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26.01.2018

R. D. Congo se enfrenta al peor brote de cólera de los últimos 20 años

La epidemia se extiende por algunos barrios de la capital, Kinshasa: 1.990 personas han muerto y 55.000 personas están afectadas. Trabajamos a contrarreloj para frenar el brote y asistir a los pacientes.

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La República Democrática del Congo (RDC) se enfrenta actualmente al brote de cólera más grave que ha sufrido en los últimos 20 años: en 2017, 55.000 personas contrajeron la enfermedad en 24 de sus 26 provincias y 1.190 de ellas murieron.

Desde el primer momento, hemos estado al frente de la respuesta médica y humanitaria, atendiendo el 46% del total de casos en todo el país, y haciendo un especial esfuerzo para el despliegue de equipos especializados en las provincias de Kongo Central, Kwilu, Kasai, Haut Lomami, Maniema, Tanganyika, Kivu Sur, Kivu Norte, Ituri y Bajo Uelé.

La epidemia ha llegado ahora a Kinshasa, la capital del país. Esta megalópolis de 12 millones de personas es el centro neurálgico del comercio de R. D. Congo y hogar de uno de cada seis congoleños. La ciudad es especialmente vulnerable al cólera debido a la falta de agua potable y de infraestructuras de saneamiento, y a la ausencia de hospitales o centros de salud adecuadamente adaptados para proporcionar tratamiento a los afectados por cólera.

Desde finales de noviembre hasta el 22 de enero de 2018, las autoridades de salud han reportado 826 casos en la capital y han contabilizado un total de 32 muertes.

Actuar rápidamente y sin descanso

Para contener la epidemia, nuestros equipos de respuesta rápida a emergencias están reforzando los dos centros de tratamiento del cólera (CTC) situados en Camp Luka y Pakadjuma, para poder garantizar la prestación de asistencia médica las 24 horas del día, los 7 días de la semana, en las zonas de salud más afectadas (Binza Méteo, Kitambo y Limete). Desde el comienzo de nuestras actividades el pasado 16 de enero, ya hemos tratado a 157 pacientes, de los cuales el 40% sufría deshidratación severa. 133 de ellos ya han sido dados de alta, pero, lamentablemente, una persona no logró recuperarse y falleció.

"Debido a los alarmantes niveles de propagación que estaba alcanzando esta epidemia, la semana pasada abrimos un nuevo centro de tratamiento en Kinshasa, habilitamos 10 nuevos puntos de rehidratación, pusimos en marcha nuevas actividades de vigilancia epidemiológica y de sensibilización, y establecimos un nuevo servicio de ambulancias", explica Jean Liyolongo, integrante de nuestro equipo de respuesta rápida a emergencias en el país. Según señala, "el cólera está afectando a zonas de Kinshasa densamente pobladas, por lo que es crucial actuar rápidamente y evitar así que esta epidemia se propague aún más”.

En algunas áreas donde el acceso al agua potable es especialmente difícil y donde las estructuras de saneamiento son muy deficitarias, el cólera se convierte en una dolencia altamente contagiosa. La enfermedad causa diarrea y vómitos intensos, lo que hace que los pacientes se deshidraten rápidamente.

Presente en el país desde los años setenta, el cólera es endémico en nueve provincias de la República Democrática del Congo, especialmente en las zonas que están alrededor de los Grandes Lagos, en el este del país.

"Hace unos días me puse muy enferma, con diarrea y fuertes vómitos. En mi barrio, aquí en Camp Luka, ya había muchos casos de cólera. Por eso le pedí a mi esposo que me llevara al centro de salud", explica Marie, una paciente del centro de salud que gestionamos en Camp Luka. "Estaba muy débil, así que intentamos venir en un moto taxi, pero cuando los conductores paraban y veían que estaba enferma se negaban a llevarnos. Aquí en Kinshasa hay mucho estigma asociado al cólera; la gente que sufre esta enfermedad pasa mucha vergüenza. Mi esposo tuvo que llevarme a pie, cargándome sobre sus espaldas, durante más de tres kilómetros”, relata.

Trabajamos de manera ininterrumpida en República Democrática del Congo desde 1981. Actualmente, contamos con equipos desplegados en 20 de las 26 provincias del país, ofreciendo atención médica a las víctimas de conflictos y violencia, a las personas desplazadas y a las víctimas de epidemias o pandemias como el cólera, el sarampión y el VIH/sida. Nuestros equipos de respuesta a emergencias están listos para reaccionar de manera rápida en todo el país en el caso de que se produzca una epidemia, un desastre natural o un estallido de violencia.