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Grecia

Mapa de proyectos MSF Grecia
54.200 
consultas médicas
8.100 
consultas individuales de salud mental
650 
consultas en grupo de salud mental
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Hasta marzo de 2016, miles de personas que huían de la guerra y la persecución llegaban cada día a las islas griegas, antes de seguir camino por Europa.

Sin embargo, el cierre de la ruta de los Balcanes y el acuerdo alcanzado por la Unión Europea con Turquía en marzo dejaron a los refugiados y migrantes varados en Grecia y sin acceso a servicios básicos, refugio adecuado o información sobre su situación jurídica. En 2016, después de haber estado ofreciendo cirugía y atención médica a las personas que estaban en movimiento, cambiamos el enfoque de nuestro trabajo para empezar a atender las necesidades específicas de quienes habían quedado atrapados en centros y campos insalubres.

Lesbos

Tras la firma del acuerdo UE-Turquía, disminuimos considerablemente el número de migrantes que llegaba a las islas griegas. En 2016, mediante clínicas móviles, llevamos a cabo 12.830 consultas básicas de salud por todo Lesbos y concretamente dentro de los centros de registro de Moria y Kara Tepe. En Matamados, en el norte de la isla, llegamos a gestionar un centro de tránsito para recién llegados y organizamos desde allí el transporte en autobuses hacia los centros de registro. Después de marzo, la instalación de Moria se convirtió en el centro de detención al que se llevaba a quienes iban a ser expulsados; este centro no ofrecía las garantías mínimas en materia de respeto de los derechos humanos. Finalmente, traspasamos todas nuestras actividades médicas en Moria a otras organizaciones (incluyendo el servicio de transporte), pero seguimos prestando asistencia médica y mental en el campo de Kara Tepe y atendiendo las necesidades de las personas más vulnerables.

En septiembre, abrimos una clínica en el centro de la ciudad de Mitilene, para ofrecer atención de salud sexual y reproductiva, tratamiento de enfermedades crónicas y apoyo a la salud mental. Otro equipo inició actividades externas en Moria para identificar vulnerabilidades específicas y necesidades en materia de salud mental.

Samos

En la isla de Samos, a petición de la Policía local, prestamos asistencia sanitaria básica a los recién llegados al puerto y en la cárcel. También desplegamos un equipo médico de rescate en tierra para dar primeros auxilios, distribuir artículos de socorro (como mantas, ropa y tiendas de campaña) y proporcionar transporte hacia los campos y centros de salud del interior. Nuestro equipo asistió a 5.721 personas hasta mayo; un segundo actuó en la isla de Agatonisi, al sur de Samos.

Antes de que se construyera un centro oficial, proporcionamos 18.700 comidas en el campo de migrantes de Samos y distribuimos 1.470 tiendas de campaña y 2.800 mantas.

En el centro de detención de Samos, las condiciones se deterioraron rápidamente entre marzo y diciembre: se había construido para albergar a 280 personas, pero su capacidad se amplió hasta las 600 y, para finales de 2016, acogía a más de 2.000. Los recién llegados tenían que dormir en tiendas de campaña esparcidas bajo los árboles. Aquí, prestamos servicios de salud mental: fueron 170 consultas individuales y 249 de seguimiento entre marzo y diciembre.

También establecimos un refugio para personas vulnerables en un hotel de Samos. Entre mayo y diciembre, nuestro equipo dio alojamiento y atención primaria a casi 40 familias (180 personas), asegurando también la derivación a centros de atención secundaria cuando era necesario.

Búsqueda y rescate en el Egeo

Entre diciembre de 2015 y marzo de 2016, realizamos actividades de búsqueda y rescate frente a Lesbos en colaboración con Greenpeace; nuestros equipos asistieron a más de 18.100 personas, en 361 intervenciones. Debido a la fuerte disminución en las llegadas, detuvimos estas actividades en agosto.

Atenas

En 2016, seguimos gestionando también tres clínicas en Atenas, para responder a las necesidades específicas de los migrantes y solicitantes de asilo que viven en asentamientos oficiales e informales en la capital griega. El Centro Diurno de Atención Diaria ofreció servicios de salud sexual y reproductiva y apoyo a la salud mental, así como visitas y seguimiento en los asentamientos. La segunda clínica, situada en la Plaza Victoria, ofreció atención médica básica y mental y, entre febrero y diciembre, realizó más de 4.055 consultas médicas y 574 consultas individuales de salud mental (estas últimas, a un total de 152 pacientes). En Kipseli, un equipo de psicólogos, médicos, fisioterapeutas, trabajadores sociales y mediadores culturales trabajó con socios locales para ofrecer rehabilitación a las víctimas de tortura y otras formas de malos tratos. Tras la aplicación del Acuerdo UE-Turquía, la media mensual de nuevos pacientes aumentó de 10 a casi 40.

Además, ofrecimos atención médica básica en el campo de Eleonas, el centro de detención de Corinto y el puerto del Pireo. Este equipo realizó un total de 6.734 consultas en 2016 y acompañó a 623 pacientes a servicios médicos especializados. En el campo de Elliniko, que acogió hasta a 4.000 refugiados en 2016, nuestro equipo proporcionó salud sexual y reproductiva y salud mental.

Región de Ática

En el pico de la emergencia, nuestros equipos distribuyeron 6.600 comidas y 9.660 mantas y proporcionaron más de 1.680 consultas médicas a migrantes trasladados desde las islas a la Grecia continental. Los equipos trabajaron por toda la región, ofreciendo atención psicológica a quienes vivían en condiciones extremas en campos superpoblados en Ritsona, Malakasa, Lavrio, Agios Andreas y Termópilas (en este último punto también se ofrecía salud sexual y reproductiva). Entre junio y diciembre, estos equipos atendieron a 184 pacientes (con 573 consultas en total).

Norte de Grecia

Con las crecientes restricciones de movimiento, miles de personas que intentaban cruzar la frontera con la Antigua República Yugoslava de Macedonia quedaron varadas, en condiciones de gran precariedad, en el campo informal de Idomeni. Entre enero y junio, les proporcionamos refugio, agua, saneamiento y atención médica (con 27.085 consultas); esta última incluía atención básica, tratamiento de enfermedades crónicas, salud sexual y reproductiva y apoyo a la salud mental.

Cuando el campo fue desmantelado, miles de personas fueron trasladadas a campos de los alrededores de Salónica. En cinco de esos emplazamientos, ofrecimos apoyo en salud mental, con un total de 1.177 sesiones individuales y 85 en grupo entre julio y diciembre.

Más al oeste, prestamos servicios de salud mental en Ioánina desde abril, y hasta septiembre dirigimos una clínica móvil que ofrecía atención médica básica en tres campos de la zona; realizamos 1.487 consultas y 249 de los pacientes atendidos tuvieron que ser derivados a la sanidad pública para recibir atención especializada.

Seguimos apoyando a grupos de voluntarios locales que distribuían artículos de socorro, como tiendas, mantas y ropa.

Campañas de vacunación

Finalmente, realizamos una campaña de vacunación en el campo de Idomeni antes de que se cerrara. Entre julio y septiembre, uno de nuestros equipos también apoyó una campaña de vacunación del Ministerio de Salud contra las 10 enfermedades infantiles más comunes. La campaña llegó a más de 7.000 niños de entre 6 semanas y 15 años de edad en más de 15 puntos de todo el territorio griego, Atenas y algunas de las islas.

Este artículo ofrece una visión general de nuestro trabajo de MSF en Grecia entre enero y diciembre de 2016; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo. En 2016, contábamos en Grecia con 60 trabajadores, entre personal nacional e internacional, y gastamos 25,1 millones de euros en nuestras actividades médico-humanitarias. Trabajamos por primera vez en este país en 1991.

Testimonio de uno de nuestros médicos

Doctor Conor Kenny.

“Huyen para acabar encontrándose con más problemas aquí en Idomeni. El campo, que está en el norte de Grecia, en la frontera con la Antigua República Yugoslava de Macedonia, ha nacido alrededor de una estación internacional de trenes de mercancías y de un matadero. Hay más de 10.000 refugiados y migrantes y viven con un miedo constante. Miedo a lo desconocido. Miedo a recibir malas noticias de casa (¿matará la próxima bomba en Siria a algún ser querido?). Y miedo genuino a ser devueltos allí.

Aquí se palpa la angustia y la frustración. A Hamza tuvimos que recetarle relajantes. Es una respuesta extrema utilizada como último recurso; pero se estaba provocando a sí mismo un daño físico grave y, con tantas mujeres y niños dentro, no tuvimos otra opción. Lo tuvimos en observación en la clínica y dedicamos tiempo a escuchar su historia antes de derivarlo a uno de nuestros psicólogos.

Espero que esté bien. Pero, honestamente, no sé que será de él cuando pase el tiempo. Nadie sabe qué va a ocurrirle, ni a él ni a ninguna de las personas que están atrapadas en Idomeni. Están atrapadas en tierra de nadie. Es como me dijo un paciente: ‘nos estamos muriendo, como en Siria, pero más lentamente”.