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República Democrática del Congo

A medida que se desencadenaban nuevas olas de violencia, millones de personas tuvieron que dejar sus hogares en 2017.

Mapa de proyectos MSF República Democrática del Congo
1.772.000 
consultas externas
856.500 
pacientes con malaria
122.800  
pacientes hospitalizados
19.200  
pacientes con cólera
15.800  
cirugías
42.700 
niños atendidos en centros de nutrición
38.300  
partos
7.300 
pacientes con VIH
4.700 
víctimas de violencia sexual
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En República Democrática del Congo (RDC), MSF tiene algunos de sus proyectos de mayor envergadura. En 2017, había 4,1 millones de desplazados internos, personas huidas de su hogar a consecuencia de la crisis enquistada que asola el este del país y de las nuevas emergencias que se produjeron en otras regiones.

El conflicto en la provincia de Tanganica se ha intensificado en los últimos años, lo que ha provocado el desplazamiento de más de medio millón de personas. En 2017, reforzamos nuestra respuesta para dar atención de emergencia en Nyunzu y en los campos improvisados de desplazados de Kalemie y las áreas circundantes. Muchos de los desplazados viven en la ciudad y su periferia acogidos por familias, en campos improvisados o en escuelas. Algunos duermen en el suelo con una mosquitera como único refugio. Nuestros equipos organizaron vacunaciones contra el sarampión, movilizaron clínicas móviles de atención primaria, iniciaron servicios de salud reproductiva y salud mental, se ocuparon de las hospitalizaciones pediátricas y dieron apoyo a centros de salud de la zona. Estos equipos también distribuyeron agua y construyeron letrinas y duchas en algunos de los campos.

En la región de Gran Kasai, más de 1,3 millones de personas huyeron de la violencia extrema y en algunos casos escaparon a la selva y durante semanas permanecieron escondidas y sin atención médica a pesar de sus graves necesidades. Pudimos tratar a algunas personas que habían sufrido heridas graves de machete o de bala. El conflicto desencadenó una aguda crisis nutricional en las zonas rurales y un grave incremento de la violencia sexual. Los equipos trataron a pacientes heridos en un ala rehabilitada del hospital de la ciudad de Kananga, realizaron algo más de 1.200 cirugías y ofrecieron atención a las víctimas de violencia sexual. En Tshikapa, dimos apoyo a un hospital, tres centros de salud y un centro penitenciario. También desplegamos clínicas móviles en las afueras de ambas ciudades, donde muchos de los centros de salud habían sido saqueados, incendiados o destruidos.

Ayuda a los refugiados y las comunidades de acogida

A partir de septiembre, comenzamos a prestar ayuda en el norte del país a las personas que habían huido del conflicto en la vecina República Centroafricana. Estos programas se desarrollaron en los hospitales de las ciudades de Gbadolite y Mobayi-Mbongo, así como mediante clínicas móviles (que atendieron a 67.400 refugiados y a las comunidades de acogida).

En el norte también se han instalado decenas de miles de refugiados procedentes de Sudán del Sur. Desplegamos clínicas móviles en las aldeas de Karagba y Olendere, en la provincia de Ituri, para ofrecer atención básica, salud mental, salud sexual y reproductiva y un servicio de derivaciones. Un equipo también ayudó al hospital regional.

Atención integral en los Kivus

Los Kivus todavía se están recuperando de las devastadoras guerras de la década de los noventa y aún sufren combates activos. Entre ambas provincias, hay 1,5 millones de desplazados. En 2017, las necesidades humanitarias y médicas no hicieron más que intensificarse, a medida que se deterioraba la situación. En total, llevamos a cabo cerca de 1,5 millones de consultas ambulatorias y tuvimos ingresados a más de 95.000 pacientes en sus instalaciones.

En Kivu Norte, cuatro proyectos integrales siguieron dando apoyo a otros tantos hospitales en Masisi, Walikale, Mweso y Rutshuru, así como colaborando con centros de salud y unidades comunitarias de tratamiento; también se inició un nuevo proyecto en Bambo.

En Kivu Sur, cuando estalló la violencia en julio, atendimos a los heridos al tiempo que manteníamos los programas regulares. En Lulingu, Kalehe y Mulungu, los equipos se centraron en la atención a menores de 15 años, la salud sexual y reproductiva y la atención a víctimas de la violencia; los programas de malaria y desnutrición, por su parte, tuvieron un fuerte componente comunitario. Las principales actividades en Baraka y Kimbi fueron la atención pediátrica, el tratamiento del VIH y la tuberculosis, la salud sexual y reproductiva y la atención a víctimas de violencia sexual.

Respuesta a epidemias

Debido a las deficiencias del sistema de salud, la esperanza de vida media en RDC es de unos 58 años y uno de cada 10 niños congoleños muere antes de cumplir los 5.

La respuesta de emergencia es una actividad fundamental de MSF en este vasto país. En 2017, cinco equipos se dedicaron a monitorizar las alertas de salud y responder a los brotes de violencia y desplazamiento y a los brotes epidémicos. En 2017, efectuamos 62 intervenciones de emergencia; durante el primer semestre. La mayoría de ellas fueron en respuesta a brotes de sarampión; en total, los equipos vacunaron a más de un millón de niños contra esta enfermedad y trataron a casi 14.000.

A mediados de 2017, tuvimos que concentrarnos en la epidemia de cólera de los Kivus, donde esta enfermedad es endémica. Desde ahí, el brote se propagó al resto de RDC, convirtiéndose en uno de los más graves sufridos por el país en los últimos 20 años. En total, atendimos a 19.000 enfermos de cólera en todo el país.

En mayo, también respondimos a un brote de Ébola en la remota provincia de Likati; murieron cuatro personas, si bien el brote pudo contenerse rápidamente.

Abordar problemas de salud de larga duración

La malaria es endémica y la principal causa de muerte en RDC. Nuestros equipos trataron a más de 856.000 enfermos en 2017, más que por cualquier otra enfermedad. Probamos nuevos modelos de atención que pueden adaptarse a entornos locales para mejorar el tratamiento, como por ejemplo la introducción de proyectos comunitarios de gran escala; estos programas se están implementando actualmente en Baraka y Kimbi, y los equipos en Bili, Mweso y Walikale también están explorando esta opción.

La salud de la mujer sigue siendo un componente importante de la mayoría de nuestros proyectos. Esto incluye la atención tras abortos realizados en condiciones no seguras y la atención a víctimas de violencia sexual y de género, especialmente en Kasai, en los Kivus y en Mambasa (en la provincia de Ituri).

En 2017, intervinimos en las provincias de Kivu, Uélé y Kasai para responder a elevados niveles de desnutrición infantil.

También continuamos ofreciendo atención médica y psicosocial a personas con VIH en Kinshasa, Goma, Baraka y Kimbi, y colaboramos con el programa nacional de VIH, con otras organizaciones y con grupos de pacientes para mejorar la disponibilidad de pruebas de diagnóstico y tratamiento. En 2017, 7.185 pacientes recibieron tratamiento antirretroviral en nuestros centros de salud en Kinshasa, Goma, Mweso, Baraka y Kimbi. Solo en la capital, casi 3.000 pacientes con VIH en fase avanzada recibieron tratamiento en la unidad de especializada de MSF.

En la provincia de Maniema, un equipo móvil examinó a más de 18.000 personas para determinar si tenían tripanosomiasis humana africana (enfermedad del sueño); 42 personas requirieron tratamiento. Pese a que la prevalencia de esta enfermedad olvidada ha disminuido en la última década, se sospecha que podría haber focos ocultos en zonas de difícil acceso.

Cierre de proyectos

En marzo, concluimos el proyecto de Shabunda, en Kivu Sur. En siete años se atendieron 927.000 consultas externas. También cerramos (en abril) el proyecto de Manono, donde los equipos habían trabajado en la pediatría del hospital regional y en diversos centros de salud.

A finales de año, las actividades en Rutshuru, Boga y Gety fueron traspasadas al Ministerio de Salud. Durante nuestros 11 años de presencia en Gety, atendimos 573.200 consultas externas y cerca de 13.500 partos.

Nuestros colegas desaparecidos

El 11 de julio de 2013, cuatro trabajadores de MSF fueron secuestrados en Kamango, en el este, mientras realizaban una evaluación sanitaria. Nuestra compañera Chantal logró escapar en agosto de 2014, pero seguimos sin noticias de Philippe, Richard y Romy. Seguimos trabajando para lograr su liberación y mantenemos activo el equipo de crisis. El 30 de septiembre de 2017, un miembro de este equipo fue condenado a 10 años de cárcel por participar en las tentativas de resolver la crisis; en estos momentos, trabajamos para resolver esta situación de la mejor manera posible.

 

Este artículo ofrece una visión general de nuestro trabajo en República Democrática del Congo entre enero y diciembre de 2017; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo. En 2017, contábamos en RDC con 2.881 trabajadores, entre personal nacional e internacional, y gastamos 101,7 millones de euros en nuestras actividades médico-humanitarias. Trabajamos por primera vez en este país en 1977.

MSF España es una de las secciones de MSF que trabajan en el país. Si quieres conocer más en profundidad el trabajo de nuestra sección allí, consulta nuestro Informe de Misiones.

Testimonio de una paciente

Los dos hijos de B. M.*, de 4 y 2 años de edad, ingresaron en las urgencias del hospital general de Masisi con heridas de bala.

“Vivimos en un pueblo de Walikale. Una noche entraron unos hombres armados en mi casa, no sé cómo. En cuanto los vi, corrí a por mis hijos y logré enconderme con los dos pequeños debajo de la cama. Mi hijo de 8 años intentó hacer lo mismo, pero le pegaron un tiro. La bala le dio en el pecho y cayó muerto junto a la cama.

Luego comenzaron a disparar contra la cama. Dieron a mis dos hijos. Yo les gritaba: “¡Nos estáis matando!”. Y ellos respondían: “¡Pues muérete!”.

Caminé durante una hora con los niños hasta llegar un puesto de salud y después la ambulancia de MSF nos trasladó al hospital de Masisi. Ahora están un poco mejor. Espero que puedan olvidar lo ocurrido. Hasta ahora no han querido hablar de ello”.

* Nombre ficticio.