Cada día nos enfrentamos a un aluvión de fotografías y representaciones visuales. Estas generan todo tipo de emociones, desde la alegría hasta la tristeza, y moldean nuestra forma de ver el mundo. Por lo tanto, nuestra responsabilidad plantearse la siguiente pregunta: ¿qué impacto tendrá esta fotografía en la persona fotografiada y en la situación más general que pretende representar?, ¿y cómo podemos convertir a nuestro público en actores comprometidos en lugar de simples espectadores?

De hecho, dar testimonio del sufrimiento de las comunidades a las que apoyamos es fundamental para nuestra misión e identidad. A lo largo del tiempo, hemos contribuido a configurar las normas y a establecer estándares en el ámbito de la fotografía humanitaria. Hoy en día, debemos cuestionarlos.

La fotografía es un medio poderoso para informar, provocar y crear empatía. Sin embargo, como organización médica, nuestro deber primordial debe ser proteger la privacidad, la dignidad y la autonomía de los pacientes a los que atendemos. El principio médico de 'no causar daño' no puede dejarse de lado cuando se trata de representar a personas en sus momentos más vulnerables con el fin de sensibilizar al mundo y recaudar fondos.                         

Debemos reconocer que no siempre hemos respetado este principio. ¿Cómo es que las imágenes de cuerpos sufrientes se han vuelto tan omnipresentes y en qué medida MSF hemos contribuido a normalizar el dolor ajeno? ¿Hemos olvidado preguntarnos: cómo me sentiría si la persona de esta foto fuera mi hijo, mi padre, mi hermana?

Hay que tener en cuenta la percepción de los pacientes


Con el fin de situar a los pacientes en el centro de nuestra comunicación, les hemos preguntado a ellos y a sus acompañantes qué opinaban de las fotografías que tomábamos.

 

Otras fotografías fueron menos apreciadas por los pacientes y sus acompañantes, ya que tenían un carácter más sensacionalista. Mostraban a personas o pacientes sufriendo solos, sin mostrar la atención médica. Por lo tanto, acentuaban la vulnerabilidad de las personas fotografiadas y no transmitían esperanza a las personas que se encontraban en situaciones similares.

Las reacciones ante estas fotografías también cuestionaban el consentimiento, los estereotipos transmitidos y el respeto por la dignidad de las personas fotografiadas. 

Basándonos en estos testimonios y en nuestro análisis interno, nos aseguraremos de que estas fotografías no se utilicen más en nuestras comunicaciones. Por lo tanto, no deberían difundirse más, ni siquiera a modo de ejemplo.

¿Cómo gestionamos el consentimiento y el uso de imágenes?

Nuestros principios éticos para la narración visual

Respeto y dignidad: MSF nos regimos por los principios de la ética médica y da prioridad al bienestar, la dignidad y la privacidad de los pacientes en todo momento.

Tener un propósito claro: solo se comunica cuando hay algo significativo que transmitir, ya sea para presentar un punto de vista específico o compartir un mensaje importante.

Contexto y precisión: la narración debe ser precisa y específica, reflejando el contexto en el que trabajamos y evitando representaciones excesivamente simplificadas.

Protección y no causar daño: priorizamos por encima de todo el derecho de las personas a ser protegidas del riesgo, el daño y la estigmatización.

Consentimiento informado: las personas tienen capacidad de decisión y control sobre cómo se las representa; se las escucha y toman decisiones libres e informadas.

Calidad, no cantidad: nos tomamos el tiempo necesario para generar confianza con las personas y las comunidades, al tiempo que recopilamos cuidadosamente el contenido visual.

Responsabilidad: somos responsables ante las personas y las comunidades, y ante nosotros mismos. Asumimos la responsabilidad cuando se produce una tergiversación o un uso indebido.

Desafiar los estereotipos y las dinámicas de poder: nos esforzamos por no reproducir representaciones de salvacionismo, sensacionalismo, victimismo y colonialismo. 

Nuestro proceso de consentimiento

Creemos que tomar fotos de alguien no es un proceso extractivo, sino colaborativo.

Antes de tomar una imagen, el fotógrafo o un profesional de la comunicación se tomará el tiempo necesario para explicar a las personas por qué queremos fotografiarlas, por qué es importante como parte del trabajo de nuestra organización y cómo se podrían utilizar las imágenes. Como parte fundamental de esa conversación, también se les explica que su decisión no afecta en modo alguno a la atención y el apoyo médico que puedan recibir de nosotros.

Si aceptan, firmarán un formulario de consentimiento o serán filmados o grabados dando su consentimiento. La calidad de las conversaciones es lo que marca la diferencia a la hora de obtener el consentimiento informado; un formulario de consentimiento por escrito y una firma por sí solos no indican un proceso de consentimiento significativo.

Protección y por qué y cómo utilizamos contenido anónimo

La protección de las personas fotografiadas es siempre lo primero, antes que cualquier consideración relacionada con la comunicación o la recaudación de fondos. MSF tenemos la responsabilidad de proteger a las personas de cualquier daño en el contexto de su participación en la recopilación de contenido. ¿Qué significa 'no causar daño'? 

La recopilación de contenido no debe suponer un riesgo físico ni psicológico para el colaborador. 

La recopilación de contenido no debe suponer un riesgo de estigmatización, discriminación ni estereotipos.

A veces, puede ser necesario ocultar la identidad de las personas para mitigar los riesgos de consecuencias negativas, como represalias sociales, violencia o estigmatización.

En el caso de los grupos de mayor riesgo, como los menores no acompañados y las víctimas o supervivientes de violencia sexual o de género que son menores, preservamos su total anonimato.

Cómo retirar el consentimiento

Toda persona tiene derecho a retirar su consentimiento para el uso de su imagen.

Cuando el consentimiento se da por escrito, se entrega a las personas un documento en el que se les recuerda su opción de retirar el consentimiento, junto con los datos de contacto de nuestra oficina local y de la persona con la que deben ponerse en contacto si desean hacerlo.

Cualquier persona que desee retirar su consentimiento puede enviar su solicitud a ipco.io@geneva.msf.org o seguir el procedimiento descrito en la copia del formulario de consentimiento. El material se eliminará de nuestra base de datos multimedia y se hará todo lo posible por rastrear y borrar los usos anteriores. 

Cómo almacenamos y utilizamos el contenido visual

Todas nuestras fotos, incluidas las imágenes de archivo que se remontan a los inicios de nuestra organización, se almacenan en nuestra propia base de datos multimedia. Esto permite a todo nuestro personal buscar en el contenido para encontrar lo que necesita. Esta herramienta también nos permite regular quién puede ver y descargar imágenes, pero también cómo se utiliza el contenido.

Consideramos que el contenido de más de cinco años ha caducado su consentimiento. Por lo tanto, su uso queda restringido a uso interno y no es fácilmente accesible para la mayoría del personal; debe solicitarse si es necesario.

La base de datos multimedia está disponible para todo nuestro personal, pero también, con restricciones, para otras personas con antecedentes profesionales o necesidades relevantes. Esto puede incluir contratistas externos, personal de otras organizaciones no gubernamentales, medios de comunicación y académicos. Estos usuarios ajenos a MSF solo tienen acceso a contenidos recientes y previamente aprobados.

Cómo utilizamos y compartimos el contenido visual

Todas nuestras fotografías y nuestros vídeos que se encuentran en nuestra base de datos interna están etiquetados con derechos de uso específicos, que van desde el uso exclusivo por parte de MSF hasta el uso por parte de medios externos.

MSF no vendemos, ni obtenemos ingresos ni beneficios de ninguna fotografía tomada por personal de MSF, fotógrafos contratados o fotógrafos de agencias que documentan nuestros proyectos. Esto incluye impresiones o archivos digitales en línea. MSF no vendemos imágenes como impresiones artísticas ni como agencia de fotografía de archivo.

Cómo trabajamos con terceros

En MSF, la colaboración con medios de comunicación externos, fotógrafos y cineastas siempre ha desempeñado un papel fundamental a la hora de ayudarnos a contar historias importantes, incluir perspectivas diversas y maximizar la visibilidad de cuestiones críticas.

¿Quiénes son los terceros?
En este contexto, los terceros son personas u organizaciones que no están directamente empleadas por MSF, pero que reciben encargos de MSF o tienen acceso a nuestros hospitales o actividades para documentar nuestro trabajo. Esto puede incluir medios de comunicación, fotógrafos de agencias y cineastas independientes.

Es fundamental establecer una relación de confianza con estos colaboradores. Cuando facilitamos su visita, nos aseguramos de que estén plenamente informados sobre nuestras normas y políticas éticas antes de que comiencen su trabajo.

Ejemplos de colaboraciones con terceros:

Encargos contratados
Cuando MSF encarga directamente un trabajo a un productor externo (por ejemplo, un fotógrafo o un cineasta), este firma un contrato con MSF y se le exige que siga nuestras Directrices para la narración visual y nuestro Código de conducta. Dependiendo del acuerdo de derechos de autor, a menudo mantenemos un mayor control sobre el contenido que crean y podemos revisar su trabajo para asegurarnos de que se ajusta a nuestras directrices éticas antes de su publicación o distribución.

Acceso a hospitales y actividades gestionados o apoyados por MSF
En ocasiones, se concede acceso a terceros para que documenten nuestro trabajo en hospitales o actividades gestionados o apoyados por MSF. En estos casos, tenemos menos control sobre cómo se utiliza y se comparte el contenido. Además, el acceso a las instalaciones apoyadas por MSF a veces puede ser concedido por las autoridades locales, como el Ministerio de Salud, en lugar de por la propia MSF.

Visitas de los medios de comunicación
Para las visitas de los medios de comunicación, seguimos un proceso específico descrito en nuestra Carta de visitas de los medios de comunicación, que establece nuestras principales directrices éticas. Se informa a los periodistas sobre esto antes de que visiten nuestros proyectos. Sin embargo, una vez finalizada la visita, no tenemos control directo sobre el contenido que deciden publicar ni sobre cómo utilizan el material que han recopilado durante la visita.

En última instancia, al trabajar en estrecha colaboración con colaboradores de confianza y mantener unos sólidos estándares éticos, las historias que compartimos defienden la dignidad de las personas a las que atendemos y sitúan importantes cuestiones humanitarias en el centro del debate mundial.