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22.11.2016

En Nigeria, 4,4 millones de personas necesitan alimentos

El conflicto entre Boko Haram y el Ejército nigeriano ha obligado a 2,6 millones de personas a huir de sus hogares en el estado de Borno, en el noreste del país. Los desplazamientos de población internos han dado pie a una crisis alimentaria sin parangón.

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El conflicto en el estado de Borno empezó en 2009 cuando Boko Haram llevó a cabo varios ataques en el noreste de Nigeria.

En 2014, el grupo armado controlaba vastas áreas del territorio de Borno, lo que provocó un desplazamiento masivo de población.

En 2015, el nuevo presidente de Nigeria anunció que retomaría el control de todo el territorio ganado por Boko Haram. Desde entonces, el Ejército ha ampliado sus operaciones y mantiene combates activos con Boko Haram por todo Borno, incluyendo ataques aéreos en las áreas controladas por el grupo armado.

Esta escalada del conflicto ha causado todavía más desplazamiento de población, sobre todo hacia Maiduguri, la capital del estado, cuya población se ha duplicado con la llegada de desplazados. Actualmente, alrededor de dos millones de personas viven en la ciudad y sus alrededores.

El Ejército también ha retomado varias localidades fuera de Maiduguri, y viviendo bajo control militar, la población tiene pocas o ninguna posibilidad de moverse. El Gobierno ha reiterado su intención de que el Ejército controle todo Borno en un futuro inminente, así que los combates pueden seguir afectando a grandes áreas del estado y a un número incierto de personas.

En las áreas fronterizas, el Ejército nigeriano recibe ayuda militar de los vecinos Chad, Camerún y Níger.

Según datos de la ONU, como resultado del conflicto, 2,6 millones de personas se han visto obligadas a huir de sus hogares en Borno, de los cuales 1,8 millones son desplazados internos en el noreste de Nigeria, incluyendo 1,1 millones en Maiduguri.

Además, 4,4 millones de personas viven en situación de inseguridad alimentaria en el noreste del país y 480.000 niños sufren desnutrición aguda severa en los cuatro países que bordean el lago Chad: Nigeria, Camerún, Chad y Níger.

En el estado de Borno, más del 40% de los centros de salud han sido destruidos durante el conflicto armado; muchos de ellos han sido incendiados.

Nuestras actividades en Borno

Gestionamos varias instalaciones médicas en seis localidades de Borno.

En Maiduguri, nuestra labor se centra en salud materna e infantil. En el distrito de Gwange, gestionamos un centro intensivo de nutrición terapéutica –donde ingresan los niños con desnutrición aguda severa y complicaciones médicas graves– de 110 camas, y dos centros de salud en los distritos de Maimusari y Bolori. Un equipo móvil también lleva a cabo distribuciones de alimentos y ofrece atención médica y nutricional, así como vacunación en cuatro campos de desplazados no oficiales.

En Monguno, en el norte del estado, se calcula que viven 225.000 personas, incluyendo 68.000 desplazados que viven en nueve campos y 60.000 más que se alojan con la comunidad. Durante un año, la ciudad no tuvo prácticamente ningún servicio de salud; ahora trabajamos varias organizaciones centradas en la provisión de atención de salud secundaria.

En Damboa, en el sur del Borno, se estima que hay 88.000 personas, la mayoría desplazados de los alrededores. Allí proporcionamos atención primaria de salud y nutricional. Actualmente, tratamos a unas 2.200 personas por semana. Las enfermedades más comunes son la malaria, las infecciones respiratorias y los problemas gastrointestinales.

En Benisheik, en el oeste de Borno, llevamos a cabo un programa nutricional en tres zonas de la ciudad. La mayoría de los niños siguen el programa de forma ambulatoria, pero los que lo necesitan son ingresados en nuestro centro intensivo de nutrición terapéutica. La organización también ha puesto en marcha una pediatría y está trabajando para abrir en breve una maternidad.

Por otro lado, también estamos trabajando en Gwoza y Pulka, dos localidades a las que actualmente solo se puede llegar en helicóptero. En Gwoza se calcula que hay unos 45.000 desplazados viviendo en los últimos edificios sin destruir, entre ellos la escuela. Gestionamos el programa nutricional y, conjuntamente con Unicef, la provisión de salud primaria. La mitad de los niños a los que se es hace la prueba de la malaria dan positivo. Además, trabajamos para mejorar el acceso al agua potable ya que actualmente los desplazados deben pagar por ella. En Pulka, empezamos a trabajar en octubre: se calcula que viven al menos 30.000 personas sin ningún otro actor médico.

Visitas regulares a cinco localidades

También hacemos visitas regulares a otras cinco localidades de Borno: Bama, Dikwa, Banki, Ngala y Gambaru.

Bama, que en tiempos fue la segunda ciudad más poblada de Borno, está ahora bajo control militar. Alrededor de 8.000 personas viven en un campo de desplazados dentro del recinto del hospital. Fuera del campo, la ciudad está vacía. La situación catastrófica que vimos en junio ha mejorado con distribuciones regulares de comida, incluidas las nuestras, y la provisión de atención médica y nutricional en el campo.

En Dikwa, también bajo control militar, se estima que hay alrededor de 70.000 desplazados, la mayoría viviendo en campos improvisados. Nuestra última visita fue el pasado 26 de octubre: durante cuatro días, nuestros equipos llevaron a cabo varias distribuciones de alimentos y artículos de primera necesidad. Además, realizaron evaluaciones nutricionales y proporcionaron atención primaria de salud y tratamiento preventivo contra la malaria.

Por otro lado, desde el pasado mes de julio, nuestros equipos de Camerún están prestando atención médica a la población de la ciudad fronteriza de Banki. La población estimada de Banki es de 20.000 personas, la mayoría desplazados en campos controlados por el Ejército que dependen totalmente de la ayuda externa para comer, beber y recibir atención sanitaria. Nuestra última visita fue en octubre: la situación estaba empezando a mejorar pero las tasas de mortalidad seguían siendo preocupantes.

Los equipos de Camerún también están asistiendo a la población de Ngala y Gambaru. En Ngala, hay unos 80.000 desplazados en condiciones críticas en un campo. En Gambaru, a pocos kilómetros de Ngala, viven 55.000 personas, sin acceso a alimentos básicos o atención médica, porque el único centro de salud que había en la ciudad fue incenciado.

El pasado 12 de octubre, nuestros equipos volvieron a ambas localidades para vacunar a 15.000 niños contra el sarampión y para distribuir comida y artículos de primera necesidad a 14.600 familias. Además, trataron a 700 niños con desnutrición aguda severa y a otros 4.000 con desnutrición moderada.