las afectaciones de su familia. Se trata de expresar qué ha supuesto para ellos esta enfermedad y conocer cómo será su recuperación en casa y cómo retomaran sus vidas al salir. Este proceso a nivel emocional trata también de que conecten con los temores que han sentido mientras el paciente estuvo internado.  

Para el equipo de doctores y enfermeras que están frente a frente con los pacientes, es fundamental también cómo pueden brindar un trato de mayor calidez. “El equipo de protección que tiene que utilizar el personal médico que está en contacto directo con los pacientes hace que la atención sea un poco más distante, entonces pensamos en cómo podríamos hacer para que estos pacientes pudieran sentir la calidez que hay detrás de ese traje, el trato que queremos darles”, dice Samayoa.

Para resolver esto, nuestros psicólogos de MSF realizaron una capacitación previa en primeros auxilios psicológicos con todo el personal que está en primera línea tratando a los pacientes. Esto permite que todo el personal sanitario, mediante la observación del lenguaje corporal, tono y volumen de voz del paciente, la explicación de qué se va a hacer, si el paciente está inquieto o nervioso, sea capaz de resolver una preocupación o temor que éste presente y se pueda brindar una atención mucho más personalizada.

La atención en salud mental para los pacientes en recuperación también contribuye en evitar alguna complicación posterior al tratamiento que reciben en el centro y se convierte en un aspecto muy importante para completar su tratamiento en casa. En coordinación con nuestra área de trabajo social y promoción de la salud, se preparan las recomendaciones necesarias que deben seguir cuando finalmente son dados de alta.

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