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28.11.2022

La promoción de la salud es clave para responder al Ébola en Uganda

“Informamos a las personas cómo pueden contraer el virus y quiénes pueden contagiarlo. Tienen que saber que, si eres un contacto, no estás enfermo. Solo lo estás cuando has comenzado a desarrollar los síntomas”, explica nuestro compañero Tom Alunga desde Mubende, donde se declararon los primeros casos.

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Médicos Sin Fronteras iniciamos un proyecto de emergencia para combatir el Ébola en Uganda, después de que se declarara la epidemia el 20 de septiembre. Los equipos participan en apoyo al Ministerio de Salud en el manejo de casos y realizamos actividades de promoción de la salud, un pilar importante en la lucha contra la enfermedad. Las actividades de divulgación se llevan a cabo en Mubende y Kasanda, donde en septiembre se identificaron los primeros casos, y ahora han comenzado en Kampala y Masaka.

La promoción de la salud es parte vital de la lucha contra una epidemia. En una respuesta al Ébola, es uno de los principales pilares para hacer frente al brote. Desde el principio, colaboramos en estrecha colaboración con el Ministerio de Salud de Uganda y hemos construido Centros de Tratamiento del Ébola (ETC) y Unidades de Tratamiento del Ébola (ETU) más pequeñas; también realizamos actividades de divulgación en áreas donde aparece el virus. Los equipos de promoción de la salud van a la comunidad y comparten información sobre la prevención y control de infecciones con el personal sanitario, integrantes de la comunidad y líderes locales, así como con los curanderos tradicionales.

Tom Alunga se encarga de nuestras actividades de alcance comunitario en la respuesta al Ébola en Uganda y de la comunicación de riesgos en Mubende, donde se declararon los primeros casos. Junto a su equipo de más de 50 promotores y promotoras de la salud, acude a las comunidades para transmitir mensajes correctos y oportunos sobre el virus.

 

Los promotores de salud de MSF, Frank Isabirye y Scovia Nzabara, hablan de las medidas de prevención y control de la infección por ébola con los habitantes de Kansambya, un pueblo cercano al epicentro del actual brote de Ébola.

 

“Básicamente hablamos del virus y de lo que es el Ébola. Informamos a las personas cómo pueden contraer el virus y quiénes pueden contagiarlo. La población, por ejemplo, tiene que saber que, si eres un contacto, no estás enfermo. Solo estás enfermo cuando has comenzado a desarrollar los síntomas. Entonces la persona es contagiosa”, explica Alunga.

Como ocurre en muchas epidemias, los rumores se propagan rápidamente. Regina Kasule Nakabuye es una de las promotoras de salud, y experimenta todos los días lo difícil que puede ser luchar contra las noticias falsas y transmitir mensajes de salud correctos a la comunidad.

“Algunas personas tienen miedo, en cambio otras tampoco creen que el Ébola esté ahí. Especialmente los jóvenes de Mubende, no confían en la información que escuchan”, explica.

La comunidad de la zona está formada principalmente por agricultores y la gente depende de pequeños trabajos. Han sufrido durante los cierres a causa de la COVID-19, ya que no tenían ingresos. “Hay un gran vínculo entre la COVID-19 y el Ébola porque las personas todavía recuerdan cómo era entonces y ahora tienen miedo de que vuelva a ocurrir”, explica Regina. "Pero somos muy pacientes y tratamos de ser lo más realistas posible. Presentamos los mensajes de manera que la gente los entienda. Y los repetimos si es necesario”.

 

Para evitar cualquier riesgo de contaminación, un enfermero se viste con un equipo de protección personal (EPP) antes de entrar en la zona del Centro de Tratamiento del Ébola de Mubende donde se atiende a los pacientes infectados por el Ébola.

 

Centramos nuestra intervención en la prevención de la propagación del brote y tratamos de reducir el tiempo entre la aparición de los síntomas y el ingreso en un centro de salud. El proyecto de alcance comunitario en Mubende incluye la promoción de la salud, la prevención y el control de infecciones, la investigación, el rastreo de contactos y brinda apoyo social a los contactos de casos confirmados que deben autoaislarse en caso de ser necesario.

“Todos los días, mi equipo se distribuye en diferentes grupos. Algunos trabajan en estrecha colaboración con los rastreadores de contactos y tratan de evitar la resistencia de las comunidades. Si tienen la información correcta, reducimos el miedo y las personas son más transparentes sobre los posibles contactos. El segundo grupo está adscrito a los investigadores de terreno por el Ministerio de Salud. Si hay una alerta sobre un posible caso en las comunidades, visitan el lugar para tomar los detalles”, explica Tom Alunga.

Existe una gran necesidad de información, especialmente si una persona muestra síntomas de Ébola y necesita ser evacuada: para tranquilizar a la familia del paciente, para evitar rumores, pero también para preparar el rastreo de contactos de inmediato. Además, se despliega un tercer grupo llamado "promotores de salud en movimiento" que se despliegan si se identifican necesidades especiales durante las actividades de alcance comunitario.

Estas necesidades pueden ser de apoyo psicosocial o apoyo social en caso de que se requieran alimentos básicos en un hogar, por ejemplo, si las personas se autoaislan después de haber sido identificadas como contactos.

 

Un higienista cuelga las botas para que se sequen tras ser descontaminadas por los higienistas del Centro de Tratamiento del Ébola de Mubende.

 

Se necesita información para prevenir el Ébola, pero incluso más allá de ello. Los supervivientes se enfrentan a una fuerte estigmatización una vez que abandonan las ETC o ETU. La población les teme y mantiene distancia, lo que puede crear tensiones y, a menudo, también conduce a la marginación de los supervivientes.

Regina está convencida de que aún queda mucho camino por recorrer: “Estamos trabajando muy duro y lo seguiremos haciendo para llegar al mayor número de personas posible. Hace falta mucha sensibilización. Continuamos visitando las aldeas, hacemos un seguimiento de los problemas y vamos donde están las personas sobrevivientes y brindamos la información correcta sobre el Ébola y su transmisión”.

Trabajamos por primera vez en Uganda en 1980. Hoy, nuestros equipos en Uganda brindan atención para casos de VIH, a pacientes con tuberculosis y apoyo a supervivientes de violencia sexual y de género.

También brindamos servicios de salud sexual y reproductiva. Tras el brote de Ébola, declarado oficialmente el 20 de septiembre, iniciamos una misión de emergencia para apoyar al Ministerio de Salud y a la población del país en su lucha contra la epidemia. Nueve distritos -Mubende, Kasanda, Kampala, Jinja, Masaka, Wakiso, Kyegegwa, Bunyangabu y Kagadi- se han visto afectados hasta ahora. Hasta el 21 de noviembre, se han confirmado 141 casos de Ébola y 55 muertes.

 

Médicos sin Fronteras trabajamos para reducir la mortalidad a través de la gestión de casos con un enfoque descentralizado. Los Centros de Tratamiento del Ébola están establecidos en Mubende (40 camas y 39 camas) y una Unidad de Tratamiento en Madudu y Bweyongedde (cada una con ocho camas), cerca del epicentro del brote. Estamos construyendo una instalación de 56 camas en Kampala y una instalación de 24 camas en Kawago, distrito de Kasanda. También estamos apoyando las estructuras de salud existentes en Masaka y Jinja para garantizar un aislamiento seguro y la derivación de casos sospechosos.