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28.06.2018

Salud mental en Guerrero, México: "La población se siente olvidada"

Ivana Cervín y Laura Moreno participan en las actividades de salud mental de nuestras clínicas móviles en Guerrero: “La población es muy luchadora, ultrarresistente, pero si persiste el miedo y la violencia, se puede acabar rompiendo”.

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Ivana Cervín Marín, de 27 años, es psicóloga en uno de nuestros equipos que visita poblaciones de Guerrero en sus clínicas móviles.

“Guerrero hace que te des cuenta de que vives una realidad alterna, que Ciudad de México es una burbuja de irrealidad. La realidad es esto, es aquí, es esta situación, es un Guerrero que, castigado históricamente, ante una nueva amenaza, ha dicho ‘hasta aquí llegamos’. La gente, por supuesto, ha tenido que adaptarse a esta nueva situación, a esta nueva amenaza: se vuelven agresivos o violentos y sufren mucho por ello: es una respuesta de adaptación a este nuevo entorno.

Hemos visto de todo: hijos desaparecidos, secuestros, torturas, violencia sexual, violencia sexual con menores, embarazos en menores, muchos niños expuestos a traumas. Recuerdo a un niño, de unos 6 años, abuelo asesinado por el narco, regresan, encañonan al papá y a la mamá, sufre estrés postraumático, mejora algo, pero vuelven a por el padre otra vez, reactivan todos los síntomas, torturan al padre de nuevo, con cables, etc. El chaval tiene evitación, hipervigilancia, ansiedad, lloros súbitos, irrefrenables...

Por otro lado está la violencia institucional, el abandono de las escuelas, del  profesorado, la falta de estímulos, pese a que en muchas poblaciones los profesores son los que consiguen en buena parte que el tejido social no acabe de romperse, el trabajo que hacen es importantísimo. También trabajamos con ellos, para ayudarlos y capacitarlos también en inteligencia emocional, que se apoyen entre ellos, que tejan redes de apoyo en la comunidad.

La población en Guerrero es muy agradecida. Como vamos solo una vez al mes, cuando regresamos a algún sitio, nos dicen ‘qué bueno que no nos han olvidado’, porque así se sienten, olvidados”.

Laura Moreno, 32 años, madrileña. Gestora de actividades de salud mental en Guerrero

En Guerrero hacemos salud primaria, salud mental individual y grupal, y actividades psicosociales, para volver a dinamizar el tejido social dañado por la violencia y  para fortalecer los mecanismos de afrontamiento de las comunidades. Esto es un  reto, porque nuestras visitas, en un contexto volátil, son mensuales. Las consultas individuales no pueden ser procesos largos. Hay también otros retos, que nuestras visitas coincidan con épocas de siembra o cosecha, o el día que reciben ayudas y tienen que ir a cobrar.

Hemos llevado a cabo 1.270 consultas en 2017. Hemos visto a gente con familiares asesinados, con familiares víctimas de reclutamiento forzado en bandas criminales, amenazas y castigos ejemplarizantes. La población de Guerrero es muy luchadora y ultrarresistente, pero esta situación, si persiste el miedo y la violencia,  puede acabar rompiendo el tejido social. De ahí la importancia de reforzar sus mecanismos para gestionar las emociones en esta situación de incertidumbre y violencia.

También nos preocupan mucho los pacientes psiquiátricos graves. La situación de aislamiento en las poblaciones tiene repercusiones enormes para ellos y sus familias, y son excesivamente vulnerables.