Entre enero y octubre de 2025, más de 5.100 personas refugiadas rohingya realizaron peligrosos cruces por mar y río, navegando por el río Naf, la bahía de Bengala y el mar de Andamán. La guardia costera de Malasia rutinariamente interceptaba y empujaba los barcos hacia atrás, volcándolos o forzándolos a regresar a Myanmar o Bangladesh. La comunidad rohingya en Malasia ha crecido de, aproximadamente, 5.000 personas en la década de 1990 a más de 200.000 en la actualidad, lo que refleja décadas de persecución y desplazamiento.
El estatus de Malasia como no signataria de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 deja a esta comunidad expuesta a redadas migratorias, arrestos arbitrarios, detenciones prolongadas, discriminación y deportación. Aunque el gobierno ha tomado medidas para trasladar a las madres y los niños y niñas detenidos de los centros de detención de migrantes (IDCs, por sus siglas en inglés) a instalaciones especializadas, aún no se han establecido alternativas sostenibles y humanas a la detención.
Llegamos a los más vulnerables: mujeres, niñas y niños sin tarjeta de registro de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, a través de una clínica fija en Butterworth, Penang, y seis clínicas móviles en Penang y Kedah. Nuestros servicios incluyen atención médica general, tratamiento para la violencia sexual y de género, apoyo en salud mental, sesiones de sensibilización en salud, vacunación rutinaria para niños y derivaciones a especialistas en otras instalaciones. También remitimos a los pacientes a ACNUR, donde el registro permite el acceso a la atención médica a un coste reducido. La demanda de atención prenatal y planificación familiar sigue siendo consistentemente alta.
En dos centros de detención de migrantes en Kedah y Perak, proporcionamos atención médica y psicosocial, distribuimos artículos esenciales de higiene, incluyendo jabón y toallas sanitarias, y llevamos a cabo formaciones para auxiliares de inmigración y auxiliares médicos sobre temas médicos y de salud mental.
La incidencia política a nivel estatal y federal sigue siendo fundamental en nuestro trabajo en Malasia. Seguimos oponiéndonos a la detención de personas refugiadas en centros de detención de migrantes y pedimos que se les otorguen documentos de identidad que les permitan trabajar, tener acceso a atención médica y estar mejor protegidas contra la explotación y la discriminación.
Este artículo ofrece una visión general de nuestro trabajo en este país entre enero y diciembre de 2025. Se trata de un resumen que no puede considerarse exhaustivo. En 2025, contábamos con 71 profesionales* y gastamos 3,1 millones de euros en nuestras actividades médico-humanitarias. Trabajamos por primera vez en este país en 2004.
*La cifra de personal equivale al total de puestos a tiempo completo o FTE (del inglés full-time equivalent). Por ejemplo, dos personas a media jornada equivalen a un FTE.