Somalia: las admisiones por desnutrición desbordan el Hospital de Baidoa

Médicos Sin Fronteras pedimos que se intensifique de inmediato la respuesta de emergencia

MSF
08/07/2026
Un recorrido de 30 kilómetros para luchar contra la desnutrición en Somalia

Las salas de tratamiento de la desnutrición que apoyamos en Baidoa, en el estado de Suroeste de Somalia, están registrando un aumento sin precedentes de niños y niñas, así como de mujeres embarazadas y lactantes, que llegan en estado crítico.

Entre marzo y mayo, casi 1.400 pacientes fueron ingresados en el Centro de Alimentación Terapéutica Hospitalaria del Hospital Regional de Bay. A pesar de que la capacidad del centro se amplió de 50 a 125 camas, multiplicando por 2,5 su tamaño original, las instalaciones están funcionando por encima de sus límites debido al continuo aumento de ingresos. MSF hacemos un llamamiento urgente para ampliar de forma rápida la respuesta de emergencia, especialmente mediante la distribución de alimentos, el apoyo a los medios de vida, el acceso al agua y la asistencia nutricional, antes de que más vidas corran peligro.

 

Los ingresos se duplicaron entre marzo y abril

 

Los ingresos mensuales en las salas hospitalarias que apoyamos se duplicaron, pasando de 287 pacientes en marzo a 572 en abril, y se mantuvieron en niveles alarmantemente altos en mayo, con más de 500 niños y niñas ingresados. La cifra de ingresos en abril fue más de tres veces superior a la registrada en abril del año pasado.

Desde marzo, nuestros equipos han evaluado a más de 4.000 niños y niñas, detectando que casi 1 de cada 2 menores de 5 años sufre desnutrición aguda. Aunque las tasas de desnutrición suelen aumentar durante la temporada de escasez, los niveles registrados este año son los más altos para esta época desde 2023.

"Nuestras salas de desnutrición en Baidoa están llenas", afirma Allara Ali, coordinadora de nuestro proyecto en Baidoa. "Hemos convertido todos los espacios disponibles, incluidas otras salas del hospital, tiendas de campaña y oficinas, en áreas de tratamiento. Aun así, cada semana siguen llegando más niños, en condiciones cada vez más críticas. Las familias han agotado todas las estrategias posibles para sobrevivir tras perder sus medios de vida y su ganado. Muchas han vendido sus últimas pertenencias y han viajado durante días en busca de ayuda. Sin una ampliación inmediata de la asistencia alimentaria, nutricional, de agua, así como de los programas de apoyo a los medios de vida y transferencias de efectivo, seguirán perdiéndose vidas, como ya está ocurriendo en las comunidades afectadas por esta crisis."

  • Crisis de sequía y desnutrición en Baidoa, Somalia

 

La sequía y la crisis de financiación humanitaria agravan la situación

 

Somalia atraviesa una crisis humanitaria y alimentaria cada vez más grave tras varias temporadas consecutivas de lluvias fallidas y una prolongada sequía. En todo el país, 6,5 millones de personas, aproximadamente una de cada cuatro, sufren una grave inseguridad alimentaria. Las zonas rurales y las comunidades desplazadas de la región de Bay y los distritos vecinos se encuentran entre las más afectadas.

El impacto ya se refleja en el fuerte aumento de la desnutrición, especialmente entre los niños y niñas y las mujeres embarazadas y lactantes.

Los recortes en la financiación y la reducción de la ayuda han dejado a las familias prácticamente sin apoyo. En comparación con años anteriores, la asistencia alimentaria y económica, el apoyo a los hogares afectados por la sequía y los servicios preventivos de nutrición son hoy casi inexistentes.

Esta crisis nutricional coincide además con brotes de enfermedades como el sarampión y la difteria. Desde abril de 2025, nuestros equipos en Baidoa han tratado a más de 3.200 casos sospechosos de sarampión, y al menos 33 niños han fallecido. Más del 90% de los pacientes ingresados nunca habían sido vacunados.

Las mujeres embarazadas y en período de lactancia también llegan a los centros de salud con anemia y desnutrición. Entre enero y mayo de 2026, 11.800 niños y niñas con desnutrición aguda moderada o grave fueron admitidos en nuestro centro ambulatorio de alimentación terapéutica en Baidoa. A principios de junio, cerca de 6.000 seguían recibiendo tratamiento activo. Además, 251 mujeres embarazadas y lactantes habían recibido apoyo nutricional.

Adegay, madre de cinco hijos y residente en Gofgaduud, a 30 kilómetros de Baidoa, llevó por primera vez a su hija pequeña al Hospital Regional de Bay después de que la niña llevara dos meses enferma.

"Llevamos dos años de sequía y la cosecha no nos dio nada", explica. "No nos queda nada. Mi hija tenía mucha fiebre y el cuerpo hinchado. Intenté todo lo posible en casa antes de traerla aquí. Hace un año que no recibimos ningún tipo de ayuda".

"Nuestras salas de desnutrición en Baidoa están llenas", afirma Allara Ali, coordinadora de nuestro proyecto en Baidoa. Las familias han agotado todas las estrategias posibles para sobrevivir tras perder sus medios de vida y su ganado.

 

Ampliamos nuestra respuesta, pero se necesita mucha más asistencia

 

MSF hemos ampliado la capacidad de tratamiento al tiempo que reforzamos las actividades esenciales de agua, saneamiento e higiene para reducir el impacto de la sequía. Sus equipos distribuyen aproximadamente 170.000 litros de agua al día mediante camiones cisterna a 17 emplazamientos de Baidoa.

Además, está en marcha la construcción de 150 letrinas, y se prevé distribuir artículos básicos no alimentarios, como bidones para agua y kits de higiene menstrual, para apoyar a las familias afectadas.

Sin embargo, la respuesta médica por sí sola no basta para revertir la situación. Los niños y niñas reciben el alta hospitalaria y regresan a las mismas condiciones de hambre, con un elevado riesgo de recaída.

La desnutrición grave puede tratarse, pero demasiados niños llegan al hospital cuando ya están en estado crítico o nacen con bajo peso, enfrentándose además a infecciones y otras complicaciones. Para algunos, la ayuda llega demasiado tarde. Los brotes de sarampión y difteria siguen propagándose entre niños y niñas debilitados y no vacunados.

"Estamos tratando a niños las 24 horas del día, pero el tratamiento por sí solo no resolverá esta crisis", afirma Frida Athanassiadis, nuestra coordinadora médica en Somalia.

"Hacemos un llamamiento a los donantes y a otras organizaciones para que amplíen de forma urgente la asistencia alimentaria y el apoyo a los medios de vida, incluidas las transferencias de efectivo para los hogares afectados por la sequía, así como el suministro de agua. También es imprescindible aumentar con urgencia la asistencia nutricional para niños y mujeres embarazadas y lactantes, ampliar la capacidad de tratamiento y reforzar las campañas de vacunación. Cada semana de retraso cuesta vidas”.

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