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26.07.2017

En México, uno de cada cuatro de nuestros pacientes ha experimentado violencia

En la ciudad de Reynosa, una de las zonas más conflictivas del país, las víctimas de violencia física o sexual sufren trastornos y requieren de servicios de salud mental. Nuestra labor se centra en ofrecerles una asistencia integral y acercarnos a la comunidad.

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Desde febrero de 2017, hemos ampliado nuestras actividades en la ciudad de Reynosa, en la frontera norte de Tamaulipas (México). El objetivo, proporcionar atención médica, psicológica y social directamente a la comunidad en una de las zonas más conflictivas del país.

Estas actividades se suman a nuestro trabajo en el Hospital General Reynosa, donde, durante casi dos años, hemos proporcionado consultas gratuitas y confidenciales de salud mental, y capacitación al personal durante.

Empezamos a trabajar en la colonia Pedro José Méndez a principios de 2017, donde un equipo compuesto por un médico, una enfermera y un psicólogo ofrece atención médica integral en una clínica de medicina general. Además, cuando es necesario, realiza referencias a otras estructuras sanitarias de la ciudad.

Esta colonia es una de las muchas áreas de la ciudad que han presenciado episodios de violencia en los últimos años.

"El equipo médico se enfoca en brindar atención en salud mental a las víctimas de violencia física o sexual", explica el doctor Marcelo Fernández, nuestro coordinador médico en México.

A todas las personas que asisten a la clínica para una consulta médica o psicológica con nuestro equipo, se les pide que contesten un cuestionario relacionado con la violencia. "De cada cuatro pacientes que asistimos, uno ha sido víctima de algún tipo de violencia", describe.

Traumas y fobias

Y es que el contexto volátil de la ciudad y las tensiones vividas por la sociedad civil durante la última década ha impactado en la salud mental de muchos de sus pobladores. "En los últimos meses, hemos detectado trastornos psiquiátricos muy significativos ", afirma el doctor Fernández. "Vemos personas que sufren de aislamiento y fobias; personas que tienen miedo de salir de sus casas. Y cuando salen, lo hacen para hacer trayectos muy precisos", añade.

En la semana siguiente a cada brote de violencia, la clínica se suele quedar vacía. "Los pacientes solo vienen si tienen una enfermedad que requiere atención urgente", comenta, tras señalar que la vida pública está disminuyendo.

Además, también operamos clínicas móviles para brindar atención en dos albergues para migrantes y deportados de los Estados Unidos. "El objetivo es acercarnos a la comunidad y proporcionar atención directa a las víctimas de cualquier tipo de problemática. En los albergues, ofrecemos atención en salud mental, en su mayoría para ciudadanos mexicanos deportados de los Estados Unidos".

El tabú de la violencia sexual

Una parte importante de nuestro trabajo en Reynosa consiste en brindar atención médica a las víctimas de violencia sexual. Según Fernández, el número de casos está en aumento. En estos casos, "ofrecemos un kit médico para las infecciones de transmisión sexual que incluye tratamientos antirretrovirales y antibióticos".

Las víctimas de violencia sexual también reciben consultas en salud mental. "Pero sigue siendo un tema tabú - la gente tiene miedo de presentar una queja o de asistir a un hospital", explica. "No hay cifras precisas, pero en los últimos meses hemos visto al menos diez víctimas en varios institutos de salud y en nuestros servicios de MSF".