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Cólera

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El cólera es una infección gastrointestinal aguda potencialmente mortal, causada por la bacteria Vibrio cholerae. El cólera es más frecuente en entornos densamente poblados con malas condiciones de salubridad y fuentes de agua no potable. Según la Organización Mundial de la Salud, cada año se producen entre 1,4 y 4,3 millones de casos en todo el mundo, y entre 28.000 y 142.000 muertes.

¿Cómo se transmite el cólera y qué síntomas tiene?

La enfermedad se transmite por la ingesta de agua o alimentos contaminados con el bacilo del cólera y por contacto directo con superficies infectadas; también pueden propagarlo personas con cólera (tanto enfermos como portadores sanos) que toquen alimentos, agua o superficies sin haberse lavado las manos. Si el enfermo no recibe atención médica inmediata, la infección puede extenderse rápidamente.

El 75% de los casos son asintomáticos, así que muchas personas no caen enfermas o solo desarrollan una infección leve. Pero el cólera puede ser una enfermedad muy grave, ya que ataca el sistema digestivo con gran rapidez. El enfermo sufre diarrea acuosa profusa y vómitos, y puede llegar a perder hasta 20 litros de líquido al día: esto le lleva a una deshidratación severa y puede causarle la muerte. De hecho, sin tratamiento, uno de cada dos enfermos de las formas graves de cólera muere; las personas con inmunodeficiencia, como los niños desnutridos o las personas con VIH, son especialmente vulnerables. Es una enfermedad de desarrollo muy rápido y, a diferencia de otras patologías diarreicas, puede matar a un adulto saludable en unas horas. Por el contrario, con tratamiento mueren menos del 1% de los enfermos.

¿Cómo se diagnostica y se trata?

El diagnóstico es esencialmente clínico (si el paciente sufre diarrea acuosa, vómitos y una rápida deshidratación), aunque un análisis de laboratorio puede confirmar la presencia de la bacteria.

En cuanto estalla un brote, los pacientes deben ser aislados en centros de tratamiento, con medidas de control de infecciones destinadas a impedir la propagación de la enfermedad. Estas medidas consisten en estrictas prácticas de higiene, saneamiento y abastecimiento de agua potable, y en el manejo adecuado de los vómitos y excretos de los pacientes.

Si se diagnostica a tiempo, el cólera es una enfermedad fácil de curar: el tratamiento consiste en la restitución inmediata de fluidos y sales mediante una solución de rehidratación oral o intravenosa. Es un tratamiento muy eficaz y rápido, que cura al 99% de los enfermos.

En el caso de deshidratación leve o moderada, las sales de rehidratación se administran por vía oral. En los casos graves, a veces es necesario recurrir a una perfusión intravenosa que puede requerir hasta 15 litros, y el paciente tiene que ser hospitalizado. También suelen administrarse antibióticos y zinc para reducir la severidad de la enfermedad.

MSF y el cólera

Un brote de cólera requiere una intervención inmediata ya que la enfermedad puede propagarse con gran rapidez.

La primera parte de nuestra respuesta consiste en aislar a los enfermos en centros de tratamiento del cólera (CTC) con el fin de darles atención médica urgente y al mismo tiempo contener el brote. Instalamos los CTC en zonas aisladas dentro de centros de salud ya existentes o en estructuras independientes; en todo caso, siempre habilitamos los CTC lo más cerca posible del foco del brote.

Además, habilitamos puntos de rehabilitación oral en toda el área afectada, donde proporcionamos tratamiento a los enfermos leves o moderados; estos emplazamientos también nos permiten identificar rápidamente a los pacientes más graves y trasladarlos a los CTC.

Romper el círculo de contagio requiere también el despliegue de medidas de promoción de la higiene: nuestros equipos lanzan campañas de sensibilización y distribuciones de jabón y de agua potable, y se implican también si es necesario en actividades de agua y saneamiento,  rehabilitando o construyendo letrinas, e identificando las fuentes de agua contaminadas para proceder a su potabilización.

Nuestra respuesta puede ser inmediata gracias a los kits de tratamiento del cólera, con los que podemos instalar rápidamente en cualquier lugar del mundo un CTC dotado con todo el material y medicamentos necesarios. En 2016, tratamos a 20.600 enfermos de cólera en países como Haití, República Democrática del Congo, Sudán del Sur, Kenia, Burundi o Malaui, y también realizamos vacunaciones de forma preventiva (entre los refugiados y desplazados de Diffa, en Níger) o durante brotes ya declarados (como el de Zambia). En 2017, MSF está respondiendo a la terrible epidemia en Yemen, atendiendo a decenas de miles de enfermos en centros de tratamiento repartidos por todo el oeste del país.

Existe una vacuna contra el cólera. Es de administración oral y la probamos por primera vez en 2012 durante un brote en Guinea, como medida de contención añadida: los estudios posteriores demostraron que el 86% de los vacunados no contrajeron la enfermedad. Desde entonces, la hemos utilizado en numerosos contextos, en campañas tanto preventivas como curativas, y ya es parte de nuestras intervenciones contra el cólera; sin embargo, la producción de la vacuna no es suficiente para cubrir todas las necesidades. Por otro lado, el cólera es una enfermedad intrínsecamente ligada con la pobreza, así que mejorar las condiciones de agua y saneamiento es esencial para prevenir la aparición de brotes.