A través de estas líneas intento siempre resumir lo vivido el año anterior y esta vez resulta casi imposible. Especialmente por el peso de tantas crisis que se superponen y que en 2025 no dieron tregua.
Año tras año, el contexto humanitario global sigue deteriorándose. Ante nuestros ojos se despliega un paisaje sombrío, en el que los llamados «líderes mundiales» violan, una a una, las normas más básicas del derecho internacional humanitario con un descaro solo comparable a la impunidad con la que actúan. Las crisis son más prolongadas y complejas, pero lo más inquietante, quizá, sea que la brutalidad ya no necesita esconderse.
Paradójicamente, en mayo de 2026 se han cumplido 10 años de la adopción de la Resolución 2286 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Aquella resolución prometía proteger la atención médica en los conflictos armados. Una década después, publicamos el informe «La atención médica en el punto de mira: un ataque contra la humanidad», que muestra exactamente lo contrario: los ataques no solo no han disminuido, sino que se han convertido en una práctica que ya ni siquiera se investiga o se cuestiona.
El informe es demoledor: desde 2021, los ataques contra la acción médico-humanitaria han aumentado de forma sostenida, mientras que la respuesta de los perpetradores —actores no estatales y, en la mayoría de los casos, los propios Estados— sigue siendo casi siempre la misma: negar, alegar errores, invocar una supuesta «pérdida de protección» o desplazar la culpa. Pero el resultado es idéntico: hospitales destruidos, ambulancias como objetivo, vidas perdidas, pacientes abandonados y comunidades enteras privadas de atención vital.
A esto se suma uno de los episodios más dolorosos y preocupantes del genocidio en Gaza y del que nuestros equipos fueron testigos directos: la creación de la denominada Fundación Humanitaria de Gaza (FGH). Gestionada por Israel y con el apoyo financiero de Estados Unidos y otros aliados, instrumentalizó la ayuda humanitaria, convirtiéndola en una herramienta activa de guerra. Lo denunciamos con nuestro informe «Esto no es ayuda. Esto es una masacre orquestada», en el que expusimos cómo centenares de personas fueron asesinadas y miles resultaron heridas intentando conseguir alimentos en los puntos de distribución de la FHG.
A nivel global, debemos añadir los recortes presupuestarios que están sufriendo muchas organizaciones y que están desmantelando programas esenciales de salud sexual y reproductiva —impulsados en muchos casos por una agenda que busca restringir los derechos reproductivos de las mujeres—. También la retirada de actores humanitarios y el debilitamiento —cuando no la destrucción deliberada— de sistemas de salud. La ayuda humanitaria nunca ha sido una tarea sencilla, pero ahora se ve agravada por todo lo descrito.
No todo es oscuridad
Seguramente tú sientas lo mismo, pero si estás leyendo esto es porque a pesar de todo crees que es posible ofrecer una alternativa ante este desolador escenario. Y así es. Gracias a personas como tú, en 2025 MSF España prestamos ayuda esencial en 21 países y destinamos una fuerte concentración de recursos a crisis derivadas de conflictos armados y desplazamientos masivos.
Nuestros equipos lograron sostener una actividad médica de gran impacto: se realizaron más de 2,6 millones de consultas ambulatorias y más de 20.000 intervenciones quirúrgicas, y se atendieron cerca de 110.000 partos. Asimismo, más de 100.000 personas recibieron atención en salud mental, más de 83.000 niños y niñas fueron tratados por desnutrición grave y se atendieron cientos de miles de casos de malaria. Este esfuerzo se vio acompañado de un aumento significativo en la actividad hospitalaria, reflejo de la creciente gravedad de los pacientes que consiguen acceder a nuestros servicios.
Humanidad contra la inercia
A lo largo de esta memoria, te mostramos más logros como estos que no habríamos conseguido sin ti, sin toda nuestra comunidad de socias, socios y donantes. Junto con los pacientes y poblaciones a los que atendemos, estamos apostando por una acción colectiva basada en el coraje, la humildad y la cooperación, y que mantiene el compromiso de estar presentes donde más se nos necesita. Nos mueve el compromiso, la independencia y la humanidad.
Este año nos ha dolido profundamente por muchos motivos. Por eso mismo, seguiremos reivindicando la humanidad como un acto de rebeldía en su sentido más amplio: el acto médico, la ayuda humanitaria y el compromiso con quienes más lo necesitan, incluso cuando la inercia del mundo empuja en la dirección contraria. Continuaremos avanzando con la mirada puesta en lo que aún queda por hacer y la convicción de que, juntas y juntos, podemos seguir marcando la diferencia.
Un año en imágenes
Increíble, pero cierto
Aunque no te lo parezca, en 2025 estuviste en todos estos momentos. Porque tu colaboración se puede convertir en atención médica en medio de un conflicto, en una vacuna, en un parto digno, en un espacio de escucha. Sin ti, de verdad, todo esto no sería posible. Eres un eslabón clave en nuestra cadena de ayuda médico-humanitaria.
Proyectos en 2025
Principales actividades de MSF España
Estas son las actividades que, gracias a tu generosidad, pudimos llevar a cabo en 2025 en nuestros proyectos.
(Este listado no puede considerarse exhaustivo)
Recursos humanos
Nueve de cada diez personas que trabajamos en Médicos Sin Fronteras desempeñamos nuestra labor en los proyectos. En su mayoría, somos profesionales contratados localmente en los países donde intervenimos. Los perfiles son muy diversos: profesionales del ámbito sanitario (medicina, enfermería, farmacia, epidemiología, salud mental...) y de otras áreas como las de logística, administración o comunicación.
Finanzas de Médicos Sin Fronteras España
Apoyo social
Gracias a todas las personas que nos apoyasteis, pudimos responder con inmediatez a emergencias y llevar asistencia médica a quienes más la necesitaron.