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25.11.2016

Nigeria: testimonios de Maiduguri

En Maiduguri, nuestra labor se centra en salud materna e infantil. En el distrito de Gwange, gestionamos un centro intensivo de nutrición terapéutica –donde ingresan los niños con desnutrición aguda severa y complicaciones médicas graves– de 110 camas, y dos centros de salud en los distritos de Maimusari y Bolori.

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Centro médico de Maimusari, servicio de hospitalización:

Sara Kawu y su hijo Alhaji, de 9 años

Soy de Dikwa, pero tuve que huir con mi familia a causa de los combates. Ahora vivo con mi marido y nuestros cinco hijos en una casa en Ruwan Zefi, en un barrio de Maiduguri camino a Dikwa. Alhaji es mi segundo hijo; ha estado muy enfermo. Cuando comía, vomitaba. Tenía convulsiones y sangraba en las heces, así que ayer vine con él al hospital. Los médicos le dieron líquidos y medicamentos, y ya se encuentra mejor. Desde que estamos aquí no ha tenido más convulsiones y ha dejado de quejarse.

Para nosotros, los desplazados, la vida es difícil. La comida es cara y nos pasamos noches enteras sin haber comido nada. A veces solo podemos comer una vez al día. Antes mi marido tenía una tienda, pero ahora no tiene trabajo. No tenemos ninguna fuente de ingresos. A mí también me gustaría trabajar, pero no tengo medios. También quiero que todos mis hijos vayan al colegio; solo dos de ellos van ahora.

Aprecio mucho la atención que los médicos de MSF nos dedican. Nos dan comida y mantas y nos cuidan.

 

 

Centro de maternidad de Maimusari:

Fátima Mohamed, de 20 años, con su hijo, de 1 día

¡Este es mi primer hijo! Todavía no tiene nombre, nació ayer a las doce menos dos minutos. Pesó 2,7 kilogramos. Por suerte, el parto fue bien, sin complicaciones, pero fue muy doloroso. Le pondremos nombre en el bautizo, que se celebrará dentro de una semana. Mi familia y la de mi marido se reunirán y lo celebraremos todos juntos.

Vivo con mi marido en una casa en Gwange, en Maiduguri. No estamos contentos por los precios, que son muy altos, pero nos las vamos arreglando. Mi marido es soldador y gana algo de dinero.

He venido al centro de maternidad de MSF porque muchas mujeres vienen y dicen que les tratan bien. En el pueblo la gente siempre habla de estas cosas. Ser madre es una sensación muy bonita. Me gustaría tener más hijos, tal vez diez (se ríe). Y quiero que mi hijo vaya al colegio y que sea médico. Admiro su trabajo.

 

 

Centro de nutrición intensiva de Gwange:

Laraba Mustafá

Soy de la ciudad de Konduga y tengo 30 años. Traje a mi hijo de 3, Bukar Mustafá, que está muy enfermo. Llegamos aquí hace 16 días, pero lleva tres meses enfermo. No tengo dinero para llevarlo al hospital y no sabía que existía este lugar, por lo que le estuve dando medicina tradicional durante los tres meses. Después, oí a la gente hablar de un hospital donde el tratamiento era gratuito, el centro de salud de MSF en Bolori, así que fui allí con él y nos enviaron aquí. Tiene un edema, tos y diarrea.

Boko Haram invadió nuestro pueblo y nos obligó a unirnos a ellos o a abandonar la localidad. Nosotros optamos por marcharnos y hace dos años nos trasladamos a Bale, un pueblo en las afueras de Maiduguri. El año pasado mataron a mi marido, al hijo de mi hermana mayor y a mi cuñado.

Mis padres también están aquí, en Maiduguri, pero 20 familiares míos, la mayoría hermanos de mi madre, llevan dos años desaparecidos.

Tengo tres hijos y ahora vivimos cerca de la estación de autobús de Dala, en casas hechas con barro. Todos los días salimos con mis hijos a mendigar. Ahora es muy difícil sobrevivir porque apenas consigo 100 nairas (0,30 euros) en un día, mucho menos de un dólar.

Mi mayor problema es el hambre. A veces nos acostamos sin comer.

No sé si quiero volver a Konduga, pero también depende de mi madre. Si ella quiere volver, nos iremos, pero si no, nos quedaremos en Maiduguri.

 

 

Campo de Muna Garage:

Marne Idrisa, de 50 años y desplazada de Mada

Estoy aquí con mi marido y uno de mis hijos. Tengo dos, pero uno está casado. Llevamos casi un año en este campo después de que nos viéramos obligados a huir de nuestro pueblo. Caminamos durante días para llegar a Maiduguri. Nuestro principal problema aquí es la comida. Lo único que comemos es sorgo; es lo único que nos podemos permitir con el poco dinero que vamos encontrando. Desde que llegamos, solo hemos recibido alimentos dos veces de mano de Cruz Roja. Nos han dado arroz, aceite y frijoles, pero nos los acabamos hace mucho tiempo y ahora estamos pasando mucha hambre.

Llegamos aquí con 10 vacas, pero las hemos vendido y hemos utilizado el dinero para comprar alimentos. Ahora mismo no tenemos nada para comer más que esta pequeña cantidad de sorgo que estáis viendo. Cuando se acabe, tendremos que rezar para un milagro como llevamos haciendo ya mucho tiempo…