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Myanmar

En 2018, el Gobierno de Myanmar continuó denegando el acceso humanitario a las áreas afectadas por el conflicto y desplazando a la fuerza a poblaciones enteras; de este modo, limitó los lugares donde nuestros equipos podían prestar asistencia médica.

Mapa de proyectos MSF Myanmar
55.500 
consultas externas
20.500 
personas con VIH en tratamiento ARV de primera línea
770 
personas con tuberculosis iniciaron tratamiento
110 
personas con hepatitis C en tratamiento
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A muy pocas organizaciones humanitarias se les permitió el acceso al norte de Rakáin en 2018 y aún menos recibieron autorización para brindar ayuda. A pesar de las reiteradas solicitudes, a nuestro equipo en Maungdaw no se le permitió reanudar las actividades médicas, salvo por la autorización para prestar un poco de asesoramiento sobre VIH en dos hospitales públicos a partir de julio.

Nuestros equipos itinerantes con base en Sittwe, en el centro de Rakáin, continuaron ofreciendo atención primaria de salud y coordinando derivaciones de emergencia para pacientes de todas las comunidades.

En 2018, iniciamos un nuevo programa de salud mental, en el que nuestro personal visitaba semanalmente los campos del municipio de Pauktaw, donde musulmanes kaman y rohingyas llevan retenidos desde que fueran desplazados por la violencia en 2012. Estos servicios también se proporcionaron en Aung Mingalar, un gueto musulmán en la ciudad de Sittwe, y en áreas étnicas de los municipios de Sittwe y Ponnagyun.

Los planes para repatriar a los refugiados rohingyas de Bangladesh en noviembre no avanzaron debido a que esta comunidad no estaba dispuesta a regresar a Myanmar. La situación médica y las condiciones de vida de quienes aún están en Rakáin son preocupantes, por lo que, en agosto, volvimos a llamar a las autoridades a permitir el acceso de las organizaciones internacionales de ayuda, así como libertad para realizar evaluaciones independientes de las necesidades de estas zonas.

Atención del VIH

MSF llegó a ser el proveedor más importante de tratamiento del VIH del país. En 2018, seguimos trabajando en estrecha colaboración con el Ministerio de Salud y Deporte, para transferir pacientes al Programa Nacional de Sida descentralizado y que puedan recibir atención más cerca de sus casas. Esto incluye a los pacientes en tratamiento para coinfecciones como la hepatitis C, la tuberculosis (TB) y la TB multirresistente a los medicamentos (TB-MDR).

En este sentido, traspasamos la atención de pacientes de nuestros proyectos en Yangón, Shan, Kachin y Dawei (Tanintharyi). Solo en Yangón, en 2018 logramos transferir a 6.000 pacientes, lo que permitió a nuestros equipos dar atención integral a los restantes y centrarse en la promoción de la salud y el asesoramiento entre pares, en un esfuerzo por prevenir la propagación del VIH. Atendimos a grupos vulnerables a la infección, como la comunidad de pescadores y los trabajadores migrantes de Dawei, además de las personas que ofrecen servicios sexuales, los usuarios de drogas y los migrantes en Shan y Kachin. En estos dos estados, el conflicto prolongado y el desplazamiento masivo crean más barreras para la atención médica.

En diciembre, aún proporcionábamos tratamiento a un total de 2.270 pacientes con VIH en Dawei, donde también hemos estado diagnosticando y tratando la hepatitis C desde 2017. Casi el 90% de nuestros pacientes coinfectados con hepatitis C recibieron tratamiento con antivirales de acción directa, muy eficaces, en 2018.

Atención básica en Naga

Tenemos equipos itinerantes en Naga (en Sagaing), una remota región montañosa en el norte de Myanmar, donde hay poca atención médica básica, especialmente durante la temporada de lluvias, cuando incluso puede no existir en absoluto. Para atender a estas poblaciones, nuestros equipos se desplazan en moto, a veces en trayectos de hasta ocho horas por peligrosos caminos embarrados; en 2018, atendieron casi 8.500 consultas médicas y colaboraron con el Ministerio de Salud en campañas de vacunación y en la detección y diagnóstico de la TB.

 

Este artículo ofrece una visión general de nuestro trabajo en este país entre enero y diciembre de 2018; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo. En 2018, contábamos con 1.115 profesionales, entre personal nacional e internacional, y gastamos 15,1 millones de euros en nuestras actividades médico-humanitarias. Trabajamos por primera vez en este país en 1992.