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Diarrea

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La diarrea suele ser un síntoma de una infección del tracto digestivo, causada por bacterias, virus o parásitos; en otras ocasiones, aparece simplemente por problemas digestivos o una absorción incompleta o defectuosa de los nutrientes del contenido intestinal. Las personas desnutridas o inmunodeprimidas son las más vulnerables, y en especial los niños más pequeños. De hecho, las enfermedades diarreicas son la segunda causa de muerte entre los menores de 5 años: según la Organización Mundial de la Salud, matan a unos 760.000 niños en esa franja de edad cada año.

¿Qué es la diarrea aguda?

La diarrea aguda se define como la emisión de al menos tres deposiciones líquidas al día durante menos de dos semanas. El organismo pierde entonces el agua y las sales necesarias para la supervivencia; por eso, la mayor parte de las muertes por enfermedad diarreica se deben a la pérdida de agua, sales y minerales. Clínicamente, se distinguen dos tipos: la diarrea simple sin sangre y la diarrea con sangre.

La diarrea simple, sin sangre, es de origen viral en un 60% de los casos (rotavirus o enterovirus); también puede ser bacteriana (por ejemplo, la Vibrio cholerae, causante del cólera) o parasitaria (como la giardiasis). Otras patologías como el paludismo, la otitis media aguda o las infecciones respiratorias (como la neumonía) pueden ir acompañadas de este tipo de diarrea. Asimismo, los niños con desnutrición severa suelen tener diarrea no infecciosa por mala absorción de nutrientes.

La diarrea con sangre o disentería también puede ser de origen bacteriano (en el 50% de los casos se trata de shigelosis) o parasitaria (como la amebiasis intestinal).

¿Cómo se transmite?

La transmisión de las diarreas de origen infeccioso puede ser directa (de una persona a otra como resultado de una higiene deficiente) o indirecta (por ingestión de agua, alimentos contaminados o transmisión aérea). Estas enfermedades pueden propagarse muy rápidamente y por eso tan importante es su prevención como su tratamiento.

¿Cómo se diagnostica?

Además de la frecuencia de deposiciones líquidas, la diarrea puede identificarse gracias a los signos de deshidratación en el enfermo (según la gravedad, ojos hundidos, ingesta de agua con avidez o incapacidad de ingesta de agua, pérdida de elasticidad de la piel, estado de ánimo irritable o letárgico, falta de diuresis, estado de shock hipovolémico, etc.). Después, se busca la presencia de otros signos que pueden indicar el tipo de enfermedad: diarrea acuosa (cólera, Escherichia coli), vómitos abundantes (cólera), fiebre (salmonelas, diarrea viral), presencia de sangre roja en las heces (shigelosis o amebiasis), etc.

¿Cómo se trata?

La consecuencia más grave de las enfermedades diarreicas es la deshidratación, por lo que el tratamiento combate en primer lugar la pérdida de agua y electrolitos (sodio, cloruro, potasio y bicarbonato), mediante rehidratación bien con una solución de sales de rehidratación oral (SRO, que constan de agua, electrolitos y azúcar), bien con perfusión intravenosa. Administrar un suplemento de zinc puede reducir los episodios de diarrea y esto es sobre todo crucial en el caso de los niños más pequeños. También tiene que prevenirse la desnutrición mediante alimentos ricos en nutrientes. Y según los casos, se administran antibióticos o antiparasitarios o se tratan las causas subyacentes de la diarrea (por ejemplo la malaria o la neumonía).

¿Cómo se previene?

Una parte importante de estas enfermedades pueden prevenirse mejorando el acceso a agua potable y a servicios adecuados de saneamiento (por ejemplo, letrinas) y promocionando la higiene tanto para el lavado personal como en la preparación de alimentos. La nutrición adecuada es también una forma de prevención.

Existe además una vacuna contra el rotavirus, que provoca la gran mayoría de diarreas simples y unas 450.000 muertes infantiles todos los años. Mediante la vacunación, las infecciones por rotavirus pueden reducirse en un 74%, y sin embargo la cobertura mundial de inmunización es de solo el 19%. Una de las principales causas es el elevado precio de la vacuna, en un mercado sin apenas competencia: solo la fabrican dos farmacéuticas, GSK y Merck.

MSF y la diarrea

En los proyectos regulares, nuestros equipos se encuentran a menudo con casos de diarrea, en especial en niños. La frecuencia puede dispararse en situaciones de emergencia, como pueda ser entre poblaciones desplazadas en asentamientos donde las medidas mínimas de saneamiento, higiene y agua potable no están garantizadas; esto, sumado al hacinamiento en el que viven las familias, puede propagar rápidamente un brote. Nuestros equipos proporcionan tratamiento médico, además de encargarse de las medidas de prevención cuando es necesario: potabilización de fuentes de agua o distribución de agua potable, construcción de letrinas o actividades de promoción de la higiene.

 

“Está llegando la estación de lluvias y, por culpa de la congestión del campo de desplazados, hemos empezado a ver que la gente defeca a campo abierto y que se forman largas colas en las fuentes de agua porque estas no tienen la suficiente presión. Los casos de diarrea aguda están aumentando, así que hemos reforzado nuestras medidas de vigilancia para asegurarnos de poder prevenir brotes epidémicos”.

Juan Prieto, coordinador general de MSF en Sudán del Sur, a propósito de la situación en el campo de Protección de Civiles de la ONU en Malakal (2015).