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29.03.2022

Cambio climático: urgen medidas para evitar más sufrimiento humano y hacer frente a sus efectos

Nos comprometemos a reducir al 50% las emisiones de carbono para 2030. Las poblaciones que asistimos ya están padeciendo las consecuencias del cambio climático y somos conscientes de que las crisis sanitarias y humanitarias aumentarán en escala y gravedad a medida que se acelere la crisis climática.

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La emergencia climática es una amenaza para el futuro de nuestro planeta, así como para la salud y el bienestar de las personas en todo el mundo. Las comunidades a las que prestamos asistencia ya están padeciendo las consecuencias del cambio climático, y somos conscientes de que las crisis sanitarias y humanitarias aumentarán en escala y gravedad a medida que se acelere la crisis climática. Hay que tomar medidas urgentes ahora para evitar más sufrimiento humano y hacer frente a sus efectos.

 

Nuestro compromiso

Conocedores de nuestro propio impacto sobre el problema global de las emisiones de carbono y de las agresiones al medio ambiente causadas por el ser humano, nos hemos comprometido a reducir nuestras emisiones en al menos un 50 % para el año 2030 con respecto a los niveles de 2019. Con esta meta, nos proponemos trazar una trayectoria firme hacia la descarbonización, en consonancia con los objetivos del Acuerdo de París sobre el clima para reducir el calentamiento global por debajo de los dos grados. El movimiento internacional de MSF ha acordado por unanimidad este ambicioso objetivo y que se informe sobre los avances logrados para alcanzarlo.

“La salud de las personas sufrirá cada vez más las consecuencias negativas de la emergencia climática”, afirma el Dr. Christos Christou, nuestro presidente internacional. “No basta con ofrecer una respuesta a los problemas de salud una vez que surgen. Es necesario que pongamos de nuestra parte para evitar que estos se produzcan en primer lugar. No actuar ahora significaría faltar a nuestras obligaciones médicas y éticas con los pacientes y las comunidades”.

Ya se han emprendido evaluaciones para calcular nuestra huella de carbono en 2019, pero está claro que nuestra organización tendrá que seguir adaptándose y abordando cuestiones relacionadas con el transporte de personas, los suministros, la construcción, la energía y la gestión de residuos.

 

Las personas nos importan un mundo - pero el mundo no estará siempre ahí...

 

Afecta más a las personas más vulnerables

En muchas de las zonas en las que desarrollamos proyectos, nuestros equipos médico-humanitarios se enfrentan a situaciones relacionadas con el cambio climático. Entre ellas, el aumento del número de personas con enfermedades infecciosas como la malaria, el dengue y el cólera, a consecuencia de los cambios en los patrones de precipitación y temperatura.

También aumentan los casos de enfermedades zoonóticas (que se transmiten de los animales a las personas) debido a la creciente presión ejercida sobre el medioambiente; y son más frecuentes los fenómenos meteorológicos extremos, como los ciclones, los huracanes y las sequías, que pueden contribuir a la desnutrición. En numerosos lugares donde trabajamos actualmente, nuestros equipos atienden a personas con múltiples necesidades sanitarias derivadas de las frecuentes epidemias, la inseguridad alimentaria, los conflictos y los desplazamientos, que se ven exacerbadas por la emergencia climática.

 

Es urgente actuar

De acuerdo con nuestro Pacto medioambiental de 2020, reconocemos la necesidad de hacer cambios reales e inmediatos para ayudar a detener los efectos del cambio climático en la salud. Por ello, nos comprometemos a reducir drásticamente nuestras emisiones en esta década y nos sumamos a las casi 200 organizaciones humanitarias que han firmado la Carta sobre el clima y el medioambiente para organizaciones humanitarias.

Nuestra prioridad, como organización médica de emergencia, siempre será prestar asistencia inmediata a las personas en algunos de los lugares más remotos del mundo, pero debemos encontrar la manera de hacerlo minimizando nuestra huella medioambiental. En MSF, en todo el sector humanitario y en el conjunto de la sociedad, debemos cambiar nuestra forma de operar. No será fácil, pero será cada vez más necesario a medida que el cambio climático agudice las emergencias humanitarias.

“Descarbonizar la ejecución y el apoyo a nuestros proyectos de emergencias médicas en más de 70 países no es una tarea fácil. Pero estamos dispuestos a hacerlo y estamos esforzándonos por encontrar soluciones desde diferentes frentes”, señala Christou. “Si queremos que las generaciones futuras no padezcan más sufrimiento y catástrofes, todas y todos debemos asumir nuestra responsabilidad. La crisis climática es, a fin de cuentas, una crisis de salud y frenar las emisiones ya forma parte de nuestra acción humanitaria”.