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17.12.2020

La salud mental de los refugiados en las islas griegas paga el peaje de las terribles condiciones de los campos

El 60% de los nuevos pacientes de nuestra clínica en Samos en noviembre expresaron pensamientos suicidas y el 37% fue considerado en riesgo de suicidio.

Osama vive en el campo de Vathy con su mujer y sus dos hijos.
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Más de tres meses después del incendio que destruyó Moria y a pesar de las promesas de la UE de que nunca más habrá otro Moria, más de 15.000 mujeres, hombres y niños continúan atrapados a las puertas del invierno en condiciones inseguras y humillantes en las islas griegas del Egeo. Nuestros equipos de salud mental en Lesbos y Samos siguen observando niveles graves de sufrimiento mental en nuestros pacientes mientras continúa la política europea de contención en las islas.

En Samos, 3.500 personas están hacinadas en condiciones miserables en un centro diseñado para 648. La mayoría viven en tiendas y carpas en el bosque junto a la instalación oficial, sin acceso a suficientes duchas y saneamiento ni a refugios adecuados ni preparados para el invierno. Nuestro equipo de salud mental en el campo de Vathy ha comprobado, en fechas recientes, un aumento preocupante en los pacientes que presentan síntomas graves. En noviembre, 6 de cada 10 de los nuevos pacientes de la clínica de MSF expresaron pensamientos suicidas y el 37% fue considerado por los profesionales médicos de la organización en riesgo de suicidio.

En Lesbos, más de 7.000 solicitantes de asilo, 2.500 de ellos niños, continúan viviendo en tiendas de campaña que sufren frecuentes inundaciones debido a que no están preparadas frente a los elementos y el campo está ubicado en un lugar muy expuesto a los mismos. El horrible episodio, conocido hace unos días, de la violación de una niña de tres años dentro del campo ha hecho patente la insuficiencia de las medidas de protección disponibles en el campamento, así como la urgente necesidad de un alojamiento seguro y digno para los más vulnerables. Tras el incendio y el traslado a la nueva instalación, nuestros psicólogos infantiles han seguido identificando síntomas preocupantes en los pacientes que han desencadenado diferentes problemas como sonambulismo, pesadillas, comportamiento regresivo, autolesiones e ideas suicidas. En 2020, nuestros psicólogos infantiles han tratado 49 casos de niños con ideaciones suicidas y tentativas de suicidio.

“Tras cada evento crítico y dañino, como los incendios, el reciente terremoto o el confinamiento encierro, hemos comprobado un incremento de los casos graves en nuestra clínica, con un aumento muy preocupante de pensamientos suicidas y auto lesivos de las personas atrapadas en el campo”, explica Lindsay Solera-Deuchar, psiquiatra de MSF en Samos.

La contención prolongada en condiciones de vida precarias y la continua incertidumbre con respecto a las solicitudes de asilo contribuyen a agravar las dificultades de salud mental entre los residentes del campo, muchos de los cuales ya han experimentado eventos traumáticos en su país de origen o durante su viaje a Grecia. Si no se abordan estos problemas, es imposible brindar un tratamiento eficaz a nuestros pacientes. Necesitan un entorno seguro y estable para poder recuperarse", añade Lindsay.

Thanasis Chirvatidis, psicólogo infantil de MSF en Lesbos, ahonda en este análisis: “Seguimos viendo desesperanza, desesperación, síntomas depresivos y algunos casos extremos de psicosis reactiva, autolesiones e ideas suicidas. Los casos más graves que vemos entre menores son en niños que quieren estar aislados o incluso manifiestan el deseo de terminar con sus vidas. Quieren estar dentro de la tienda todo el tiempo, no quieren socializar y desean morir de verdad, para detener el dolor, para dejar de sentirse así".

A pesar de las promesas de la UE, los incendios en Moria, Samos y Chios no han acabado con la lógica dañina de la contención en las islas y miles de personas van a tener que afrontar otro invierno en condiciones inhumanas, expuestas a los elementos, en una absoluta desesperación y, esta vez, en medio de un pandemia mundial”, afirma Stephan Obberreit, nuestro coordinador general en Grecia.

 

Un escenario distópico

“Para empeorar las cosas, las perspectivas son aún más descorazonadoras. A 5 kilómetros del campo de Vathy, en un lugar aislado y a la espera de ser inaugurado, se ha construido un nuevo ‘centro de recepción e identificación polivalente’. En Lesbos se va erigir otra instalación. Un extenso alambre de espino intenta contener a las personas e incluso rodea los parques infantiles. Seamos muy claros, estos planes distópicos solo renovarán la inaceptable estrategia de migración de la UE, estrategia que provocará un sufrimiento humano mayor y, a la par, lo hará aún más invisible", concluye Stephan.

MSF instamos a las autoridades de la UE y griegas a trasladar de inmediato a todos los solicitantes de asilo, especialmente a los más vulnerables, a un alojamiento seguro y a reconsiderar el inadmisible compromiso de crear campos nuevos, grandes y cerrados en las fronteras y que solo atraparán aún más a los refugiados y agravarán sus problemas de salud mental. Las autoridades griegas también deben tomar medidas para mejorar las garantías especiales para los pacientes de salud mental en las islas y evacuar a los más vulnerables a un alojamiento seguro en el continente o en otros estados de la UE.