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27.11.2013

"Una depresión puede ser más discapacitante que una ceguera"

Como la fase de emergencia aguda que precede el tifón Haiyan se ha calmado, el próximo gran obstáculo para los filipinos es enfrentarse al impacto psicológico de la catástrofe.

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La gente viene a ver a nuestros médicos y enfermeras quejándose de dolores de cabeza, dolores de espalda o falta de aliento. Con frecuencia, estos síntomas están relacionados con el estrés que han experimentado. Pretendemos 'normalizar' estos síntomas en los pacientes que vemos y ayudarles a entender que lo que están experimentando es simplemente una reacción normal a un evento extremadamente anormal.

Hoy he visitado a una mujer que no había podido levantarse de su cama durante la última semana porque se sentía muy triste. Sufría grandes dolores de cabeza y otros dolores en el  cuerpo. Había oído que un equipo de médicos venía a su pueblo, así que  hizo el esfuerzo de levantarse de la cama. Tan pronto como el médico la vio, nos dimos cuenta  que muchas de las quejas físicas estaban relacionadas con el estrés que experimentó como consecuencia directa del tifón. Ella y su marido se refugiaron  debajo de una cama durante el tifón y su casa resultó totalmente destruida. El explicar lo que había vivido la ha hecho llorar durante toda la consulta.

También he visitado a una chica de 13 años de edad  a quién le da demasiado miedo dormir por la noche. Alguien había muerto cerca de su casa y ella dice que un espíritu había asumido el control de su cuerpo y su mente. Durante el tifón estuvo atrapada en su casa con su familia  durante nueve horas, cerca de una pared, tratando de protegerse del viento y de la lluvia. Cuando hablas con ella te puede describir lo que sentía en ese momento, pero la experiencia es tan abrumadora  que también necesita una explicación sobrenatural. Trabajaremos con ella y sus padres y utilizaremos una terapia de dibujos para incentivarla a explicar y a tratar su situación emocional.

Los ancianos y los niños son los más vulnerables

La mayoría de los pacientes que visitamos son niños o ancianos. En general, los ancianos son muy vulnerables en situaciones de emergencia. A menudo, no tienen redes sólidas de apoyo; pueden ser viudos o tener discapacidades físicas. Es más difícil para ellos ser evacuados, y puede ser  que no quieran porque están preocupados por proteger sus hogares. Al mismo tiempo, a veces pueden ser rezagados en términos de ayuda ya que se privilegian con frecuencia a los niños y a las mujeres en edad reproductiva. También viven  un montón de tensión: en esta cultura, son los jefes de las familias. Y Aunque la experiencia personal del desastre puede ser abrumadora, también tienen que cuidar a su familia.

Los niños también han sido muy afectados. Con las escuelas totalmente destruidas, y es poco probable que abran pronto, los niños no tienen una rutina diaria normal, que es esencial para la recuperación. Una señal positiva es que se pueden ver a algunos niños jugando en la aldea, y puedes comprobar su resistencia incluso en medio de una crisis. En nuestras clínicas estamos viendo a muchos niños con diferentes reacciones ante el tifón. Tienen miedo, no pueden dormir, y muchos llorarán cuando caigan lluvias fuertes.

Nos centraremos en actividades grupales para los niños donde pueden dibujar y jugar y en consultas conjuntas con sus padres para que puedan para hablar de lo que han vivido.

Llegar a las zonas aisladas

Estamos trabajando en una zona de islas y pueblos aislados y uno de los mayores desafíos será el de llegar a tantas personas como sea posible. Proporcionaremos sesiones  grupales e individuales durante nuestras clínicas móviles y también proporcionaremos entrenamiento a maestros y a trabajadores sanitarios de la comunidad. También buscaremos detectar casos agudos que puedan requerir apoyo adicional.

Los Grupos de autoapoyo deberían ser una de las estrategias que  funcionará bien aquí. Los adultos han sido especialmente receptivos a esto, como ya es parte del camino que  han hecho. Al hacer esto, reactivamos esencialmente lo que es un mecanismo de defensa normal: alentándoles a conversar entre ellos mismos para encontrar soluciones, para compartir sus experiencias similares. La mejor estrategia es ayudar a la comunidad a ayudarse a sí misma.

Fuerza en la comunidad

Entre los filipinos hay un  gran sentido de comunidad  y  sin duda esto ayudara en la recuperación. Ellos se han movilizado para ayudarse, dan refugio y ropa a sus vecinos incluso cuando ellos mismos han perdido todo.

Los habitantes de Filipinas están acostumbrados a los desastres naturales. Pero este tifón se ubica en una  escala que  mucha gente no ha visto antes. Por lo tanto, la prestación de salud mental, es absolutamente crucial. Podría decirse que la depresión puede ser tan discapacitante que una ceguera. Los trastornos de ansiedad y los ataques de pánico impiden a las personas realizar su rutina diaria. Estas son las consecuencias a largo plazo que estamos tratando de evitar.

A partir de la experiencia en anteriores desastres naturales, como el tsunami de 2004 en el sudeste asiático y el terremoto de 2010 en Haití, MSF se ha dado cuenta  que responder a las necesidades de salud mental es esencial inmediatamente después de una crisis. Para ayudar a prevenir las consecuencias psicológicas negativas a largo plazo del desastre, las consultas de salud mental deben ser incorporadas en las primeras etapas de las acciones  humanitarias médicas.
 

En Filipinas, Médicos Sin Fronteras ya ha desplegado a 194 expatriados, incluyendo a ocho psicólogos. Apoyados por el personal Filipino, trabajarán para aliviar el sufrimiento psicológico inevitable que suele producirse después de un desastre a gran escala.