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07.03.2017

Etiopía: para luchar contra la diarrea acuosa aguda, la rapidez es clave

La propagación de la diarrea acuosa aguda en el último año se ha cobrado muchas vidas en Etiopía, donde miles de personas han sufrido deshidratación severa. Intervenimos con rapidez en las comunidades que sufren esta enfermedad potencialmente fatal.

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Habtamu Abayné se sienta cómodamente y sonríe desde su cama en nuestro centro de tratamiento en Kebridehar, en el centro de la Región Somalí. En los últimos días ha experimentado una recuperación constante de la diarrea acuosa aguda que sufría, una enfermedad potencialmente mortal.

“Siento que los médicos y enfermeras me han dado una segunda oportunidad”, asegura. “Pero no solo se trata de mí. Toda mi familia depende del dinero que puedo ganar; sin él temo que caigan en la miseria”.

No hace mucho que Habtamu llegó a Kebridehar para empezar un nuevo trabajo en la construcción. Sin embargo, dos semanas más tarde cayó enfermo de diarrea acuosa aguda. Cuando lo trasladaron al centro de tratamiento, estaba inconsciente. Los amigos que lo trajeron pensaron que se estaba muriendo.

“Aunque tenía miedo a morir, sobre todo no quería que fuera tan lejos de casa, donde soy un extraño”, explica Habtamu.

Más de 7.000 casos en siete meses

Desde marzo de 2016, se han detectado y tratado miles de casos de esta enfermedad contagiosa potencialmente mortal en Etiopía. Nuestros equipos empezaron a tratar a pacientes en Gedeo, en el sur del estado de Naciones, Nacionalidades y Pueblos del Sur (NNPS).

La enfermedad continuó propagándose hasta llegar a la capital, Addis Abeba, la Región Somalí y el estado de Oromía. Esta intervención se realizó con el pleno apoyo de la Dirección Regional de Salud (RHB).

Desde julio de 2016 hasta mediados de enero de 2017, hemos tratado más de 7.200 casos en la Región Somalí.

“Necesitábamos la rápida intervención de MSF y la Dirección Regional de Salud para reducir los niveles de diarrea acuosa aguda en las ciudades y pueblos cercanos a Degahbur”, recuerda Mohamed Bashir, director del hospital de Degahbur, donde hemos establecido nuestra base. “Durante la respuesta a esta epidemia hemos aprendido una gran lección que nos permitirá hacer frente a futuros brotes”.

La diarrea acuosa aguda se propaga a través de las bacterias presentes en las heces cuando las condiciones sanitarias y de higiene personal son inadecuadas.

Afortunadamente, si se les proporciona el tratamiento adecuado, la mayoría de los afectados se recupera rápidamente.

La diarrea acuosa aguda puede propagarse rápidamente con los movimientos de población. Con un rápido aumento en el número de casos, los sistemas de salud pública pueden verse en dificultades para afrontar el aumento de la carga.

Nuestra asociación con la Dirección Regional de Salud permitió el establecimiento de centros y unidades (más pequeñas) de tratamiento que podían desplegarse en regiones donde había un número significativo de casos.

Hasta un litro menos por hora

Los síntomas de la diarrea acuosa aguda pueden incluir náuseas, vómitos y diarrea repentinos que resultan incontrolables. En casos extremos, la pérdida de líquido puede alcanzar hasta un litro por hora, lo que puede conducir a una rápida deshidratación y posteriormente a la muerte si no recibe tratamiento.

Solo una de cada diez personas infectadas desarrolla los signos y síntomas típicos de la diarrea acuosa aguda, por lo general en el plazo de unos pocos días desde el momento de la infección.

”La clave del tratamiento es la velocidad”, explica Kate Nolan, nuestra coordinadora general en Etiopía. “Si somos capaces de llegar a una región determinada cuando se detectan los primeros casos, desplegamos nuestros centros de tratamiento y podemos llegar a tantas personas como sea necesario”.

“Y existen otras estrategias para reducir la incidencia de esta enfermedad que requieren la cooperación de todas las agencias de ayuda con capacidad de intervención”, añade.

“Por ejemplo, la mejora de los sistemas de suministro de agua y saneamiento en un área concreta nos permiten generar un gran impacto. También podemos impartir formación a la población sobre buenas prácticas, como lavarse las manos y proteger a sus familias.