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08.09.2021

De Moria a los campos-prisión

La Unión Europea y sus Estados miembros niegan la dignidad a migrantes y solicitantes de asilo en las islas griegas cuando se cumple un año del terrible incendio de campo en Lesbos.

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Durante los días 8 y 9 de septiembre de 2020, varios incendios arrasaron el tristemente célebre campo de migrantes de Moria, un evento que no tardó en convertirse símbolo del fracaso total del enfoque de la Unión Europea basado en los conocidos como hotspot, los centro de recepción y registro de migrantes, en las islas griegas.

Un año después de las promesas de la UE de un “nuevo comienzo” en materia de migración, los líderes europeos y griegos continúan negando la más básica dignidad a los solicitantes de asilo y a los migrantes que buscan seguridad en Europa, mientras su plan de construir campos parecidos a prisiones en las cinco islas del Egeo septentrional continua avanzado.

“En Grecia, el futuro parece más distópico que nunca, quienes logran cruzar el mar siguen viviendo en campos miserables en las islas griegas. Es una trágica ironía que mientras el mundo observa los últimos acontecimientos en Afganistán, la UE y Grecia están inaugurando un nuevo centro similar a una prisión para atrapar a los refugiados en la isla de Samos. Esta es la mejor demostración de la crueldad de las políticas migratorias de la UE”, afirma Konstantinos Psykakos, nuestro coordinador general en Grecia.

 

Lesbos, Grecia, 9 de septiembre de 2020. Campo de Moria. El día después de que un incendio destruyese la mayor parte del campo, estalló un segundo gran incendio, quemando lo que poco que quedaba.

Nuestros pacientes continúan reportando cómo la situación del limbo en las islas, los procesos de asilo arbitrarios y acelerados, el miedo a la deportación y las precarias condiciones de vida contribuyen al deterioro de su salud, tanto física como mental. Los niños y niñas que buscan apoyo de salud mental en nuestra clínica en Lesbos, a menudo presentan comportamientos regresivos –como agresión, retraimiento e incontinencia urinaria– o retrasos en el desarrollo cognitivo, emocional y social.

Las personas que han experimentado un trauma significativo tienen dificultades para procesar sus recuerdos más angustiantes y tienen miedo durante gran parte del tiempo. Los síntomas del trastorno de estrés postraumático y del trastorno depresivo se encuentran entre los más predominantes vistos por nuestro personal médico, llegando a cerca o más del 50% tanto en pacientes pediátricos como en los adultos.

“No hay diferencia entre el antiguo campamento de Moria y el de Kara Tepe. Los procedimientos son los mismos. Es el mismo sistema. Como persona enferma, siento que voy de mal en peor día a día. El Parlamento Europeo, la Unión Europea, saben lo que está pasando en este campo vergonzoso, pero nadie puede sentirnos”, explica Ali*, un superviviente de tortura en Siria que ha estado en Lesbos durante un año y seis meses.

 

Lesbos, Grecia, 9 de septiembre de 2020. Campo de Moria tras el incendio que lo destruyó.

“Estamos en malas condiciones de salud mental. En este momento, no sé si podemos ser reconocidos como solicitantes de asilo o si seremos rechazados otra vez”, afirma Mariam*, madre de una niña de 2 años de Afganistán que ya lleva dos años en Lesbos. “Hasta ahora, mi hija nunca ha estado en un parque. Tenemos problemas para obtener permiso para salir del campo. Mi pequeña tiende a tener comportamientos agresivos por lo que ha presenciado aquí. No le gusta jugar, reír, hablar o jugar con muñecos”, continúa.

Recientemente, nos trasladamos a una ubicación cerca del campo de Kara Tepe, donde nuestro equipo vacuna a niños y a niñas contra las enfermedades infantiles comunes y ofrece servicios de salud sexual y reproductiva a las mujeres refugiadas, mientras continúa ofreciendo atención de salud mental a niños y niñas y adultos en la clínica en Mitilene.

A medida que se agravan varias crisis humanitarias en el mundo, MSF pedimos una vez más a la Comisión Europea, Grecia y los Estados europeos que implementen políticas que se centren en proteger y ayudar a las personas refugiadas y solicitantes de asilo en lugar de disuadir, detener y deportar a quienes buscan seguridad en Europa.

Para esto, es imprescindible dejar de construir centros para encerrar a las personas en cárceles, como los que hay en las islas griegas, y fomentar políticas de recepción humanas y dignas. Todos los centros en las islas griegas deben tener como único propósito la prestación de asistencia urgente y la facilitación de la reubicación de los solicitantes de asilo recién llegados a estructuras de recepción seguras en toda Europa.

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