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04.11.2016

Libia: cómo fortalecer un sistema sanitario debilitado por años de conflicto

Tane Luna es doctora especializada en obstetricia y ginecología de Médicos Sin Fronteras (MSF). En junio de 2016, comenzó a trabajar en la maternidad del Hospital General de Al Marj, cerca de Bengasi, al noreste de Libia.

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La doctora describe un hospital afectado por la crisis política y un conflicto que ya dura tres años y que ha obligado a cientos de profesionales sanitarios extranjeros a huir del país.

“Desde la revolución en 2011, Libia ha experimentado una gran inestabilidad. Cientos de trabajadores sanitarios extranjeros que sostenían gran parte de la atención médica y el funcionamiento de los hospitales se han visto forzados a abandonar el país. El resultado, un sistema sanitario sumido en una profunda crisis. En la actualidad, resulta difícil imaginar cómo este país era antes, con edificios intactos y equipamiento y material disponible. Hoy, el sistema sanitario libio se ha desmoronado totalmente”, señala.

El hospital de Al Marj, al noreste del país y donde trabaja la doctora Luna, brinda atención a un área donde viven 400.000 personas.

Esta zona cercana a la ciudad de Bengasi ha permanecido al margen del conflicto y enfrenta a diferentes facciones armadas.

 

900 partos al mes

Hasta 2011, junto a otras organizaciones internacionales, garantizábamos que el hospital contara con una dotación completa de personal. También apoyábamos el centro con material y equipamiento médicos, y mediante la formación de profesionales. 

Sin embargo, la pérdida de ayuda internacional ha dejado al centro en una situación muy complicada.

A pesar del constante cambio de personal, de los problemas de mantenimiento e higiene, de la falta de formación y de un equipo médico inoperativo por falta de piezas de repuesto o de técnicos que lo reparen, el hospital de Al Marj se esfuerza por proporcionar una atención de calidad a miles de mujeres libias.

Así, cada mes, el equipo médico atiende cerca de 900 partos y realiza 150 cesáreas. Se trata de una considerable proporción de cesáreas habitual en las principales ciudades de Libia, aunque plantea un problema en casos de partos múltiples.

Esto se debe a que las cesáreas reiteradas implican un riesgo de ruptura del útero en un embarazo posterior, y este peligro solo puede ser abordado con una atención médica de calidad.

“El personal de Al Marj está compuesto por médicos y enfermeros jóvenes muy dispuestos y con una gran dedicación. Tenía muy buena relación con ellos pero, durante años, carecieron de formación o supervisión. De hecho, no han tenido casi formación en obstetricia y el flujo de trabajo estaba mal organizado. Por ejemplo, el circuito de pacientes no estaba establecido”, explica.

“También padecen la falta de repuestos para sus equipos. La autoclave -el aparato que se emplea para la esterilización del material- solo se puede utilizar cuando está lleno, lo que limita su uso. Además, las puertas de acceso a la sala de cirugía están rotas y no se han reparado, lo que dificulta el control del acceso de familias y otras personas a un área restringida por el riesgo de contaminación”, comenta.

 

Más formación y recursos

Desde 2015, nuestro equipo está formado por siete trabajadores internacionales (de los cuales cinco son profesionales sanitarios) y trabaja en el país codo con codo con sus compañeros libios.

Su función es apoyar el funcionamiento del hospital con formación, donación de equipos y suministros médicos y apoyo financiero.

“Formamos en materia de higiene y en mantenimiento de las instalaciones. Tuve la oportunidad de formar al personal joven en obstetricia; realizamos operaciones quirúrgicas complejas. Se trata de un programa muy exigente para MSF ya que implica una gestión del cambio y el refuerzo del equipo. El objetivo, asumir el amplio trabajo que llevamos a cabo. Todo ello mientras mejoramos las competencias de los jóvenes profesionales libios y que puedan asumir las tareas del personal internacional. Es la primera vez que he trabajado en un proyecto de este tipo, en un entorno complejo y acometiendo una obstetricia con estándares europeos”, concluye la doctora.