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República Democrática del Congo

En 2021, República Democrática del Congo (RDC) acogió algunos de nuestros proyectos de mayor envergadura del mundo; nuestro objetivo siguió siendo responder a epidemias, desastres naturales y conflictos, al tiempo que lidiábamos con las consecuencias de la fuerte inseguridad en el este del país.

Mapa de proyectos MSF República Democrática del Congo
1.753.200 
consultas externas
717.000 
vacunaciones contra el sarampión en respuesta a un brote
17.700 
cirugías
9.550 
personas atendidas tras sufrir violencia sexual
860 
personas con VIH avanzado atendidas
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Médicos Sin Fronteras proporcionó una amplia gama de servicios en RDC, que incluían atención médica general y especializada, como cirugía, vacunación, pediatría y apoyo a supervivientes de violencia sexual. Una vez más, en 2021, el tratamiento y prevención de enfermedades infecciosas fue el enfoque principal de nuestras actividades.

 

Respuesta a brotes de enfermedad

Apenas unos meses después de que se declarara oficialmente el final del brote masivo de sarampión (2018-2020), los casos comenzaron a aumentar nuevamente en varias provincias. Rápidamente, volvimos a enviar a nuestros equipos móviles, para intentar frenar la propagación de esta enfermedad tan contagiosa.

Durante todo el año, realizamos campañas de vacunación y atendimos a decenas de miles de pacientes, en su mayoría menores de 5 años. La gran cantidad de focos hizo que las actividades relacionadas con el sarampión representaran la mayor parte de nuestras intervenciones de emergencia durante el año. Además de estas respuestas, ayudamos a las autoridades a reforzar la vacunación preventiva, el diagnóstico y la vigilancia epidemiológica.

El sarampión no es la única enfermedad contagiosa endémica en RDC. En 2021, nuestros equipos también respondieron al cólera, la fiebre tifoidea, la meningitis y la malaria, así como a dos brotes de Ébola en Kivu Norte (en febrero y octubre). Colaboramos con la vigilancia, el triaje, el diagnóstico y la atención en centros de salud y de aislamiento, y organizamos clínicas móviles para asistir a los pacientes, a sus familias y a las comunidades.

Mientras dos nuevas olas de COVID-19 azotaban el país –principalmente la capital, Kinshasa–, colaboramos en la atención en las Clínicas Universitarias de Kinshasa y otros centros de tratamiento que, en mayo, estaban recibiendo a muchos pacientes. También iniciamos varias intervenciones de emergencia fuera de la ciudad e implementamos medidas para reforzar el aislamiento y el tratamiento de la COVID-19 en todos centros a los que damos apoyo.

La lucha contra la silenciosa epidemia de VIH –que causa la muerte a 17.000 personas cada año en este país– siguió siendo otra prioridad médica para MSF en Goma y Kinshasa, donde continuamos tratando a pacientes en estadio avanzado de la enfermedad. A petición del Ministerio de Salud, con el fin de mejorar la atención que reciben las personas con VIH avanzado, ampliamos nuestro apoyo capacitando al personal de los hospitales en Bunia (Ituri), Mbuji-Mayi (Kasai Oriental) y Boma (Congo Central).

 

Efectos devastadores de la violencia

Tras intensificarse la violencia armada en las provincias de Ituri y Kivu Norte, en mayo, el Gobierno declaró el estado de sitio, que aún seguía vigente al terminar el año. Los intensos enfrentamientos y los ataques selectivos contra la población obligaron a miles de personas a huir de sus hogares y exacerbaron las ya críticas necesidades de salud.

Nuestros equipos lograron mantener los servicios médicos básicos y especializados en las dos provincias, incluidas la atención materna y pediátrica, la cirugía y el tratamiento de la desnutrición. Al mismo tiempo, respondieron a las necesidades específicas de los desplazados y sus comunidades de acogida, mediante consultas móviles, derivaciones en ambulancia, provisión de agua y saneamiento y distribución de mosquiteras, cubos y utensilios de cocina; solo en Ituri, realizamos estas actividades en más de veinte asentamientos.

Lamentablemente, MSF y otras organizaciones humanitarias no se salvaron de la violencia. En octubre, tuvimos que suspender nuestras actividades en Bambo y Nizi (Ituri) después de un ataque contra uno de nuestros equipos, en el que dos compañeros resultaron heridos. En Kivu Norte, vimos varias veces a hombres armados entrando por la fuerza en centros de salud a los que damos apoyo, en contravención directa del derecho humanitario. El aumento de la criminalidad hizo que algunos de nuestros proyectos redujeran o incluso detuvieran todos los movimientos por carretera. En Kivu Sur, tuvimos que cerrar dos antiguos programas, los de Baraka y Kimbi, que habían estado asistiendo a personas desplazadas por la violencia intercomunitaria; tomamos esta decisión tras una serie de incidentes graves que afectaron a nuestros equipos a finales de 2020.

Durante todo el año, brindamos apoyo médico y psicológico a miles de supervivientes de la violencia sexual en Kivu Norte, Kivu Sur, Ituri y Maniema, provincias todas ellas afectadas por la violencia. Pero en Kasai Central, donde no había un conflicto activo, atendimos a más de 270 personas al mes por esta causa, lo que demuestra el alcance de este problema incluso fuera de las zonas devastadas por la guerra.

 

Emergencia en Nyiragongo

El 22 de mayo, el volcán Nyiragongo, cerca de Goma (Kivu Norte), entró en erupción y forzó a cientos de miles de personas de la ciudad y sus alrededores a abandonar sus hogares en busca de seguridad. Muy rápidamente, más de medio millón de personas se quedaron sin cobijo, agua o comida, y aisladas de la ayuda humanitaria, debido a que los caminos estaban destruidos y el aeropuerto estaba cerrado.

MSF brindó apoyo de emergencia en Sake, donde muchas personas habían buscado refugio, así como en Goma y en el camino hacia Rutshuru. Nuestra prioridad fue proporcionar agua potable a las personas desplazadas y a las comunidades de acogida, para lo cual instalamos depósitos de agua. Para evitar un brote de cólera, habilitamos dosificadores de cloro en lugares clave y cerca de las fuentes de agua, construimos letrinas, colaboramos con el centro de tratamiento del cólera de Sake y organizamos campañas de promoción de la higiene. También brindamos apoyo a los centros de salud para manejar la afluencia de pacientes, mediante la donación de medicamentos, equipos médicos y colchones. En Rutshuru, hacia donde decenas de miles de personas habían huido tras la erupción, dimos atención básica y derivamos al hospital local a quienes necesitaban tratamiento especializado. También construimos instalaciones de agua y saneamiento. Como muchas personas regresaron a Goma después de unos pocos días, colaboramos en los centros de salud de la ciudad con atención básica, medicamentos y artículos de higiene.

 

Este artículo ofrece una visión general de nuestro trabajo en este país entre enero y diciembre de 2021; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo. En 2021, contábamos con 2.650 profesionales* y gastamos 94,7 millones de euros en nuestras actividades médico-humanitarias. Trabajamos por primera vez en este país en 1977.

 

En 2021, MSF España era una de las secciones de MSF con actividades en el país. Si quieres conocer más en profundidad nuestro trabajo allí, consulta nuestro ‘Informe de Operaciones 2021’.

 

* La cifra de personal equivale al total de puestos a tiempo completo o FTE (del inglés full-time equivalent). Por ejemplo, dos personas a media jornada equivalen a un FTE.