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03.09.2018

Etiopía: casi un millón de desplazados necesitan asistencia urgente

El reciente aumento de la violencia entre comunidades en el sur del país ha agravado aún más las graves lagunas ya existentes en la prestación de refugio, agua, saneamiento e higiene. Las condiciones de vida son muy preocupantes y aumenta el riesgo de enfermedades contagiosas.

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El reciente aumento de la violencia entre comunidades ha conllevado al desplazamiento de más de 900.000 personas en la zona fronteriza entre Gedeo y West Guji, en las regiones etíopes de Oromía y la Región de las Naciones, Nacionalidades y Pueblos del Sur (SNNPR).

Después de una evaluación inicial de la crisis, hemos lanzado una respuesta de emergencia para abordar las necesidades más urgentes de los desplazados.

"Dada la magnitud de la emergencia y con tantas personas desplazadas de sus hogares en tan poco tiempo, lo prioritario es obtener refugio, artículos de primera necesidad, agua, higiene y servicios sanitarios", señala Alessandra Saibene, nuestra coordinadora de emergencia.

"La mayoría de la gente abandonó su hogar a toda prisa y llegó sin nada. Las familias duermen en el suelo en edificios vacíos, como escuelas o iglesias. En ocasiones incluso sin un techo y con hojas de plátano o un plástico para taparse", añade.

Ya antes de la crisis actual, la región era uno de los lugares con mayor densidad de población del país. La rápida afluencia de desplazados ha limitado aún más los recursos disponibles y los servicios públicos. A pesar de una intervención liderada por el Gobierno que brinda atención sanitaria, alimentos y artículos de primera necesidad, aún existen graves lagunas en la prestación de refugio, agua, saneamiento y servicios de higiene. Además, las condiciones de vida son muy preocupantes.  

Según Saibene, cuando tantas personas “viven juntas en condiciones de hacinamiento, con acceso limitado a agua limpia y sin las letrinas necesarias, el riesgo de brotes de enfermedades contagiosas es muy alto. Debemos actuar rápidamente para mejorar las condiciones en los sitios donde se alojan las personas desplazadas, de lo contrario la situación empeorará".

MSF, junto con otros actores humanitarios, estamos construyendo con urgencia letrinas e instalando infraestructuras de agua y saneamiento en los distritos de Kochere y Gedeb. También estamos llevando agua potable en camiones y mejorando la higiene y el acceso al agua en los centros sanitarios locales.

Además, apoyamos a centros de salud y hospitales con servicios médicos de atención primaria y secundaria. El objetivo, distribuir artículos de primera necesidad como mantas y utensilios de cocina.

"Estamos trabajando con la Oficina Regional de Salud de Etiopía para garantizar que las personas tengan acceso a una atención sanitaria básica que salve vidas. Nuestros equipos médicos han realizado más de 19.000 consultas externas, de las cuales unas 6.700 han sido a niños menores de 5 años. También hemos apoyado al Gobierno con una campaña de vacunación para niños protegiéndolos contra el sarampión", señala Saibene.

La mayoría de los pacientes en nuestras instalaciones sanitarias padecen diarrea, parásitos intestinales, infecciones del tracto respiratorio y de la piel causadas por las condiciones de vida deficientes, con hacinamiento y la falta de agua limpia.

Las condiciones pueden empeorar drásticamente con la llegada del frío y la próxima temporada de lluvias; lo que puede afectar terriblemente a la salud de las personas. Por ello, en estrecha coordinación con las autoridades, nuestros equipos están listos para poner en funcionamiento rápidamente todas las medidas preventivas necesarias para proteger a la población.

"Durante la temporada de lluvias, los recursos alimentarios de los hogares se agotan casi por completo. Por ello es necesario garantizar una distribución general de los alimentos durante toda la crisis para evitar la desnutrición. Es necesario que las organizaciones no gubernamentales y las autoridades locales den una respuesta rápida y sostenida, además de contar con el compromiso continuo de los donantes", concluye Saibene.