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16.11.2018

Pakistán: nacer y no morir un mes después

En Pakistán, 1 de cada 22 recién nacidos muere durante su primer mes de vida. En el país con la mayor tasa de mortalidad infantil del mundo, dar a luz y sobrevivir al parto es un desafío. Aquí, nuestros servicios materno-infantiles son muy completos.

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Proporcionamos servicios de atención médica materno-infantil en Peshawar, en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa (en la frontera con Afganistán), Quetta, Chaman y Timergara, así como en los distritos de Jaffarabad y Naseerabad. Desde su apertura en 2011, más de 25.000 mujeres han dado a luz en el Hospital de Mujeres de Peshawar (PWH, por sus siglas en inglés).

“La mortalidad infantil en Pakistán se debe sobre todo a partos prematuros, a complicaciones durante el embarazo y el parto, y a infecciones”, explica la doctora Khadija, pediatra en la unidad de atención neonatal del Hospital de Mujeres de Peshawar.

Si bien las causas de estas muertes pueden explicarse médicamente, suelen deberse a la compleja y desafiante realidad social y cultural que afrontan las mujeres que viven en esta región de Pakistán.

Y es que la mayoría de nuestros pacientes en Peshawar provienen de comunidades rurales remotas y empobrecidas, aún sin servicios de atención médica por falta de acceso y problemas económicos.

Otras mujeres son refugiadas, sobre todo procedentes de Afganistán, o han tenido que desplazarse de las antiguas Áreas Tribales bajo Administración Federal (FATA), una región que sufrió, hasta principios de 2017, los conflictos y la inestabilidad resultantes de la guerra de 2001 en Afganistán.

Por todo ello, tanto la atención que prestamos en nuestro hospital y como el transporte para llegar son totalmente gratuitos. Independientemente de su procedencia, todas estas mujeres viven en condiciones duras e insalubres que afectan a su salud y a sus embarazos.

“Para dar a luz a un bebé sano, la madre necesita a su vez tener un buen estado de salud”, prosigue Khadija. “Si el estado nutricional de la madre no es satisfactorio, no podrá proporcionar los nutrientes que su bebé necesita. Por ejemplo, no podrá producir suficiente leche y eso afectará la salud de su bebé”.

Muchas mujeres no han tenido acceso a educación sanitaria ni han sido escolarizadas. “Ninguna de las que estamos aquí sabemos realmente cuántos años tenemos. Es una pregunta que nunca hacemos. La mayoría de nosotras no ha ido al colegio, por lo que nuestra edad nunca ha sido un problema”, explica Shaheen, que cree que tiene 25 años.

Shaheen acaba de dar a luz por cesárea a su cuarto hijo en cuatro años. En el hospital PWH, aconsejamos a estas madres sobre la importancia de la vacunación, de la atención posnatal, y del contacto piel con piel inmediatamente después del parto y la lactancia. Algo muy poco común pero determinante para mejorar las posibilidades de supervivencia y desarrollo de sus bebés.

“¡No sabíamos nada de esto!”, añade Shaheen. Otras madres jóvenes se acercan a participar en la conversación. Están de acuerdo con ella. “Es maravilloso, nos encanta el contacto con nuestros bebés. ¡Lo volveremos a hacer cuando tengamos otro!”.

Partos en el hogar

Todavía es común que las mujeres en Pakistán den a luz a sus bebés en el hogar, en malas condiciones de higiene y sin la asistencia de profesionales sanitarios. “A menudo no disponen de medicamentos, agua limpia ni electricidad, relata Khadija.

Esta práctica causa la muerte de muchos niños y de sus madres. Las mujeres dan a luz en casa porque “es la tradición [y] todo el mundo espera que las madres tengan a sus bebés en casa”, declara Bismilla*, de 35 años, que vive en un campo de personas desplazadas en Peshawar.

Razmina relata que dio a luz a sus tres primeros hijos en casa “porque los centros de salud están demasiado lejos de [su] aldea”. La suegra de Amira* se suma al debate: “Tuve a mis siete hijos en casa y no fue una mala experiencia”.

Sin embargo, está demostrado que las posibilidades de supervivencia aumentan significativamente cuando un profesional sanitario atiende el embarazo y el parto en un centro médico especializado.

En nuestro hospital en Peshawar, un equipo de casi 100 profesionales sanitarios (pediatras, matronas, ginecólogas y enfermeras) trabaja unido para brindar a las madres y los bebés la mejor atención posible.

Con una unidad neonatal provista de incubadoras, equipos de medicina cardiovascular, terapia respiratoria y fototerapia infantil y soluciones intravenosas, este hospital es todavía algo muy poco frecuente en Pakistán.

Los profesionales sanitarios del hospital asesoran a las mujeres y a sus acompañantes y visitan las comunidades rurales para ofrecer información sobre la importancia de la supervisión médica en los centros de atención primaria durante el embarazo, así como de dar a luz a sus bebés en centros de salud que cuenten con el equipo necesario para proporcionar una atención adecuada.

Trabajamos en asociación con 32 centros de salud básicos (BHU, por sus siglas en inglés) donde las futuras madres son monitorizadas y posteriormente derivadas al hospital PWH para dar a luz.

El peligro de la oxitocina

De uso común en Pakistán, la hormona oxitocina es otra de las causas de partos no seguros y de una mortalidad infantil tan elevada. Disponible sin receta por menos de 10 rupias (0,06 euros), la oxitocina se utiliza para estimular las contracciones e inducir el parto. Cuando no se administra por un profesional médico cualificado, puede ser extremadamente peligrosa para la madre y el bebé.

Sin embargo, muchas mujeres la toman, lo que a menudo les provoca hemorragias graves y roturas de útero, mientras que sus bebés presentan dificultades respiratorias y, en algunos, casos mueren.

Muchas mujeres llegan a nuestro hospital en Peshawar sufriendo los efectos de la oxitocina, pero a pesar de la experiencia del personal médico y los equipos disponibles, siguen siendo casos extremadamente complejos y no es posible salvar a muchos bebés.

"Ayer mismo admitimos a una mujer que esperaba gemelos”, cuenta Khadija. “La madre había comenzado a tener contracciones leves, por lo que su familia llamó a una mujer del pueblo que le administró tres inyecciones de oxitocina para acelerar el parto. Sucede a menudo. Las contracciones provocadas por las inyecciones fueron tan intensas que al cabo de un rato ya no podía sentir a uno de los gemelos. Fue entonces cuando su familia la llevó al hospital de MSF. Pudimos salvar a uno de los gemelos, pero el otro estaba muerto en su útero”.

Farzana, la madre de los gemelos, ya había perdido dos hijos, uno a los pocos días de nacer y otro a los 5 años. Durante las sesiones de divulgación en las aldeas y en las camas del hospital, nuestros equipos informan a las mujeres de los graves riesgos a los que se exponen cuando la hormona no se administra bien. “Muchas muertes se deben a complicaciones que podrían evitarse fácilmente”, explica Khadija.

Además de prestar atención médica profesional, desempeñamos un papel vital en la educación sanitaria y en el seguimiento de las futuras madres. Razmina no tiene ninguna duda. Pese a que tuvo a sus primeros tres hijos en casa, asegura que sus futuros hijos nacerán en un hospital.

“Aquí es más higiénico y nuestros hijos pueden vacunarse”, explica Bismilla*, que acaba de tener a su octavo hijo y desea tener más. “Siempre he tenido a mis hijos en casa, y si no hubiera sufrido complicaciones en este embarazo allí es donde hubiese tenido a este también. Pero ahora veo las cosas de manera diferente. Aquí hay mejor higiene y el personal médico es amable y siempre está disponible”.

*El nombre ha sido modificado.