Back to top
09.11.2017

R. D. del Congo: se necesita ayuda urgente, sobre todo en las zonas rurales de Kasai

Tras meses viviendo en el bosque a causa de la violencia, los desplazados que regresan a sus hogares tienen que salir adelante solos: casi no tienen alimentos y deben cultivar de nuevo. Los niveles de desnutrición infantil son preocupantes.

-A A +A

Un año después de que el conflicto estallara en la región de Kasai, en el centro de República Democrática del Congo (RDC), parte de la población que había huido al bosque regresa ahora a sus hogares y lugares de origen y necesita ayuda urgente, sobre todo en las zonas rurales de Kasai.

Después de meses escondidos en bosques cercanos, están ahora expuestos a enfermedades y casi no pueden acceder a alimentos. Hemos visto desnutrición generalizada en menores, un 10% o más de desnutrición aguda severa en varias áreas, sobre todo en los pueblos y aldeas más afectados por la violencia, que estalló en agosto de 2016.

Nuestros equipos en la zona han tratado a casi 1.000 niños con desnutrición severa entre junio y septiembre de este año en Tshikapa, la capital de la provincia de Kasai, y las zonas rurales circundantes.

"La crisis de Kasai ha sido completamente desatendida", asegura nuestro responsable de Operaciones de emergencias, Gabriel Sánchez. "Las personas que regresan a sus pueblos y aldeas tienen que hacer frente por sí solos a la reconstrucción de sus casas, empezar a cultivar sus campos de nuevo, a menudo sin herramientas adecuadas de labranza o después de que sus fuentes de ingreso hayan resultado afectadas”.

A causa de la violencia, muchos centros de salud locales apenas funcionan. "La mitad de los centros de salud que hemos visitado en los últimos tres meses han sido saqueados, quemados o destruidos", señala Sánchez. "Algunos están reanudando lentamente su actividad, pero les falta personal médico cualificado, medicamentos y equipo esencial".

Si bien la ayuda humanitaria ha llegado a las principales ciudades de Tshikapa y Kananga, muy poca asistencia ha llegado a otros puntos de la región, a pesar de que la inseguridad no es ya en problema en muchas zonas desde hace meses.

Nuestros equipos móviles viajan a pueblos de Kasai para tratar a personas que necesitan atención médica, sobre todo niños desnutridos, y reabastecer los centros de salud locales con medicinas y otros materiales.

También apoyamos un hospital y tres centros de salud en Tshikapa y hemos ayudado a abrir diez centros ambulatorios de alimentación terapéutica en la zona periférica rural.

"Todavía hay comunidades vulnerables en las ciudades principales, sobre todo personas desplazadas que aún no están preparadas para volver a sus pueblos, y necesitan atención médica, refugio, alimentos y apoyo para hacer frente a las experiencias traumáticas que han vivido", comenta.

"No obstante, hay una necesidad más urgente de que otras organizaciones desplieguen asistencia en las zonas rurales de Kasai. La respuesta ha sido demasiado lenta e insignificante para una crisis de esta magnitud”, describe.

Entre junio y septiembre de 2017, nuestros equipos en la provincia de Kasai realizaron más de 5.000 consultas pediátricas, más de 200 cirugías, y han tratado a más de 155 personas por lesiones relacionadas con la violencia y a 30 supervivientes de violencia sexual. En la provincia de Kasai, apoyamos al Hospital Provincial de Kananga desde abril de 2017 y, en junio, establecimos un servicio de asistencia a víctimas de violencia sexual.