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República Democrática del Congo

En 2019, seguimos luchando contra los brotes de sarampión y Ébola más graves registrados en el país hasta la fecha, al mismo tiempo que abordábamos muchas otras necesidades de salud.

Mapa de proyectos MSF República Democrática del Congo
1.687.900  
consultas externas
679.500 
vacunaciones contra el sarampión en respuesta a una epidemia
607.400  
casos de malaria tratados
3.800  
personas ingresadas en centros de tratamiento del ébola
170  
pacientes con ébola confirmado atendidos
37.900  
consultas individuales de salud mental
37.000  
partos asistidos
10.600  
cirugías
8.710  
personas atendidas tras sufrir violencia sexual
4.400  
personas con cólera tratadas
2.190  
personas atendidas tras sufrir violencia física
1.310  
personas con VIH avanzado atendidas por MSF
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En 2019, los equipos de Médicos Sin Fronteras trabajaron en 21 de las 26 provincias de República Democrática del Congo (RDC), para ofrecer desde atención médica general y especializada a programas nutricionales, desde vacunaciones a cirugías, así como atención pediátrica, apoyo a víctimas de violencia sexual, y tratamiento y prevención del VIH/sida, la tuberculosis (TB), el sarampión, el cólera y el Ébola.

La epidemia de sarampión más grave

El brote de sarampión, el más grave del mundo en la actualidad y el peor en años en RDC, lleva causando estragos desde mediados de 2018. En junio de 2019, el Gobierno lo declaró epidemia nacional; según la Organización Mundial de la Salud, en 2019, más de 310.000 personas contrajeron el sarampión y más de 6.000 murieron. La respuesta de MSF incluyó vigilancia epidemiológica, vacunaciones masivas y tratamiento de casos complicados, todo ello en 16 provincias: Kivu Norte, Kivu Sur, Bajo Uele, Kasai, Kasai Central, Kwilu, Mai-Ndombe, Ubangi Sur, Tshopo, Tshuapa, Ituri, Congo Central y las cuatro provincias de la antigua Katanga. Nuestros equipos vacunaron a más de 679.500 niños y trataron a unos 48.000.

El sarampión es una enfermedad que se puede prevenir con una vacuna, pero la imposibilidad de cubrir todas las zonas de salud del país con campañas rutinarias y las demoras en la organización de vacunaciones complementarias explican en parte la magnitud de este brote. Otros factores son la falta de vacunas y de personal vacunador, las dificultades de acceso a los centros médicos y los obstáculos logísticos, como el transporte. Además, el brote se produjo al mismo tiempo que la epidemia de Ébola, lo que complicó la respuesta.

Asistencia a personas desplazadas

La prolongada situación de violencia entre comunidades en Ituri volvió a estallar en los territorios de Djugu y Mahagi y desplazó a más de un millón de personas. Al final del año, alrededor de 200.000 personas se refugiaron en unos 80 asentamientos improvisados, en condiciones extremadamente pobres. Nuestros equipos proporcionaron atención médica y distribuyeron agua, mosquiteras y artículos de primera necesidad en unos 30 emplazamientos.

Hasta febrero, continuamos trabajando en los centros de salud de Mai-Ndombe, donde, en diciembre de 2018, habían estallado violentos enfrentamientos que, durante dos días, causaron numerosas víctimas. Atendimos a pacientes con heridas y quemaduras, organizamos clínicas móviles y distribuimos artículos de primera necesidad a unas 2.850 familias desplazadas. En Kivu Norte, asistimos a personas desplazadas en cuatro campos mediante clínicas móviles y actividades de agua, higiene y saneamiento. En Kasai Central, organizamos clínicas móviles y promoción de la salud para asistir a los congoleños expulsados de la vecina Angola.

Atención integral en los Kivus

En Kivu Norte y Kivu Sur, atormentados por conflictos durante muchos años, mantuvimos algunos de nuestros proyectos más antiguos, que garantizan la continuidad de la atención y responden a epidemias, desplazamientos masivos y otras emergencias.

En Kivu Norte, trabajamos en las zonas de salud de Goma, Mweso, Walikale, Masisi, Rutshuru, Bambu y Kibirizi, para ofrecer atención médica general y especializada en hospitales, centros y puestos de salud y con clínicas móviles y actividades comunitarias. Nuestros servicios incluían cuidados intensivos, urgencias médicas, cirugía, derivaciones, atención neonatal, pediátrica y materna, salud mental, programas de VIH y TB, vacunaciones, nutrición y atención a víctimas de la violencia sexual y de género.

En Kivu Sur, dimos apoyo a hospitales y centros de salud en Baraka y en las zonas de salud de Mulungu, Kalehe y Kimbi-Lulenge, donde ofrecimos tratamiento para la desnutrición, el VIH, la TB y otras enfermedades infecciosas, así como atención materna, salud mental y salud sexual y reproductiva. En Baraka y Kimbi, trabajamos en estrecha colaboración con las comunidades para responder a las tres principales enfermedades que afectan a la población: la malaria, la diarrea y las infecciones respiratorias. En 2019, comenzamos a construir un hospital nuevo en Baraka y modernizamos los de Kusisa y Tushunguti con la instalación de energía solar.

Víctimas de violencia sexual

Tuvimos equipos en clínicas en los dos Kivus, así como en Kasai Central, Maniema e Ituri, para ofrecer salud sexual y reproductiva (que incluye aborto sin riesgos y atención médica y psicológica para víctimas de violencia sexual y de género). Debido a las múltiples formas de violencia que a menudo se perpetran, MSF capacitó a personas en las comunidades para que sean contactadas por las víctimas como persona de confianza y puedan dar una primera ayuda. En las zonas de salud de Kimbi-Lulenge y Kamambare (Kivu Sur) y en Salamabila (Maniema), Masisi (Kivu Norte) y Kananga (Kasai Central), trabajamos con 88 personas de referencia de este tipo, en su mayoría mujeres (ya que la mayor parte de las víctimas son mujeres y niñas). Seguimos intentando aliviar los prejuicios, el estigma e incluso el rechazo familiar que sufren las víctimas; también organizamos derivaciones a otras organizaciones que pudieran ofrecer asistencia socioeconómica.

Respuesta a epidemias

A lo largo del año, nuestros equipos colaboraron en la respuesta nacional a grandes brotes de cólera en ambos Kivus; atendieron a pacientes en centros de tratamiento del cólera y promovieron buenas prácticas de higiene tanto para los enfermos como para sus cuidadores o familiares, con el fin de reducir el riesgo de propagación. También realizamos encuestas epidemiológicas y donamos medicamentos. Durante un brote que se produjo entre mayo y septiembre, inauguramos un centro de tratamiento temporal en Kyeshero (Goma), otro en Lubumbashi (Katanga) y cuatro más en Masisi, donde atendimos a casi 700 pacientes en un mes; la mayor parte eran personas desplazadas que vivían en condiciones precarias en campos.

La malaria también sigue siendo un problema de salud importante. En el hospital de Baraka, en Kivu Sur, todos los años tenemos que habilitar 100 camas adicionales para responder al pico estacional. En 2019, como estrategia preventiva, incorporamos la fumigación con larvicida en los focos de reproducción de mosquitos. En la zona de salud de Bili (Ubangi del Norte), donde la malaria es hiperendémica, trabajamos en 62 centros de salud para atender a niños pequeños.

El VIH sigue siendo otra amenaza mortal, ya que menos del 60% de las personas que viven con el virus reciben tratamiento antirretroviral (ARV). El suministro limitado de medicamentos ARV, la falta de información y de servicios de prevención, el estigma y los costes son algunos de los obstáculos para que estas personas reciban la atención que necesitan.

En la capital, Kinshasa, y en Goma, colaboramos con 11 centros de salud para ampliar el tratamiento y diagnóstico del VIH, reforzar el seguimiento y garantizar un suministro constante de antirretrovirales. En Kinshasa, proporcionamos atención médica y psicosocial a casi 3.170 pacientes con VIH en el hospital de Kabinda y en otros siete centros. En el centro de salud de Misisi, en Kivu Sur, nuestros agentes comunitarios de salud están integrados en un grupo de apoyo para personas con VIH, el Comité Social para la Promoción de la Salud, que conciencia y lucha contra la discriminación. En 2019, el grupo se encargó del seguimiento de 1.820 pacientes registrados en los programas de VIH en los centros de salud de Misisi, Lulimba y Nyange.

A lo largo de 2019, continuamos con nuestros esfuerzos de incidencia política para abordar la falta de capacidad de camas para pacientes en estadios avanzados del VIH, hacer frente al desabastecimiento de ARV y mejorar la atención especializada para niños con VIH.

Actividades de respuesta al Ébola

RDC EBOLA

 

El brote de Ébola declarado el 1 de agosto de 2018 en República Democrática del Congo continuó durante todo 2019, aunque la cifra de nuevos casos disminuyó considerablemente hacia el final del año.

En julio de 2019, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la epidemia de Ébola como emergencia de salud pública de interés internacional. Para el 31 de diciembre, se habían identificado unos 3.300 casos confirmados y 2.200 muertes, lo que lo convirtió en el segundo brote más grave jamás registrado, después del de África occidental en 2014-2016.

Durante 2019, nuestros equipos continuaron trabajando en Kivu Norte e Ituri, atendiendo tanto a los casos confirmados como a los sospechosos, y vacunando a quienes hubieran estado en contacto con personas diagnosticadas. Además, reforzamos el acceso a la atención médica general en la región, fomentamos la participación comunitaria e integramos la atención del Ébola a los centros de salud. El objetivo era adaptar nuestras actividades para abordar todas las necesidades médicas y humanitarias de la población, que van mucho más allá de esta enfermedad.

En febrero, los centros de tratamiento que apoyábamos en Butembo y Katwa fueron atacados y tuvimos que dejar la zona. En los meses siguientes, ampliamos nuestro apoyo a hospitales y centros de salud, en un momento en que la contaminación de los centros y la reasignación del personal de salud local a actividades relacionadas con el Ébola estaban reduciendo su capacidad de proporcionar atención médica.

Entre julio y agosto, se confirmaron casos en la ciudad de Goma y la provincia de Kivu Sur, así como en la vecina Uganda. En cada uno de estos lugares, colaboramos con las autoridades sanitarias. Estos hechos, que podrían haber indicado una mayor propagación del brote, resultaron efímeros, y Kivu Norte e Ituri siguieron siendo los únicos focos activos durante el resto del año.

En 2019, se logró un avance en las nuevas herramientas médicas para combatir el virus; los análisis preliminares indicaron que la vacuna rVSV-ZEBOV, en uso desde el comienzo del brote, es eficaz para prevenir la infección. Además, dos de los cuatro tratamientos en desarrollo sujetos al ensayo controlado aleatorio dieron indicios positivos y fueron los dos únicos que se siguieron usando. En septiembre, se inició un estudio clínico de una posible segunda vacuna.

Este es un contexto marcado por la violencia contra los equipos de respuesta al Ébola; en 2019, hubo más de 300 ataques y las fuerzas de seguridad del Estado tuvieron que reforzar su presencia alrededor de los centros de tratamiento. Nuestro desafío es ganar la confianza de la población y conseguir que las comunidades locales participen en la respuesta a la epidemia, lo que es esencial para una estrategia eficaz.

 

Este artículo ofrece una visión general de nuestro trabajo en este país entre enero y diciembre de 2019; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo. En 2019, contábamos con 3.173 profesionales, entre personal nacional e internacional, y gastamos 133,1 millones de euros en nuestras actividades médico-humanitarias. Trabajamos por primera vez en este país en 1977.

En 2019, MSF España era una de las secciones de MSF con actividades en el país. Si quieres conocer más en profundidad nuestro trabajo allí, consulta nuestro ‘Informe de Misiones’.

 

 

Testimonio de una paciente

Los dos hijos de B. M.*, de 4 y 2 años de edad, ingresaron en las urgencias del hospital general de Masisi con heridas de bala.

“Vivimos en un pueblo de Walikale. Una noche entraron unos hombres armados en mi casa, no sé cómo. En cuanto los vi, corrí a por mis hijos y logré enconderme con los dos pequeños debajo de la cama. Mi hijo de 8 años intentó hacer lo mismo, pero le pegaron un tiro. La bala le dio en el pecho y cayó muerto junto a la cama.

Luego comenzaron a disparar contra la cama. Dieron a mis dos hijos. Yo les gritaba: “¡Nos estáis matando!”. Y ellos respondían: “¡Pues muérete!”.

Caminé durante una hora con los niños hasta llegar un puesto de salud y después la ambulancia de MSF nos trasladó al hospital de Masisi. Ahora están un poco mejor. Espero que puedan olvidar lo ocurrido. Hasta ahora no han querido hablar de ello”.

* Nombre ficticio.