Los niños y las niñas, golpeados de manera desproporcionada por el deterioro de las condiciones de vida en Gaza
Nuestros equipos tratan miles de casos pediátricos de infecciones respiratorias, gastroenteritis e infecciones cutáneas.
"Mi bebé tuvo diarrea grave durante días, pero no podía encontrar agua limpia ni medicamentos. Teníamos miedo a la deshidratación, pero no teníamos medios para evitarla”, cuenta Lobna, una madre de 27 años. Niños como el suyo, que representan aproximadamente la mitad de la población de Gaza, se enfrentan desde octubre de 2023 a un grave deterioro de su salud y bienestar provocado por el genocidio perpetrado por el Estado de Israel, que incluye la destrucción del sistema sanitario y el empeoramiento de las condiciones de vida, y del acceso al agua y al saneamiento.
Así lo constatan nuestros equipos médicos en las clínicas y en los hospitales con los que colaboramos.
MSF estamos tratando a decenas de miles de niños con afecciones respiratorias, gastroenteritis, infecciones cutáneas y diarrea. Solo entre enero y abril de este año, nuestros equipos que trabajan en dos docenas de centros sanitarios de la Franja de Gaza realizaron 86.000 consultas médicas a menores de 15 años e ingresaron a otros 4.860, lo que supone aproximadamente el 25% y el 34,4% del total de pacientes, respectivamente.
Estamos tratando a decenas de miles de niños con afecciones respiratorias, gastroenteritis, infecciones cutáneas y diarrea. Solo entre enero y abril de este año, nuestros equipos realizaron 86.000 consultas médicas a menores de 15 años e ingresaron a otros 4.860.
Los lactantes, los más vulnerables
Los recién nacidos y los lactantes siguen siendo una de las poblaciones más vulnerables de Gaza. Entre septiembre de 2025 y marzo de 2026, se registraron un total de 112 muertes neonatales (niños menores de un mes) en los hospitales de Al Helou y Nasser, que cuentan con nuestro apoyo, lo que supone el 6% del total de ingresos. Las principales causas de muerte fueron la insuficiencia respiratoria, seguida de la sepsis.
En nuestro hospital pediátrico de campaña en Deir al Balah, en el centro de Gaza, los lactantes de entre 1 y 12 meses representan en estos momentos el 58% de todos los ingresos pediátricos, el doble que en otros contextos de crisis en los que trabajamos. Los lactantes se ven afectados de manera desproporcionada por las enfermedades diarreicas y otras infecciones. Su sistema inmunitario aún se está desarrollando y no pueden combatir las infecciones como lo hacen los niños de más edad o los adultos.
“Los programas de vacunación sistemática se han visto interrumpidos en numerosas ocasiones, lo que ha dejado a los niños en una situación de vulnerabilidad. Cuando los lactantes tienen diarrea, su cuerpo pierde más agua, el volumen sanguíneo disminuye y el corazón no puede bombear suficiente sangre. Sin tratamiento, un lactante sano puede correr un grave riesgo de muerte en cuestión de días”, explica Anas Masadeh, nuestro coordinador médico en Gaza.
Desplazamiento prolongado, condiciones de vida indignas
Tras casi tres años de desplazamiento forzoso masivo y de destrucción de la infraestructura civil, incluidos los sistemas de abastecimiento de agua, la población palestina sigue viviendo en refugios y tiendas de campaña superpoblados, sin acceso adecuado a agua potable, sin un sistema de saneamiento operativo y sin suficientes suministros de higiene. Los bebés están expuestos a agua contaminada a diario.
Los refugios, hacinados y fundamentalmente tiendas de campaña precarias con mala ventilación, propician la rápida propagación de patógenos; una situación que se ve agravada por las plagas fuera de control que actualmente proliferan en Gaza, incluidas las ratas. La mala ventilación se refleja directamente en el número persistentemente elevado de niños ingresados con infecciones agudas de las vías respiratorias.
Nuestros equipos han tratado un número creciente de casos de mordeduras de roedores entre los niños y observan una elevada incidencia de enfermedades cutáneas infecciosas, especialmente sarna. En el primer trimestre de 2026, los menores de 15 años representaron el 60% de los pacientes tratados por enfermedades cutáneas en tres de nuestras clínicas. “Aunque se trate a un niño, los demás vuelven a infectarse porque no podemos lavar la ropa adecuadamente ni limpiar la ropa de cama”, se lamenta Ahmed, de 35 años.
Las autoridades israelíes siguen restringiendo la ayuda médica y humanitaria vital, lo que genera condiciones de vida insalubres e indignas que ningún niño debería tener que soportar jamás y priva a los niños de Gaza de una vida sana y de cualquier posibilidad de recuperación.
Las autoridades israelíes siguen restringiendo la ayuda médica y humanitaria vital, lo que genera condiciones de vida insalubres e indignas que ningún niño debería tener que soportar jamás y priva a los niños de Gaza de una vida sana y de cualquier posibilidad de recuperación.