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05.09.2018

Una nueva epidemia de cólera causa 42 muertes en el sur de Níger

Trabajamos para mejorar la capacidad de responder a esta epidemia, brindando atención médica a los enfermos, proporcionando agua limpia, letrinas e informando a la comunidad sobre las medidas que deben tomar para evitar contraer esta enfermedad.

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Desde principios del pasado mes de julio, nuestros equipos están respondiendo a una epidemia de cólera aún activa en la región de Maradi, en el sur de Níger. La epidemia está adquiriendo unas proporciones alarmantes para un país como Níger –donde se registran periódicamente casos y brotes de cólera– y ya ha afectado a 2.283 personas y ha causado 42 muertes, según datos del Ministerio de Salud.

En colaboración con las autoridades sanitarias locales, nuestros equipos gestionan centros de tratamiento del cólera (CTC) en N’Yelwa, Dan Issa, Madarounfa, Tibiri, Tchidafaoua, Maraka, Guidan Basso y Sarkin Yammaet Safo, donde ingresan los casos graves para recibir rehidratación intravenosa. Hasta la fecha, 1.663 pacientes han sido tratados en estos centros. Es posible que se abran nuevas estructuras en las próximas semanas para cubrir las crecientes necesidades.

Más de 300 enfermos menos severos han recibido tratamientos en unidades de rehidratación oral instaladas en varias comunidades. Las personas expuestas al cólera reciben tratamiento a base de antibióticos. La cloración del agua potable en los pueblos, la desinfección de viviendas y espacios públicos, así como informar a las comunidades sobre las medidas de higiene que pueden tomar, también son parte de la respuesta para detener la propagación de la enfermedad.

Los primeros tres casos registrados el 5 de julio en el centro de salud de N'Yelwa provenían de la vecina Nigeria. Y es que las áreas fronterizas entre el sur de Níger y el norte de Nigeria comparten los mismos problemas de falta de acceso al agua potable y letrinas.

Combinado con la alta movilidad de las personas entre las aldeas a ambos lados de la frontera, las fuertes lluvias y las inundaciones estacionales crean las condiciones propicias para la propagación de esta enfermedad transmitida por el agua. A causa de un acceso muy limitado a la atención médica, los pacientes siguen llegando desde Nigeria para recibir tratamiento en Níger: suponen alrededor del 30% de los pacientes tratados en nuestros CTC.

El distrito de Madarounfa que limita con Nigeria ha sido el más afectado. El cólera se propagó primero en los pueblos y localidades de Madarounfa, y luego se extendió a otros distritos de la región, así como a la capital Maradi, donde viven más de 300.000 personas.

El brote en esta ciudad está relativamente bajo control, con 158 casos y 7 muertes registradas a 28 de agosto, pero el riesgo de transmisión rápida en áreas densamente pobladas sigue siendo alto.

“Existen vacunas contra el cólera que son efectivas, bien toleradas y fáciles de administrar. La vacunación es una de las herramientas a considerar en una respuesta a un brote de cólera. En los últimos años, se ha demostrado que implementar una campaña urgente de vacunación puede jugar un papel importante en la respuesta, ayudando a detener el ciclo de transmisión y reducir el número de muertes asociadas con tales epidemias”, explica Anne-Marie Pegg, nuestra asesora médica en epidemias y vacunación.

En áreas de alto riesgo, las campañas de vacunación pueden llevarse a cabo de forma preventiva para proteger a las poblaciones de una futura epidemia. “Necesitamos mejorar la capacidad de responder a esta epidemia, brindando atención médica a los enfermos, proporcionando agua limpia, letrinas e informando a la comunidad sobre las medidas que deben tomar para evitar contraer el cólera. En esta situación, una campaña de vacunación contra el cólera, en última instancia, también puede ayudar a proteger a las personas contra los brotes, algo muy común en esta región, particularmente en Madarounfa”, añade el doctor Foura Sassou Madi, nuestro coordinador médico en Níger.

El cólera es una enfermedad altamente contagiosa que se transmite a través de alimentos o agua contaminados o por contacto con las heces y otros fluidos de las personas infectadas. El cólera causa diarrea y vómitos intensos, y puede provocar una deshidratación grave y la muerte en cuestión de horas, si se carece de tratamiento médico oportuno y adecuado.

Un paciente de cólera puede perder hasta 25 litros de líquidos al día. No hay un tratamiento específico para el cólera: la respuesta médica es rehidratar al paciente hasta que la infección termine. La mayoría de los pacientes responden bien al uso de sales de rehidratación oral. Casi 100.000 personas mueren de cólera cada año. En Níger, la última gran epidemia afectó a más de 2.600 personas principalmente en el sur del país.