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19.01.2022

Innovación MSF: ropa interior menstrual para las mujeres en crisis humanitarias

Una buena higiene menstrual es clave para la salud y el bienestar de las mujeres. Pero, en las crisis humanitarias, sus necesidades quedan sin cubrir. Nuestra enfermera Chiara Domenichini nos habla paso a paso de cómo nació su nuevo proyecto para facilitar ropa interior menstrual para las mujeres de República Democrática del Congo.

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Por Chiara Domenichini, enfermera en República Democrática del Congo:

Trabajo para Médicos Sin Fronteras desde 2013, primero como enfermera y luego como coordinadora médica, sobre todo en lugares sin muchos recursos o infraestructuras.

Gestionar la higiene menstrual en una zona de crisis no siempre es fácil. En muchos de los contextos en los que trabajamos, los materiales para la menstruación pueden ser escasos o estar completamente ausentes, por lo que cuando hacía las maletas para mis primeras asignaciones, las compresas ocupaban la mayor parte del espacio en mi equipaje. La falta de letrinas, de suministro de agua y de privacidad, así como las malas condiciones de higiene complican aún más las cosas, sobre todo durante los desplazamientos.

La menstruación es tanto un tema delicado como una cuestión de empoderamiento y como tal, debe ser abordado por mujeres y para mujeres.

Sin embargo, recientemente encontré algo que funciona mejor para mí: la ropa interior menstrual. Es lavable y duradera, y capaz de absorber el flujo menstrual sin necesidad de ningún otro producto.

Durante una misión en la provincia de Kivu del Sur, en República Democrática del Congo (RDC), compartí con una colega mi experiencia personal usando ropa interior menstrual. Desde esa primera conversación empezamos a preguntarnos: ¿podría funcionar esto en un entorno rural para las mujeres desplazadas, que enfrentan muchos más desafíos que nosotros?

Esa charla es el origen de este proyecto.

El contexto
La gente de República Democrática del Congo ha vivido décadas de conflicto. Cuando estalla la violencia, las personas tienen pocas opciones más que huir, dejando atrás sus hogares y medios de subsistencia y, a menudo, se encuentran viviendo en campamentos temporales con poco acceso a elementos básicos como agua potable, baños o atención médica.

Hay más de cinco millones de personas que han sido desplazadas internamente de esta manera en República Democrática del Congo: se ha convertido en la mayor crisis de desplazamiento en África. 400.000 personas desplazadas viven en la provincia de Kivu Sur, de las cuales más del 50% son mujeres.

Aunque ha habido algún proyecto sobre higiene menstrual durante las intervenciones humanitarias, existe muy poca evidencia sobre productos menstruales adecuados en situaciones de desplazamiento.

La higiene menstrual es parte de la salud reproductiva y, como tal, es un derecho fundamental y una necesidad básica que debe ser considerada. La falta de productos menstruales adecuados y espacios seguros para manejar la higiene menstrual puede generar en las mujeres un gran malestar y ansiedad, que puede convertirse en vergüenza y miedo.

Entonces, ¿cómo lidian las mujeres desplazadas con la menstruación? ¿Y podría ser útil introducir ropa interior menstrual en los kits de higiene que les distribuimos en RDC?

El primer paso
Nuestros colegas congoleños en la ciudad de Bukavu, en Kivu Sur, brindan apoyo técnico y administrativo a nuestros proyectos en la región, ayudando a garantizar que la atención médica llegue a las personas que la necesitan. Contactamos a las integrantes femeninas del equipo con una nueva solicitud: ¿serían ellas las primeras en evaluar la ropa interior para el período y tener una participación activa en este proyecto? Recibieron la idea con entusiasmo, y así comenzó nuestro proyecto piloto.

Algo que aprendí trabajando con MSF es que cada contexto es diferente. Eso significa que, aunque las crisis humanitarias crean necesidades que a menudo se pueden satisfacer con soluciones similares, es vital enmarcar estas soluciones de manera que sean culturalmente apropiadas para comunidades específicas.

Por eso, pasamos una mañana junto con nuestros colegas de Bukavu, discutiendo creencias y tabúes sobre la menstruación. Obtuvimos información al respecto y compartimos los desafíos más comunes.

Lo más importante para nosotros es que el piloto tuviera un proceso inclusivo con las mujeres congoleñas. Aprendimos que uno de los aspectos clave sobre la menstruación para las mujeres en RDC es la privacidad. De hecho, las mujeres no quieren que nadie, ni siquiera otras mujeres, sepan que están menstruando.

Después de esta sesión, repartimos ropa interior menstrual entre nuestras compañeras congoleñas y, tres meses después, nos volvimos a juntar para hablar de su experiencia con el producto. Las respuestas fueron en su mayoría positivas. La ropa interior era cómoda y limpia, fácil de usar y lavar y, lo más importante, abordaba el importante tema de la privacidad.

El siguiente paso
Para evitar dar nada por sentado, decidimos que el siguiente paso era llevar esta idea a un área rural en Kivu Sur e implementar un segundo piloto con un mayor número de participantes.

Lo más importante para nosotros es que el piloto debía ser inclusivo con las mujeres congoleñas y que sus opiniones fueran el eje central, para así pudiéramos entender si la ropa interior menstrual que íbamos a suministrar a las comunidades realmente mejoraba su calidad de vida.

Para lograr esto, trabajamos junto con la Unidad de Innovación de MSF Japón para diseñar sesiones de comentarios de la comunidad destinadas a comprender las creencias, los tabúes y los desafíos de la menstruación en este entorno más rural.

Una persona desarrollada en el primer piloto
También contamos con el asesoramiento de expertos en promoción de la salud y participación comunitaria, así como de especialistas en salud reproductiva, para estructurar cómo se obtendrán y evaluarán los comentarios de la comunidad.

Pronto nos dimos cuenta de que la menstruación es tanto un tema delicado como una cuestión de empoderamiento, y como tal debe ser abordado con sensibilidad, por mujeres y para mujeres, de modo que las participantes reciban apoyo para tomar las decisiones correctas para ellas.

Mucho trabajo y pasión
En las próximas semanas [N.E. a mayo de 2021], esperamos que llegue un envío de ropa interior menstrual a Bukavu, donde se distribuirá en las comunidades rurales. Pronto podremos continuar nuestro viaje, aprender más sobre los desafíos de la higiene menstrual e idear nuevas soluciones y enfoques. Si los comentarios sobre el producto son positivos, una tercera fase analizará la introducción del producto en los kits de higiene que MSF distribuimos a las personas desplazadas que de otro modo no tendrían acceso a estas necesidades básicas.

Aprender sobre la gestión de la higiene menstrual entre comunidades vulnerables es lo que nos mueve y encontrar cómo hacer realidad las soluciones será nuestro principal desafío.


Blog original (en inglés)