2pm. Sophie Hjort (Kutupalong, Bangladesh). "Mis tardes varían, ya que mi función es muy amplia, pero casi todas mis tareas tienen que ver con las personas: reclutar personal, colaborar con otras organizaciones, impartir formación... Ahora me estoy centrando en ayudar a las enfermeras de mi equipo a asumir más responsabilidad en la documentación y la gestión de las salas. Es clave, porque ven a los pacientes y saben cómo velar por su bienestar.Hemos pasado por muchos cambios, desde la fase de ‘emergencia’ de 2018 hasta la actual, más estable. Durante este proceso ha habido cambios estructurales a comunicar e implementar. Estoy muy agradecido de tener personal que disfruta de su trabajo y que pone mucha energía en él".
7pm. Aoife Ní Mhurchú (a bordo del Aquarius, Mediterráneo central). "“En el Aquarius, no hubo dos noches iguales. Pasamos noches mirando el horizonte, deseando encontrar un bote en apuros y rescatar a personas de forma segura. Otras tantas trascurrieron preparándonos para una situación de ‘bajas masivas’. Sucedía cuando el helicóptero iluminaba la superficie del mar en busca de cuerpos, durante un rescate crítico con muchas personas personas en el agua. Cuando se completaba un rescate, y la gente estaba a salvo a bordo del Aquarius, nuestro trabajo era rápido y dinámico. Las personas más enfermas eran atendidas antes, y pasábamos muchas noches tratando heridas. Tuvimos pacientes con heridas por lesiones fruto de la violencia, infecciones en la piel debido a las condiciones de vida insalubres y hacinadas en Libia, y quemaduras de combustible sufridas por la mezcla tóxica de combustible derramado y agua salada en el fondo del bote de goma. Lo más sencillo que hice a bordo fue simplemente estar presente con nuestros pacientes, estar ahí para ellos. Es básico, pero significa mucho más. La conexión humana (regalar una sonrisa, hacer contacto visual, estrechar una mano o preguntar a una persona por su nombre) fue muy importante".