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15.04.2019

Brindamos atención a migrantes venezolanos en Colombia

Nuestros proyectos buscan cubrir las necesidades en salud primaria, mental, y planificación familiar. Las mujeres embarazadas son nuestra prioridad; muchas veces llegan sin ningún control previo.

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Un nuevo proyecto que hemos iniciado recientemente en Riohacha, en La Guajira (Colombia), busca cubrir las necesidades sanitarias de migrantes venezolanos, colombianos retornados y población sin filiación al sistema de salud. Estas actividades se suman a las ya existentes en la frontera con Venezuela que opera en Norte de Santander y Arauca.

En Riohacha, atendemos de manera ambulatoria en las instalaciones del Hospital Nuestra Señora de los Remedios, y también desplegaremos nuestros equipos a distintos barrios del casco urbano de la ciudad y en la zona rural del municipio, ofreciendo servicios de salud primaria, planificación familiar, atención en salud mental y trabajo social.

“En estos primeros días de actividades hemos priorizado la atención a mujeres gestantes en nuestros consultorios. Las pacientes que llevamos vistas son todas venezolanas y de las embarazadas, la mayoría llega sin ningún tipo de control previo, en su segundo trimestre de embarazo”, explica Elsa Soto, coordinadora del proyecto tras mencionar que "es preocupante, porque el control previo es esencial para la prevención e identificación de complicaciones y enfermedades". Soto recalca que, si bien los pacientes están asentados en Riohacha, también han recibido gente procedente de zonas rurales y municipios vecinos.

La apertura de este proyecto se suma a las actividades de salud primaria y mental dirigidas a la población procedente Venezuela, tanto venezolanos como colombianos retornados, que desde el año pasado desarrollamos en los departamentos fronterizos de Norte de Santander y Arauca.

Tras varias intervenciones puntuales por parte de nuestro equipo de emergencias en Norte de Santander, desde noviembre de 2018 hemos ido abriendo de forma progresiva puntos de atención para la población migrante venezolana en hospitales y centros de salud de los municipios de Tibú, Puerto Santander y en el corregimiento La Gabarra. Y desde enero de este año en Tame, Saravena y Arauquita, en el departamento de Arauca.

En estos municipios, ofrecemos servicios de atención primaria para niños y adultos, atención en salud mental y servicios de salud sexual y reproductiva, incluyendo controles pre y post natales, planificación familiar e interrupción del embarazo no deseado.

Uno de nuestros equipos en Tame se encarga específicamente de asistir a los más de mil venezolanos caminantes que entran mensualmente a Colombia por la zona de Arauca con intención de continuar hacia otras ciudades o países de la región.

Durante el primer trimestre del 2019 se han realizado en todos los proyectos más de 9.800 consultas médicas y de enfermería, de las cuales del 40% han sido para menores de 5 años. Estos datos, junto a las casi 2.300 consultas de planificación familiar y 71 interrupciones seguras del embarazo, muestran la urgente necesidad de ampliar el acceso y la cobertura médica que reciben actualmente los migrantes y refugiados venezolanos, con mayor urgencia aún en los ámbitos de la salud sexual y reproductiva.

“Las patologías que se están encontrando en los diferentes puntos de atención de Norte de Santander y Arauca son afecciones cutáneas, infecciones respiratorias, síndrome osteomuscular, infecciones urinarias y afecciones ginecológicas, además de enfermedades crónicas que no estaban recibiendo un seguimiento adecuado en Venezuela”, explica María José Usach, nuestra coordinadora médica en Colombia.

Según ella, estas patologías muchas veces se ven agravadas por las condiciones precarias en las que se ven forzados a vivir muchos emigrantes y refugiados venezolanos. La atención psicológica es también de enorme importancia debido a que la migración implica un trastorno profundo de sus vidas cotidianas y la mayoría de las veces afecta su dignidad como personas. En lo que va del año, 450 personas han sido atendidas por nuestros psicólogos con sintomatologías relacionadas sobre todo con ansiedad y depresión.

“La llegada masiva de población venezolana a Colombia ha desbordado la capacidad de respuesta local. El sistema de salud colombiano no puede hacer frente en solitario a las necesidades de salud del alrededor de un millón de venezolanos que –estimamos- vive en el país en situación regular o irregular. Por ello, es indispensable canalizar fondos internacionales para garantizar el adecuado acceso a la salud”, subraya nuestra coordinadora general en Colombia, Ellen Rymshaw.

“La violencia derivada de la presencia y los enfrentamientos entre diferentes actores armados en las zonas fronterizas de Arauca y Norte de Santander afecta especialmente a buena parte de la población venezolana y hace más compleja la llegada de ayuda a las zonas rurales”. En la zona operan diferentes grupos criminales y es notoria la presencia de elementos del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y Ejército Popular de Liberación (EPL).

El deterioro de las condiciones de vida en Venezuela a causa de la aguda crisis política, económica y social de los últimos años ha tenido un impacto negativo en la capacidad de la población de acceder a los servicios de salud y ha empujado a más de 3,4 millones de ciudadanos a tener que salir del país.  

Carla M, de 32 años y tres hijos, llegó a Tibú procedente de Ciudad Ojeda (Zulia) a finales de 2018, cuando el racionamiento que tenía que imponer a su familia amenazaba con tener que dejar a sus pequeños, de 10, 7 y 3 años, sin una de las tres comidas principales.

“Ya habíamos reducido raciones al máximo, ya lo habíamos vendido todo, la nevera, los muebles. Yo ya había dejado mi tienda de comestibles, luego me dediqué a la venta ambulante, ahora ya no tenía qué vender. El salario de mi marido, trabajador en Petróleos de Venezuela (PDVSA), ya no daba para comer”. Carla se ha asentado con su familia en un solar facilitado por un vecino de Tibú, cobijados en tiendas de campaña improvisadas. Visita nuestro hospital por los problemas en la piel de una de sus hijas, “que se deben a la humedad que hay en el asentamiento”, para lo que recibe un tratamiento por parte de los médicos de la organización. Ella lo agradece porque “en Venezuela, en los hospitales faltan enfermeros, faltan muchos medios, no había vacunas para los pequeños, o no todas las dosis necesarias o no llegaban a todos”.

Trabajamos en Colombia desde 1985. Actualmente, contamos con cinco proyectos médico humanitarios en el país: La Guajira, Norte de Santander, Arauca; Buenaventura y un equipo de emergencias en Nariño.