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República Democrática del Congo

Mapa de proyectos MSF República Democrática del Congo
Consultas externas: 
1.652.000
Pacientes con malaria tratados: 
882.500
Pacientes hospitalizados: 
156.500
Consultas de salud mental (individuales y en grupo): 
30.500
Niños con desnutrición severa atendidos en centros de nutrición terapéutica: 
22.300
Cirugías: 
17.000
Pacientes con VIH en tratamiento antirretroviral de primera línea: 
5.000
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La región de Katanga, en República Democrática del Congo, sufrió una grave epidemia de sarampión en 2015, que afectó a decenas de miles de personas.

Este tipo de emergencias médicas se repiten a un ritmo dramático en República Democrática del Congo (RDC): el país no tiene la capacidad de prevenir ni de responder a los brotes epidémicos, ya que su sanidad pública y su red de infraestructuras sanitarias son insuficientes. En Katanga, por ejemplo, hay epidemias de sarampión cada pocos años porque los programas de vacunación rutinarios han fracasado y no hay atención médica en las zonas remotas. En abril de 2015, MSF inició actividades en la zona sanitaria de Malemba Nkulu, con el despliegue de varios equipos que pudieron llegar a más de la mitad de las zonas afectadas por el brote: además de vacunar, MSF ayudó al tratamiento de los pacientes en más de 100 centros de salud. Para principios de diciembre habían sido vacunados más de 962.000 niños y 30.000 personas habían sido tratadas.

También en Katanga, a principios de 2015 las clínicas móviles de MSF respondieron a una crisis de desnutrición y malaria en los campos de desplazados de Nyunzu y Kabalo; además, vacunaron contra el sarampión a los niños menores de 5 años de estos campos y de las comunidades vecinas. MSF también lanzó una intervención contra el cólera en Kalemie y en las áreas sanitarias de Kituku, Undugu y Kitaki, y siguió monitorizando y el tratando las enfermedades diarreicas, mediante la administración de vacunas orales, la mejora de las infraestructuras de abastecimiento de agua y la distribución de filtros de potabilización. Además, atendió a más de 30.100 enfermos de malaria durante los meses de mayo y junio en Kikondja, y vacunó contra el sarampión (de julio a noviembre) en Kikondja, Bukama y Kiambi. Por otra parte, entre septiembre y noviembre, el equipo de Respuesta de Emergencia de Kivu Sur (RUSK) vacunó a casi 81.600 niños contra el sarampión en Haut-Lomami.

A medida que la situación de seguridad en la zona de Shamwana se calmaba, los desplazados comenzaron a regresar a sus hogares y MSF amplió su asistencia, que prestaba hasta ese momento a través de seis centros de salud: empezó a trabajar en un séptimo centro y abrió varios puestos de salud comunitarios especializados, donde se identifica y trata a los enfermos de malaria, desnutrición o enfermedades diarreicas. En paralelo, MSF siguió prestando atención integral en el hospital de Shamwana: en 2015, se realizaron aquí 76.300 consultas externas y 1.680 sesiones individuales de salud mental.

A pesar de algunos avances, las provincias orientales del país siguieron siendo mayormente inestables: es un territorio rico en recursos cuyo control es disputado por el Ejército congoleño y varios grupos armados. En este conflicto, la población fue blanco de ataques, saqueos y secuestros, y hubo nuevas oleadas de desplazados. En 2015, MSF siguió siendo una de las pocas organizaciones internacionales que presta atención médica en esta zona.

Kivu Norte

MSF mantuvo sus programas médicos integrales en hospitales y centros de salud del área de Mweso (en la frontera entre Walikale, Masisi y Rutshuru); esta zona viven unos 105.000 desplazados internos. Los equipos de MSF distribuyeron artículos de primera necesidad a los nuevos desplazados llegados a Mweso, y realizaron más de 185.000 consultas ambulatorias, de las que una cuarta parte se debieron a la malaria. Además, se efectuaron 13.200 sesiones individuales de salud mental, 4.000 niños fueron tratados contra la desnutrición y se atendieron 6.500 partos.

En el proyecto de Walikale, cerca de la mitad de las 133.000 consultas eran por malaria. También se dio seguimiento a las mujeres con embarazos de alto riesgo, a las que se facilitó alojamiento en un centro especializado en el hospital de Masisi. En toda esta zona, las clínicas móviles de MSF visitaron tanto los campos de desplazados como las aldeas más remotas. Fueron atendidas más de 340 víctimas de violencia sexual, se realizaron 168.800 consultas ambulatorias y las actividades de promoción de la salud beneficiaron a unas 18.000 personas.

El hospital general apoyado por MSF en Rutshuru siguió siendo el único hospital de referencia de la zona. En estas instalaciones, MSF realizó más de 33.300 consultas de emergencia (en muchos casos por malaria) y operó a más de 3.700 pacientes.

Además, MSF siguió ofreciendo pruebas de detección y tratamiento del VIH, incluyendo a pacientes coinfectados con tuberculosis; este programa tiene su base en el centro de salud de Goma, desde donde se apoya a otros cinco centros. MSF también trató en esta zona a 1.000 enfermos de cólera.

Kivu Sur

En agosto, MSF inició un proyecto en Lulingu para ayudar al Hospital General y a seis centros de salud periféricos, con servicios de pediatría, urgencias y cirugía y un énfasis especial en los niños y las embarazadas. La malaria, las infecciones gastrointestinales y las infecciones respiratorias fueron las principales afecciones tratadas.

En un proyecto similar en Kalehe, en Hauts-Plateaux, MSF prestó apoyo al centro de salud de referencia de Numbi y a otros tres centros de la zona. Se realizaron unas 124.000 consultas externas y más de 37.000 consultas de salud reproductiva, y se administraron vacunas rutinarias a unos 35.700 niños. A través del apoyo al hospital general de Shabunda, al hospital de Matili y a siete centros de salud, MSF siguió atendiendo a los desplazados y a las comunidades aisladas afectadas por el conflicto.

El aumento de la malaria registrado en los últimos años ha desbordado al hospital de Baraka, cuyas capacidades se han visto superadas en un 300%. MSF, que da apoyo a este hospital, construyó una unidad de 125 camas para pacientes estabilizados. Además, en varios centros de salud comunitarios, trató a miles de niños contra la malaria, la neumonía y la diarrea. En total, se realizaron 287.000 consultas externas y 17.000 pacientes fueron ingresados.

Finalmente, en el hospital de Kimbi y en los centros de salud dependientes de este último en Lulimba, Misisi y Lubonja, así como en varios centros comunitarios, los equipos de MSF realizaron 149.500 consultas ambulatorias y trataron a pacientes con malaria (125.600 personas), tuberculosis (más de 370) y VIH (310). El RUSK por su parte lanzó siete intervenciones diferentes para responder a brotes epidémicos y atender a los desplazados.

Maniema

En marzo, MSF inauguró un nuevo proyecto en Bikenge, una remota localidad en plena región minera. Eran prioritarias las urgencias quirúrgicas y los colectivos más vulnerables, como mujeres embarazadas, niños menores de 15 años y víctimas de la violencia sexual. Este equipo realizó más de de 24.700 consultas, atendió a casi 120 víctimas de violencia sexual y asistió 1.100 partos.

Ituri, Haut-Uélé y Bas-Uélé

MSF lanzó un nuevo proyecto para ayudar a los repatriados y los desplazados asentados en el área sanitaria de Boga. Desde el Hospital General Regional de Boga y el centro de salud de Rubingo, se ofrecieron servicios de urgencias, hospitalización y salud sexual y reproductiva. Las actividades de promoción de la salud realizadas por este equipo beneficiaron a más de 25.000 personas.

En la región de Gety se producen frecuentes enfrentamientos de grupos armados con las fuerzas de la ONU y el Ejército congoleño, por lo que la población se ve obligada a constantes desplazamientos. MSF siguió apoyando al Hospital General Regional y a tres centros de salud, centrándose en los servicios de urgencias y la atención a mujeres embarazadas y niños. El personal de MSF trató a más de 380 víctimas de violencia sexual en 2015.

En cuanto al Equipo de Respuesta de Emergencia de Bunia, que opera a lo largo de Ituri, Haut-Uélé y Bas-Uélé, respondió a 12 emergencias en 2015, incluyendo brotes de cólera, meningitis y sarampión.

Ecuador

En esta provincia se estaba desarrollando una intervención de emergencia para responder a la gran afluencia de refugiados que huían de la crisis en la vecina República Centroafricana. Esta intervención se convirtió en proyecto regular y los equipos trabajaron en las áreas sanitarias de Bili y Bossobolo, con clínicas móviles llegando hasta Boduna, Gbagiri, Gbangara, Nguilizi y Gbabuku. Se realizaron más de 62.500 consultas ambulatorias.

Kinshasa

El proyecto de MSF en Kinshasa viene garantizando asistencia médica y psicosocial integral a personas con VIH desde 2002. En 2015, en colaboración con el Ministerio de Salud, estas actividades continuaron en un hospital de MSF y en siete centros de salud asociados. Además de proporcionar tratamiento antirretroviral a más de 5.300 pacientes, se llevaron a cabo 43.000 consultas externas y 32.600 sesiones educativas.

Finalmente, un tercer equipo de emergencia, llamado Pool d’Urgence Congo (PUC), recibió 171 alertas y lanzó siete intervenciones para responder a brotes de desnutrición, sarampión o cólera y para atender a los refugiados; en todo el país, estas operaciones beneficiaron a 300.000 personas.

 

Este artículo ofrece una visión general del trabajo de MSF en República Democrática del Congo entre enero y diciembre de 2015; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo. En 2015, MSF contaba en RDC con 2.867 trabajadores, entre personal nacional e internacional, y gastó 101,9 millones de euros en sus actividades médico-humanitarias. MSF trabajó por primera vez en este país en 1996.

MSF España es una de las secciones de MSF que trabajan en República Democrática del Congo. En 2015, los proyectos de MSF España se encontraban en Kivu Sur: en Shabunda, Kalehe y Lulingu. También lanzamos varias intervenciones urgentes gracias a nuestro Equipo de Respuesta de Emergencia (RUSK). Si quieres conocer más en profundidad el trabajo de nuestra sección allí, consulta nuestro Informe de Misiones.

 

Testimonio

Régine* es madre de cinco niños, y vive en  Manono, Katanga.

“Justo el día que los médicos llegaron a mi pueblo para vacunar a los niños contra el sarampión, yo enterraba a uno de mis hijos, que había muerto por esta enfermedad. Otro de mis hijos también estaba enfermo y ya no podía respirar, así que lo llevamos al hospital de Manono. Los médicos lo pusieron en una máquina para ayudarle a respirar y le dieron la medicación. Les dije que tenía otros tres hijos solos en casa que también estaban enfermos. No tenía más remedio que dejarlos solos porque su padre no estaba. Así que volví en moto al pueblo para llevarlos al hospital”.

* Nombre ficticio.