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08.07.2020

Sudáfrica: brindar atención para un aborto seguro durante un confinamiento nacional

¿Cuáles son los impactos de la COVID-19 en el acceso a la anticoncepción y la atención para abortos seguros en Sudáfrica? ¿Por qué los servicios de salud sexual y reproductiva son siempre una atención médica esencial?

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Kgaladi Mphahlele es gestor de actividades de planificación familiar y para la interrupción del embarazo en Rustenburg, una ciudad que se encuentra en la base de la cordillera de Magaliesberg en la provincia noroccidental de Sudáfrica. Kgaladi ha sido un proveedor de servicios de aborto seguro durante 12 años, y ha trabajado con MSF durante tres años.

En 2015, MSF encuestamos a 800 mujeres de entre 18 y 49 años en Rustenburg y descubrió que una de cada cuatro había sido violada en su vida y, sin embargo, menos del 5% de ellas se reportó a un centro de atención médica. Desde entonces, hemos realizado varios proyectos de salud sexual y reproductiva para la comunidad, incluyendo a los sobrevivientes de violencia sexual, en todo el distrito de Bojanala, donde se encuentra Rustenburg, en colaboración con las autoridades de salud locales.

Además de las actividades de sensibilización comunitaria y educación para la salud en más de 20 escuelas en el distrito, MSF apoya a cuatro Centros de Atención Kgomotso (KCC) que brindan atención a casos de violencia sexual. Kgomotso significa "lugar de consuelo" en Setswana, uno de los idiomas oficiales de Sudáfrica, y estos centros de atención brindan un paquete esencial de atención médica, social y psicológica para las sobrevivientes de violencia sexual y basada en género.

MSF también apoyamos a las unidades de atención en salud sexual y reproductiva en dos centros de salud comunitarios en Boitekong y Phokeng, donde las personas del área y las sobrevivientes de violencia sexual y de pareja íntima derivadas desde los KCC pueden recibir una amplia gama de servicios, incluida la atención para un aborto seguro.

Kgaladi es responsable de la provisión directa de atención para un aborto seguro, capacitación clínica y asesoría del personal en estos centros de salud, y otras 13 instalaciones en todo Bojanala acreditadas por el departamento de salud para proporcionar atención para el aborto seguro.

En este texto, explica los impactos secundarios de la COVID-19 en el acceso a la anticoncepción y la atención para abortos seguros, y por qué los servicios de salud sexual y reproductiva son siempre una atención médica esencial.

Tshireletso*, una mujer de 35 años, llegó hoy a la clínica solicitando la interrupción de su embarazo. Desafortunadamente, no pude ayudarla porque el embarazo estaba demasiado avanzado. Tenía 27 semanas de gestación. Le pregunté por qué había esperado tanto tiempo para vernos y me dijo que el procedimiento estaba inicialmente reservado para el 27 de marzo, pero ese fue el primer día del confinamiento nacional por la COVID-19, y no pudo ir a la clínica para su cita. Regresó una semana después, pero fue rechazada por el guardia de seguridad que trabajaba para el Departamento de Salud quien le dijo que no había abortos y debía que regresar cuando terminara el confinamiento.

Así que regresó hoy, las restricciones de confinamiento se redujeron al nivel tres. Era su tercer intento para obtener la atención esencial que necesitaba. Me suplicó que la ayudara, ya que actualmente no estaba trabajando y tenía hijos que mantener. Pero ya era demasiado tarde, no pude ayudarla. Le proporcionamos asesoramiento y la conectamos con un trabajador social, pero este es solo un ejemplo realmente triste de cómo las restricciones implementadas como parte de la respuesta a la COVID-19 han afectado el acceso de las mujeres a servicios esenciales de atención médica.

En los primeros cuatro días del encierro en Sudáfrica, el número de denuncias de violencia sexual y basada en género presentadas a través de la línea directa nacional se triplicó, pero el número de pacientes que acudieron a buscar atención en nuestros KCC disminuyó.

Y no solo las víctimas de la violencia no buscaban atención. En abril, en los centros de salud comunitarios en Phokeng, un 80% menos de mujeres acudieron a buscar atención para el aborto seguro, y las mujeres que acudieron para recibir servicios de planificación familiar se redujeron de 2.000 a 800.

El transporte público fue interrumpido y los toques de queda restringieron los movimientos de las personas. Las restricciones de cierre también dejan a muchas personas sin trabajo, por lo que algunas simplemente no pueden permitirse viajar a una instalación médica. La gente pedía ayuda, pero no podían salir de sus casas para ir a la clínica.

Definir los cuidados esenciales

La pandemia nos ha golpeado a todos súbitamente, como una tormenta. Nadie estaba preparado para la situación. Al comienzo del confinamiento, nos dimos cuenta de que muchas instalaciones habían malinterpretado las pautas nacionales enviadas por el Departamento de Salud. Como resultado, se interrumpió la atención para el aborto seguro en muchas instalaciones, ya que se designaba como un procedimiento electivo que, según las directrices, no podía continuar. En otros casos, se despriorizó, ya que las enfermeras se reasignaron de las unidades de atención de salud sexual y reproductiva (SSR) a los proyectos de COVID-19. Incluso en uno de los KCC que apoyamos, una de las dos enfermeras de Departamento de Salud fue reasignada a otro departamento.

MSF decidió hacer una declaración muy clara al Departamento de Salud, hospitales y centros de salud comunitarios: la interrupción del embarazo no es un procedimiento electivo, la atención de la salud sexual y reproductiva es un servicio esencial, y la atención para un aborto seguro debe tratarse como una emergencia. Abogamos por que continúe la atención para abortos seguros en las instalaciones, y les ayudamos a implementar la guía del Departamento de Salud sin cortar el acceso a los servicios esenciales.

Mayor necesidad, menor capacidad

También realizamos otros cambios para garantizar que las personas puedan acceder a la atención de manera segura. Se requiere a todas las instalaciones que examinen a cada paciente en busca de síntomas de COVID-19 antes de su ingreso. También evaluamos a las personas para asegurarnos de que solo vengan a servicios esenciales y de emergencia, de lo contrario, tienen que regresar después del confinamiento.

Pero los centros de salud comunitarios que apoyamos no solo ofrecen servicios de salud sexual y reproductiva. Ofrecen toda una gama de atención médica primaria.

Para asegurarnos de que las mujeres que buscan atención segura para un aborto no fueran rechazadas durante el proceso de triaje en las instalaciones que apoyamos, decidimos dividir a las personas en grupos antes de que se realicen las pruebas. Decimos: "Todos los que buscan atención de salud sexual y reproductiva, pónganse en este lado". Y esas personas son priorizadas y evaluadas por un trabajador de salud en lugar de un guardia. Todas las personas que buscan atención segura para el aborto son atendidas ese mismo día.

Normalmente tenemos la capacidad de realizar 20 abortos por día, pero con las medidas implementadas para descongestionar la instalación para permitir el distanciamiento físico, como reducir la capacidad de la sala de espera de 50 a 15 y aumentar el espacio entre camas, además de la escasez de personal, solo podemos proporcionar de ocho a diez interrupciones de embarazo diarias. Si hemos alcanzado la capacidad para el día, hacemos el escaneo y reservamos a la paciente para el aborto en una fecha posterior, priorizando a quienes están más avanzadas en su embarazo. También ofrecemos recogerlas en sus hogares, un servicio que también ofrecíamos antes de la pandemia de COVID-19.

Buscando atención desde casa

Al comienzo del confinamiento, MSF comenzamos a brindar asesoramiento a distancia, permitiendo así que las víctimas de violencia llamen a nuestros centros para obtener ayuda. También estamos trabajando con el Departamento de Salud para proporcionar recursos de asesoramiento a la línea directa de la Policía Nacional, ya que actualmente la línea directa solo cuenta con el apoyo de trabajadores sociales, sin atención psicológica ni derivación a atención médica si es necesario.

También planeamos comenzar a brindar servicio de telesalud para poder realizar consultas a mujeres que buscan atención para un aborto seguro y recetar medicamentos para el aborto por vía telefónica. Se ha demostrado que los abortos autogestionados son muy seguros. Capacitamos a la mujer para que sepa qué hacer si el sangrado no se detiene, o qué hacer en caso de emergencia, pero la investigación muestra que el 99% de los abortos con píldoras se completan sin complicaciones.

La principal barrera en Sudáfrica es que los abortos autogestionados solo pueden realizarse hasta las nueve semanas. Estamos tratando de abogar por que el Departamento de Salud aumente el límite a 12 semanas, ya que sabemos que es un procedimiento seguro y ayudaría en gran medida a reducir la cantidad de mujeres que deben ser ingresadas como pacientes hospitalizadas en el centro de atención médica. También nos ayudaría a abordar el retraso de los pacientes que hemos reservado para fechas futuras.

La atención para un aborto seguro es atención médica

La interrupción del embarazo ha sido legal en Sudáfrica desde 1996, pero todavía hay una falta de proveedores y de profesionales de la salud que quieran convertirse en proveedores de este servicio. Las pocas instalaciones que brindan atención para un aborto seguro generalmente tienen a una sola persona como responsable de toda la unidad.

Antes de convertirme en proveedor de abortos, trabajaba como enfermero en una clínica en Mpumalanga, aproximadamente a unas cuatro horas al este de donde trabajo ahora. Tuvimos a una paciente que entró y sangraba mucho; no entendía por qué. Logramos estabilizarla y la remitimos al hospital para recibir tratamiento.

Esa tarde fui a visitarla. La mujer me contó que compró píldoras abortivas en la calle con un proveedor ilegal. Al ver que el sangrado no paraba, acudió a la clínica lo antes posible.

Al día siguiente le pregunté a mi gestor en la clínica sobre la mujer. "La interrupción del embarazo es legal en Sudáfrica", le dije, "Entonces, ¿por qué la gente sigue acudiendo a las calles para interrumpir sus embarazos?" Mi gestor me explicó que simplemente no había suficientes proveedores de servicios de aborto. En Mpumalanga, en ese momento, ningún centro de salud ofrecía atención segura para el aborto.

Así que decidí convertirme en proveedor de abortos y no he dejado este camino. La atención del aborto seguro siempre ha sido algo que veo como atención médica: estoy ayudando a las personas que lo necesitan. Al final del día, es la elección de la mujer lo que quiere hacer con su cuerpo. Necesitamos asegurarnos de que las mujeres siempre tengan acceso a la atención segura del aborto, especialmente durante una pandemia mundial.

* El nombre ha sido cambiado para proteger la identidad del paciente.