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11.07.2018

Heridos de guerra en Mosul: Anoud y Bushra solo quieren que su familia vuelva a estar unida

Estas dos hermanas iraquíes vieron cómo bombardeaban su casa. Han sufrido un año tratando desesperadamente de encontrar tratamiento para sus heridas. Anoud tiene metralla en el ojo izquierdo; Bushra en la cabeza.

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Las cicatrices en la cara de Anoud, de 18 años, son solo una muestra del dolor que ha soportado durante el año pasado. En 2017, la casa de su familia en Hawija, en el centro de Irak, fue bombardeada.

La pérdida y el daño eran inimaginables. Durante el año pasado, su familia se ha ido separando mientras trataban desesperadamente de encontrar atención médica para sanar sus heridas.

Actualmente, Anoud está cuidando a su hermana de 8 años, Bushra, que está recibiendo tratamiento en nuestra unidad quirúrgica y de atención posoperatoria en el este de Mosul.

Esta es la historia de Bushra y Anoud:  


Anoud, 18 años:

Era el quinto día de Ramadán del año pasado cuando ocurrió el ataque. Estábamos en nuestra casa en Hawija. En ese momento, llevábamos cinco días de ayuno. Estábamos sentados en el jardín. Un cohete golpeó la casa de nuestro vecino. Corrimos para ver si nuestros vecinos estaban bien y los trajimos a todos a la casa de mi padre. Y ese fue el momento en que nuestra casa fue bombardeada

Perdimos una hermana y un hermano en el ataque. Todos los demás resultamos heridos. Mi madre perdió la pierna. Tengo metralla en mi ojo izquierdo, en mi mano y en mi pierna. También me rompí la pierna. El ojo de mi hermana menor resultó gravemente herido y sus manos quedaron destrozadas.

La metralla golpeó contra la rodilla de Bushra y la dañó gravemente. Ahora no tiene rótula. También tiene metralla en la cabeza. Todavía la tiene allí y los médicos no quieren moverla porque dicen que cualquier movimiento podría ser fatal. También tiene metralla en el pecho, en la mano y en el ojo. No puede ver del todo. Si solo usa el ojo derecho, no puede mirar directamente, tiene que mirar hacia la izquierda. 

Nos llevaron al hospital Hawija, pero allí no pudieron tratarnos. Entonces nos llevaron a Shirqat. Mi madre y yo nos quedamos aquí, pero no pudieron tratar a Bushra y a mi otra hermana pequeña. Las enviaron a Tikrit, pero allí tampoco pudieron tratarlas, así que las derivaron al hospital de Kirkuk, donde una ONG las ayudó.  

Bushra y mi otra hermana pequeña fueron llevadas a Sulaymaniyah (en el noreste de Irak) para recibir tratamiento durante seis meses, así que nos separamos. 

Ahora mi madre está en el Líbano con mi hermana más pequeña, donde le están tratando sus heridas. Llevan allí dos meses. Hablé con ellas anoche y mi madre me confirmó que mi hermana había perdido el ojo. Los médicos le operaron las manos y ahora las tiene bien. Si se hubiera quedado en Irak, le habrían amputado las manos. Vuelven dentro de ocho días. 

He olvidado mucho de lo que sucedió. Fueron hechos realmente horribles y pasé los primeros seis meses casi dormida. No era yo misma. Era como si estuviera soñando despierta. Solo me desperté cuando vi a mis dos hermanos. Mi padre es el único que recuerda lo que sucedió y me lo cuenta.  

Mi padre y uno de mis hermanos viven ahora en el campamento de Jedaah. Mi padre sufrió un ictus. Es mayor y está solo la mayor parte del tiempo en el campamento. La vida es realmente dura.

Bushra sigue preguntando por mi madre, pero no hay nada que pueda hacer al respecto. Tras regresar de Sulaymaniah, Bushra se encontraba bien y jugaba. Pero no podía enderezar la pierna ni hacer nada con ella, y después se le infectó la herida. 

Otra ONG nos derivó a este centro de MSF. Hace ocho días que estamos aquí. Los servicios son realmente buenos. Han operado la rodilla de Bushra un par de veces.

Todavía me duele mucho la pierna al caminar. Ayer por la mañana me hicieron radiografías de la pierna y de toda la metralla que tengo en las manos para ver qué pueden hacer.

Solo quiero que mi familia vuelva a estar unida y que no pase nada más.

Esta es mi historia. Se la explico a todos los que se acercan a mí. Incluso cuando vienen los médicos o las organizaciones, hablo de eso. Me gusta contar mi historia porque me alivia la mente y el alma. Así que cuando me estreso y me siento triste, es lo que hago".

Bushra, 8 años  

"No estoy yendo a la escuela por ahora. Regresaré a la escuela cuando me cure. Quiero aprender cosas y hacer amigos allí. Quiero aprender para poder leer y escribir. 

En el campamento de Jedaah, juego con mis amigos. Jugamos y dibujamos. Dibujo juguetes, flores, peces, mariposas y cosas así. 

En el campamento, vamos a la guardería. Nos traen cuadernos, dibujamos, coloreamos y escribimos cartas.

En el pasado, fue divertido con todos mis hermanos y hermanas. Jugábamos con cuadrados y dibujábamos en una pizarra. 

Quiero mucho a mi hermana porque me cuida. Ojalá toda mi familia pudiera volver a estar unida. Para curarnos y ponernos mejor, y vivir juntos de nuevo".