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28.11.2017

Mosul, Irak: del caos a la atención médica

Nuestros equipos reconstruyen y habilitan los servicios vitales de uno de los hospitales devastados por la guerra. Nicholas Papachrysostomou, nuestro coordinador en el país, relata los desafíos para salvar vidas durante la fase de recuperación de la ciudad.

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Nicholas Papachrysostomou, nuestro coordinador en Irak, era el responsable del proyecto en el Hospital Escuela de Pediatría Al Khansaa en el este de Mosul, recientemente traspasado al Departamento de Salud de Irak. En esta entrevista nos relata cómo los iraquíes que regresan a la ciudad deben pagar altos precios para acceder a los hospitales. Muchos sufren desnutrición, diarreas y complicaciones que pueden llegar a ser mortales. La reconstrucción de los servicios médicos esenciales es crucial para salvar vidas durante la fase de recuperación de posguerra de la ciudad. 

¿Podrías describir el sistema de salud en Mosul?

Mosul ha pasado por un proceso terrible y doloroso para poder llegar al punto en el que se encuentra hoy. Hay una falta de acceso a la atención médica y hay escasez de servicios. Esto incluye la falta de equipo, personal sanitario y medicamentos. El número de personas que regresan está aumentando, pero pocos hospitales están en funcionamiento. Es una situación desesperada.

El este de la ciudad está menos afectado y la vida va regresando lentamente a la normalidad. Sin embargo, el oeste de Mosul está destruido. Para los que regresan es muy difícil tener acceso a la atención médica. La mayoría de los hospitales están cerrados, la mayoría de las clínicas de salud primaria no cumplen con los estándares ­–en términos de personal y suministros– y los pacientes deben pagar una tarifa para poder acceder a los hospitales.

Para nosotros, una tarifa de 2,000 dinares iraquíes (1,45 euros) para entrar al hospital es asumible, pero para una persona que acaba de regresar es mucho dinero. Si tienen niños que necesitan asistencia médica es probable que no puedan pagar el tratamiento. Además, muchas personas tienen que caminar largas distancia para poder llegar a las instalaciones médicas porque no pueden pagar un viaje en taxi o el transporte público. Esto dificulta que puedan llegar en un solo día.

¿Qué tipo de problemas encontraron nuestros equipos?

Las personas que vienen al hospital Al Khansaa a menudo padecen diarrea e infecciones respiratorias. Algunas personas que vienen de los campos y del oeste de Mosul sufren desnutrición, no tienen acceso a alimentos. Las madres estaban diluyendo la leche de sus hijos porque, con el Estado Islámico, el precio de una lata de leche en polvo es demasiado elevado. Y como las madres estaban dando a sus hijos leche diluida, los niños perdían peso.

Cuando un paciente está severamente desnutrido puede enfrentarse a diversas complicaciones que pueden llevar a la muerte. El sistema inmune está debilitado, así que su cuerpo no reacciona normalmente ante las infecciones. Una pequeña infección puede provocar la muerte.

Las personas que viven en la zona oeste de Mosul se enfrentan a los mayores desafíos. Gestionamos uno de los dos únicos hospitales funcionales en la zona, pero el acceso a la atención médica sigue siendo un obstáculo porque el número de personas que están regresando supera con creces la capacidad de las infraestructuras sanitarias en esa parte de la ciudad. Muchas personas no pueden pagar taxis o transporte público para llegar a Al Khansaa si lo necesitan; y nos enfrentamos a muchos problemas para dar seguimiento a los pacientes que no pueden costearse los necesarios viajes al hospital.

Muchos de los pacientes atendidos por desnutrición aguda mejoran cuando llegan al hospital, pero después vuelven a su casa y no regresan para las consultas de seguimiento. Los pacientes que atendemos después de que se ausentan por un largo tiempo tienen desnutrición aguda otra vez.

¿Qué ha hecho MSF en el hospital Al Khansaa?

Cuando comenzamos a trabajar aquí esto era un caos. Era impresionante mirar dentro del hospital, estaba totalmente destruido. Todo estaba muy sucio y podías ver objetos quemados en los pasillos y en los cuartos de los pacientes.

El proyecto se enfocaba en reestablecer los servicios esenciales en el hospital Al Khansaa, uno de los hospitales más grandes en Mosul. Nuestro objetivo era reconstruir la sala de urgencias, que fue destruida por completo. Restauramos una unidad de cuidados intensivos (ICU) que también había sido destruida, y rehabilitamos una de las salas dentro del departamento de pediatría. Nuestro equipo estableció un programa de nutrición con capacidad para pacientes internos y alimentación ambulatoria. El programa proporcionaba tratamiento a niños con desnutrición aguda severa, muchos de los cuales habían estado viviendo en los campos o en el oeste de Mosul y no habían tenido acceso a una alimentación adecuada.

Cuando abrimos la sala de urgencias, el personal del hospital encontró la motivación para hacer más limpieza y reparaciones. Esto alentó y dio esperanza al personal y a los pacientes.

La unidad de cuidados intensivos es la única de su tipo en Mosul. Es una unidad pequeña con capacidad de cuatro camas, pero es la única oportunidad que tienen los pacientes gravemente enfermos para sobrevivir. Si no existiera, los pacientes con problemas médicos severos morirían.

Nuestro objetivo era abordar la falta de atención médica básica y garantizar que el hospital mejorara en términos de acceso y los servicios. Las personas tenían que pagar por los servicios del hospital y sabemos que esto era un obstáculo para muchos. Así que brindamos incentivos a varios integrantes del personal para que pudieran proporcionar servicios gratuitos. Fue una labor complicada y no todos los servicios fueron gratuitos, pero al menos fue una mejora.

Es de vital importancia que este trabajo continúe. La reconstrucción de los servicios médicos esenciales es crucial para salvar vidas durante esta fase de recuperación de posguerra de Mosul.

 

Entre julio y octubre, nuestros equipos de MSF admitieron a 2.532 personas en la sala de urgencias, 746 en el departamento para pacientes internos y atendieron a 159 niños con desnutrición a través de los programas de alimentación para pacientes internos y ambulatorios en el hospital Al Khansaa, en el este de Mosul.

Entregamos el proyecto al Departamento de Salud en noviembre de 2017 después de cuatro meses de trabajo; y gestionamos otro hospital en el oeste de Mosul.

En Irak, la organización trabaja en las gobernaciones de Dohuk, Erbil, Suleimaniyah, Diala, Nínive, Kirkuk, Saladino, Anbar, Bagdad y Babilonia. Proporcionamos atención médica básica, realizamos programas de nutrición, atención de trauma, cirugías de emergencia, servicios para mujeres embarazadas y madres primerizas, tratamiento para enfermedades crónicas, apoyo en salud mental y actividades de educación en salud.

Comenzó a trabajar en Irak en 1991 y brindamos atención médica vital a comunidades iraquíes vulnerables, personas desplazadas y a refugiados sirios que tienen dificultades para acceder a servicios médicos.