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20.05.2016

Miles de refugiados procedentes de Sudán del Sur viven en condiciones deplorables en el este de RCA

Los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) han proporcionado una asistencia médica vital a aproximadamente 4.000 refugiados que han huido de la violencia que asola Sudán del Sur desde diciembre de 2015 y sobreviven en condiciones precarias en Bambouti, un pueblo de 1.000 habitantes situado en el sureste de República Centroafricana (RCA).

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Los refugiados de Sudán del Sudán del Sur no han recibido ningún tipo de asistencia durante meses, por lo que no han tenido acceso a atención médica ni a agua potable. La mayoría de ellos malvive en diminutas viviendas improvisadas elaboradas con hojas de palmera que no ofrecen protección alguna contra las inclemencias climáticas.

Muchos refugiados explicaron a los equipos de MSF cómo se vieron obligados a huir de sus aldeas en Sudán del Sur tras sufrir el acoso de hombres armados. Muchos de ellos perdieron contacto con sus familiares durante el trayecto. Atenina Koubaka, de 38 años, huyó de Source Youbu el noviembre pasado y consiguió llegar a Bambouti junto a sus tres hijos y su marido después de viajar durante meses. “Nuestros principales problemas son la falta de alimentos, agua y medicamentos; al menos hasta la llegada de MSF”, afirma. “No nos iremos hasta que se acabe el conflicto”, añade. Algunas familias han perdido a seres queridos debido a las duras condiciones en las que malviven. Pocas semanas después de llegar a Bambouti, Martine Barifue, de 28 años, perdió a su marido debido a una enfermedad que no pudo ser tratada. Ahora trabaja en el huerto de una familia local para conseguir algo de comida, principalmente arroz y yuca, con la que alimentar a su único hijo.

Durante una intervención de cinco días llevada a cabo a finales de abril, el equipo de emergencia de MSF organizó actividades de prevención para aumentar la inmunización de los niños y las mujeres embarazadas contra las enfermedades epidémicas. En total, 449 niños de entre 6 semanas y 5 años de edad recibieron la vacuna neumocócica y la vacuna pentavalente, una combinación de 5 vacunas. Otros 589 niños de entre 6 meses y 10 años de edad fueron vacunados contra el sarampión, y se administró la vacuna antitetánica a las mujeres embarazadas. La intervención no solo se dirigió a los refugiados, sino también a la población autóctona de Bambouti, que llevaba años sin tener acceso a atención médica.

Llevar asistencia humanitaria a Bambouti, que se encuentra en un lugar remoto e inaccesible de República Centroafricana, resulta extremadamente difícil. En la zona operan varios grupos armados y la evolución de la situación es totalmente impredecible.

“Los retos logísticos para nuestro equipo de emergencia han sido colosales”, destaca María Simón, coordinadora general de MSF en RCA. “Con la ayuda de la población local conseguimos rehabilitar una pista de aterrizaje que había permanecido inutilizada durante años, y de este modo conseguimos garantizar que nuestros equipos y suministros médicos pudiesen llegar de forma segura”.

Desde marzo, MSF ha estado prestando apoyo para la reapertura del centro de salud local mediante donaciones de medicamentos y la impartición de formación al personal sanitario local. Más de la mitad de las consultas que se realizan en el centro están relacionadas con la malaria. “Prevemos un aumento de los casos de malaria, ya que se acerca la temporada de lluvias y los refugiados no disponen ni de viviendas adecuadas ni de mosquiteras”, afirma Juan Rodilla, coordinador de emergencias de MSF. Muchos pacientes también sufren infecciones respiratorias y diarrea. 

MSF mantiene a personal sanitario en el terreno para colaborar en la preparación para la próxima temporada de máxima incidencia de malaria, y continuará monitorizando la situación en Bambouti. La organización ha hecho todo lo posible para hacer frente a la extrema vulnerabilidad de la población, e insta a otras organizaciones a utilizar todos los medios disponibles para proporcionarles la asistencia humanitaria que necesitan tan desesperadamente.

 

MSF trabaja en República Centroafricana desde 1997, y actualmente cuenta con más de 300 trabajadores internacionales y más de 2.000 empleados locales en el país. Desde diciembre de 2013, MSF ha duplicado su nivel de atención médica en respuesta a la crisis, pasando de 10 a 21 proyectos, y también ha llevado a cabo seis intervenciones dirigidas a los refugiados centroafricanos en varios países vecinos, como Chad, Camerún y República Democrática del Congo.