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No hay lugar para el racismo y la discriminación en Médicos Sin Fronteras

La discriminación y el racismo, así como la inequidad, la injusticia, la falta de diversidad y las barreras estructurales, definen en parte a la sociedad que nos rodea. También en Médicos Sin Fronteras (MSF) hemos oído voces internas pidiendo una mayor determinación para avanzar en estos temas. El racismo y la discriminación no tienen cabida en MSF. Por su propia naturaleza, van en contra de los valores fundacionales de nuestra organización, pero reconocemos que todavía no estamos donde nos gustaría. Sabemos que este problema se manifiesta de diferentes maneras, desde comportamientos individuales hasta aspectos más sistémicos, y afecta profundamente a muchas personas. Tenemos la firme determinación de asegurar que desaparezca de nuestra organización y haremos todo lo que tengamos que hacer para erradicarlo. En MSF tenemos tolerancia cero con la discriminación y cualquier otro tipo de abusos.

El debate interno sobre la existencia de barreras y prácticas dañinas que todavía nos impiden ser una organización verdaderamente inclusiva y diversa es continuo y necesario para acelerar este cambio. Existe una alineación abrumadora a todos los niveles: tenemos que hacer de esto una prioridad y generar un cambio rápido. Creemos inequívocamente que, siendo una organización diversa en términos de género, raza, origen, religión, nacionalidad y orientación sexual, seremos más fuertes, más justos y ciertamente estaremos mejor equipados para enfrentar los desafíos del futuro. Hemos trabajado constantemente en este sentido y nos hemos comprometido firmemente a eliminar cualquier barrera y otras formas de abuso que identifiquemos. Lo hemos hecho muy explícito en nuestras ‘Orientaciones estratégicas’ para 2020-23, tal y como refleja este fragmento:

“Todas las personas de la organización se sentirán bienvenidas y valoradas y tendrán igualdad de oportunidades para crecer y desarrollarse profesional y personalmente, gracias al acceso equitativo a servicios, información y oportunidades. Nos comprometemos a poner en marcha los mecanismos necesarios para superar los obstáculos que todavía minan la igualdad, la movilidad interna y las políticas basadas en el género”.

Un reto constante

Pero estas acciones no empiezan ahora. Llevamos varias décadas caminando hacia una diversidad global en nuestra organización. Por ejemplo, en los últimos años, hemos incrementado la incorporación de personal en las oficinas fuera de Europa. Principalmente en África occidental y oriental y América Latina, aunque también en Asia occidental y África del Norte. Además, hemos abierto cada vez más cargos clave en estas oficinas, con el objetivo de alentar el acceso de personal no europeo a puestos de alto nivel, al mismo tiempo que los acercamos a nuestras operaciones en terreno, la razón de ser de nuestra organización. En este sentido, tres de nuestras cinco células operacionales han sido deslocalizadas a oficinas regionales en lo que llamamos el ‘Sur Global’, en Nairobi (Kenia), Amán (Jordania) y Dakar (Senegal).

La clave está también en la formación. En lo referente a este aspecto, hemos diseñado una serie de programas para trabajadores de MSF del ‘Sur Global’, con especial enfoque en las mujeres de países africanos. El fin de estos programas es garantizar la igualdad de oportunidades para el personal de MSF procedente de países no occidentales, y que así pueda crecer dentro de la organización y alcanzar cargos de responsabilidad. Además, hemos aumentado la oferta y el acceso a formación online para nuestro personal contratado localmente (más del 90% de nuestros equipos).

Todas estas medidas nos han llevado a que, desde el punto de vista internacional, el porcentaje de coordinadores procedentes del ‘Sur Global’ haya pasado del 24% a 46% en los últimos 10 años. Si nos referimos a los proyectos únicamente de MSF España – OCBA, este porcentaje es del 50%. De todos modos, estamos lejos de donde nos gustaría estar, pero estamos tomando medidas decididas para alcanzar más diversidad en nuestra plantilla y que esta sea real, donde el racismo no tenga cabida.

En ese sentido, organizamos sesiones de formación y talleres de sensibilización en todos los niveles de la organización en cuanto a diversidad, equidad e inclusión. En todas estas sesiones hablamos de discriminación entendiendo discriminación en todas sus formas: por género, por orientación sexual, por religión y por supuesto también el racismo como forma de discriminación.

Por otro lado, los trabajadores de MSF encargados de la selección de personal reciben capacitaciones específicas sobre reclutamiento imparcial y sin prejuicios. También hemos puesto un enfoque específico en la diversidad entre nuestros equipos de reclutamiento, especialmente en las oficinas regionales que tenemos en diferentes países.

Por último, nuestra política interna establece claramente que la organización se compromete a prevenir, identificar y abordar todas las quejas relacionadas con la discriminación.

Nuestro compromiso sigue firme

Para asegurar que las medidas tomadas y los compromisos adquiridos con nuestros trabajadores siguen adelante de manera firme, hemos creado una Unidad de Diversidad, Igualdad e Inclusión (DII) vinculada a la Dirección General y hemos reforzado el Área de Comportamiento. Hemos desarrollado una herramienta de diagnóstico integral para detectar todas las barreras y prácticas nocivas que aún existen dentro de la organización y muy pronto pondremos en marcha un proceso participativo para asegurarnos de que las identificamos de la forma más completa posible. Hemos recorrido un largo camino desde nuestros comienzos y ha habido muchos progresos. Nuestros equipos de coordinación sobre el terreno han cambiado drásticamente en la última década, siendo mucho más representativos de la diversidad de nuestra plantilla mundial. 
 
Sin embargo, seguimos careciendo de esa diversidad en las oficinas de la sede y en las cúpulas ejecutivas y asociativas. Ya se han identificado y abordado algunas barreras y otras están en proceso, pero todavía tenemos que plantear muchas más. Una vez que las identifiquemos, nos mantendremos firmes en su eliminación y elaboraremos planes para hacer frente a los temas que no se pueden superar únicamente cambiando una política.

Estamos tomando medidas decididas para mejorar las cosas y a un ritmo mucho más rápido durante el próximo período. También nos comprometemos a medir los progresos y a rendir cuentas de los resultados todos los años.

Animamos a todo el mundo a contribuir libremente al debate para hacernos más fuertes. Los debates sobre el racismo y cualquier otra forma de discriminación son a menudo emocionales y existen fuertes sentimientos y opiniones. Sin embargo, no debemos permitir que eso nos desanime a participar en este saludable proceso.

Necesitamos inequívocamente que el cambio ocurra más rápido. Con la convicción colectiva, el compromiso y la voluntad política de luchar contra el racismo y otras prácticas discriminatorias en nuestra organización, podemos realmente marcar la diferencia y vamos a hacerlo.