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Las consecuencias del aborto no seguro

Médicos Sin Fronteras (MSF) se esfuerza por reducir la mortalidad y el sufrimiento en las poblaciones afectadas por conflictos y crisis. La organización médico-humanitaria está decidida a luchar contra las principales causas de mortalidad materna, incluyendo el aborto no seguro.

El aborto no seguro es una de las cinco principales causas de mortalidad materna –junto con las hemorragias, las infecciones, la presión arterial alta (preeclampsia y eclampsia) y el parto obstruido–, y además es la única de las cinco que es casi totalmente prevenible. Estas cinco causas son responsables del 75% de las muertes maternas en todo el mundo; el aborto no seguro, por su parte, es responsable de al menos 1 de cada 12 muertes maternas.

Según un estudio liderado por la Organización Mundial de la Salud publicado en 'The Lancet', de los 55,7 millones de abortos que se solicitaron aproximadamente cada año entre 2010 y 2014, alrededor de 25 millones fueron abortos no seguros. El aborto no seguro tiene consecuencias médicas que en muchos casos son irreversibles y que pueden causar la muerte de la mujer embarazada. MSF es testigo una y otra vez de cómo, cuando no hay servicios accesibles de aborto seguro, muchas mujeres recurren a métodos no seguros a pesar de los considerables riesgos que entrañan.

Se calcula que, cada año, al menos 22.000 mujeres adultas y jóvenes mueren a causa de abortos no seguros, el 97% de ellas en África, Latinoamérica y el sur y oeste de Asia*; además, siete millones de mujeres tienen que ser hospitalizadas cada año por complicaciones tras someterse a este tipo de prácticas a manos de personal sin la cualificación necesaria y en entornos sin los mínimos estándares médicos. Algunas de estas mujeres sufrirán algún tipo de discapacidad permanente y otras nunca podrán tener más hijos. En todo caso, estas cifras son solo estimaciones ya que muchas mujeres y jóvenes no pueden buscar atención médica aunque sufran complicaciones y nadie sabe cuántas mueren.

Médicos respondiendo a una cuestión médica

Prevenir la mortalidad y el sufrimiento causados por un aborto no seguro requiere tres acciones principales: proporcionar anticonceptivos para evitar embarazos no deseados, ofrecer servicios de interrupción sin riesgos (incluyendo proporcionar asesoramiento a la mujer) y tratar las complicaciones resultantes del aborto.

Médicos Sin Fronteras incluye los servicios de atención para la interrupción voluntaria del embarazo dentro de sus programas de atención materna, después de estudiar las disposiciones legales y la percepción de la comunidad y del personal sanitario.

MSF no tiene una posición política ni ética sobre el aborto; como organización médico-humanitaria, considera las consecuencias de los abortos no seguros como una cuestión médica a la que hay que responder. Los riesgos de un aborto no seguro son bien conocidos y pueden prevenirse prestando una atención adecuada a estas mujeres.

Las muertes a causa de abortos no seguros se reducen enormemente cuando la mujer puede acceder a servicios médicos. Por ejemplo, tras la legalización del aborto en Sudáfrica en 1996, diversos estudios confirmaron que, para el año 2000, la mortalidad materna por abortos no seguros se había reducido en un 91%; además, el número de mujeres con infecciones causadas por estos procedimientos se había reducido a la mitad.

Complicaciones del aborto no seguro

MSF no alienta el aborto en absoluto. La interrupción del embarazo es, exclusivamente, elección de la mujer. El único objetivo de MSF es evitar las consecuencias del aborto no seguro.

Cuando una mujer está decidida a interrumpir su embarazo, buscará la forma de someterse a un aborto independientemente de si el procedimiento es seguro y legal o no. Y si no le es posible acceder a un aborto en condiciones médicas seguras, arriesgará la vida para interrumpir el embarazo. Cuando ocurren complicaciones derivadas de un aborto no seguro, la mujer suele renunciar a buscar ayuda médica profesional por temor a las consecuencias sociales que esto le pueda acarrear.

Las principales complicaciones de un aborto no seguro son hemorragia grave, infección, peritonitis y lesiones en vagina y útero; también pueden darse consecuencias a largo plazo que afecten a embarazos futuros, entre ellas la infertilidad.

MSF y el aborto no seguro

No todos los proyectos de salud sexual y reproductiva de MSF cuentan con un componente de atención a las consecuencias de abortos no seguros. Sin embargo, dado el impacto que los abortos no seguros tienen en la mortalidad, MSF quiere implementar todas las medidas posibles para responder a esta cuestión.

Durante 2017, en sus programas de salud sexual y reproductiva en todo el mundo, MSF atendió unos 288.900 partos (de los cuales más de 29.300 fueron por cesárea), así como 888.600 consultas prenatales, 193.000 posnatales y 309.200 de planificación familiar. Además, la organización asistió a 23.000 mujeres y niñas por complicaciones sufridas tras someterse a abortos en condiciones no seguras y a casi 4.000 les proporcionó un servicio seguro de interrupción del embarazo. En algunos de los hospitales donde trabaja MSF, hasta el 30% de las complicaciones obstétricas atendidas se deben a abortos no seguros.

 

* Fuente: Guttmacher Institute, 'Las consencuencias del aborto clandestino', en 'Abortion Worldwide 2017: Uneven Progress and Unequal Access' (marzo de 2018).