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Situado en el oeste de África, Guinea-Bissau está a la cola del desarrollo mundial. El país ocupa el puesto 188 de 198 en el informe sobre Desarrollo Humano de 2014 de Naciones Unidas. La agricultura y la pesca están entre las principales fuentes de ingresos para los 1,7 millones de habitantes del país. © Ramón Pereiro/MSF -
Guinea-Bissau ha sufrido cinco golpes de Estado desde su independencia en 1974, el último de ellos en 2012. Esta inestabilidad política se refleja en todos los indicadores de salud y socioeconómicos. La esperanza de vida al nacer, 49 años, está entre las más bajas del mundo. © Ramón Pereiro/MSF -
El acceso a la salud es desigual. La mortalidad materno-infantil es muy alta y supera la media regional. Además, la población está expuesta a varias enfermedades endémicas, y ha sufrido varios brotes epidémicos de cólera, sarampión y meningitis a lo largo de la última década. © Ramón Pereiro/MSF -
Con una tasa de mortalidad infantil de 116 niños por cada 1.000, Guinea Bissau está entre los 10 países con peores indicadores de salud materno-infantil del mundo. En este contexto, MSF puso en marcha un proyecto de pediatría en la región de Bafatá, en el centro del país, en noviembre de 2014. © Ramón Pereiro/MSF -
Con el objetivo de reducir la tasa de mortalidad en menores de 5 años y mejorar la atención médica, MSF está trabajando en la pediatría del hospital regional de Bafatá, el centro de referencia para toda la región, donde viven más de 180.000 personas. © Ramón Pereiro/MSF -
“Cualquier niño enfermo se enfrenta a grandes dificultades por muy sencilla que sea su enfermedad: largas distancias, ausencia de personal cualificado, falta de medicamentos, precariedad en el diagnóstico y costos elevados de las consultas médica”, explica Isabel Grovas, coordinador médica del equipo que puso en marcha el proyecto. © Ramón Pereiro/MSF -
Los equipos de MSF también trabajan con la comunidad para que las madres y a las familias confíen en el sistema de salud pública, y sepan cuándo deben acudir con sus hijos a las consultas pediátricas. © Ramón Pereiro/MSF -
MSF también se está formando a 200 agentes de salud para trabajar en las zonas más alejadas de la capital Bafatá. Su papel es clave; ellos son los primeros en ver al niño enfermo y deben dar la voz de alarma para que sea trasladado al centro de salud o el hospital si es necesario. © Ramón Pereiro/MSF -
MSF también está trabajando en los centros de salud de Tantan Cossé y Contuboel, donde forma a los profesionales sanitarios para mejorar la calidad de diagnóstico y tratamiento, y se asegura que haya el equipamiento médico necesario. En los próximos meses, la organización empezará a trabajar en otros cuatro centros de salud. © Ramón Pereiro/MSF -
Desde que MSF trabaja en el hospital regional de Bafatá, el número de consultas pediátricas ha aumentado exponencialmente. Por ejemplo, en febrero de 2014, solo se trataron a 10 niños en el hospital, mientras que en febrero de 2015, el número de niños aumentó a 100. © Ramón Pereiro/MSF